Y— Frases del Refranero Popular

Frases del refranero popular ordenadas alfabéticamente. Refranes de la A a la Z. Letra Y (salteamos W y X porque no existen refranes que comiencen con esas letras). [Aquí puedes encontrar más artículos sobre refranes.]

En nuestro Refranero Popular encontramos una gran cantidad de frases que pueden servirnos para ordenar nuestra vida y tomar buenas decisiones. Estas frases han sido recogidas a fin de orientarnos en nuestro día a día pero también para darnos contexto en torno a ciertas costumbres. Así, algunas frases de este gran libro de sabiduría nos explican cómo se vivía en un determinado momento de la historia y por qué decimos o hacemos ciertas cosas.
En esta sección vamos recogiendo algunas de las frases más significativas siguiendo el orden de nuestro alfabeto. En el capítulo de hoy repasamos refranes que comienzan con la letra Y (penúltima del alfabeto). Te invitamos a leer los capítulos anteriores: sobre las letras A, B, C, D, E, F, G, H, I, J, L , M, N,O, P, Q, R, S , T y U y V.
 
 

Refranes con la letra Y

Esta frase se usa para expresar que de nada sirven los consejos o recomendaciones cuando ya hemos metido la pata. Suelen utilizarla aquellas personas que saben que se han equivocado pero que no quieren escuchar reproches o consejos que ya no les sirven para solucionar el problema.

Este refrán hace alusión a una frase muy antigua –presenta en el libro de los Salmos y en el Eclesiástico– que en los labios del Rey Salomón adquirió un sentido nuevo. Este refrán se usa para animar a alguien a beberse una copa: si el mayor rey lo recomendaba ¿cómo no hacerle caso?

Este refrán se utiliza para expresar que no nos afectan las opiniones de los demás mientras nosotros podamos ser felices. Quien la dice hace referencia a su empelo por buscar la comodidad aunque eso traiga consigo la opinión y las críticas de los demás. Suelen utilizarla aquellos que no se apoyan en convencionalismos sociales sino que viven a su manera. En ocasiones, sin embargo, puede utilizarse en un sentido distinto; alguien puede decirla para recomendarle a otra persona que actúe con rectitud, dejándose guiar por sus principios sin darle importancia a lo que piensan o dicen los demás.

Discutir es algo que los humanos sabemos hacer bien. Entrenamos toda la vida para mejorar este arte. Sin embargo, no siempre escogemos a los interlocutores o los oponentes adecuados. Y este refrán nos sirve para iluminarnos en ese aspecto. No discutas con aquellos que sabes que harán lo posible por tener razón llevando la conversación a su terreno y huyendo del debate crítico. Un refrán que nos brinda un interesante consejo que no deberías desoír.

Este refrán hace alusión a uno de los nuestros mayores problemas: los errores que cometemos por culpa del amor: ese bicho que se apodera de nuestros sentidos y nos lleva a actuar de maneras impredecibles. Se usa esta frase para excusar las equivocaciones a las que el enamoramiento nos ha conducido.



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