D— Frases del Refranero Popular

Frases del refranero popular ordenadas alfabéticamente. Refranes de la A a la Z. Letra D. [Aquí puedes encontrar más artículos sobre refranes.]

 

En el refranero popular encontramos una gran variedad de frases y consejos que pueden sernos de gran ayuda para la vida. En esta nueva temporada que estamos desarrollando en la que revisamos las sentencias de la sabiduría popular guiándonos por el orden del alfabeto, hemos llegado a la letra D. Hemos recogido algunas de las frases que más nos gustan que empiezan con esta letra. Te dejamos enlaces a los textos de las letras anteriores: A, B y C.

 

Refranes con letra D

Aunque muchos creen que el origen de esta frase tiene que ver con martillar en el lugar preciso para hundir el clavo, se equivocan. El origen de esta frase está relacionada con un juego antiguo llamado «Hito» que consistía en clavar una estaca de acero (generalmente un clavo) en la tierra y desde una cierta distancia intentar embocar en ella unas anillas de hierro. Quien acertaba ganaba el juego al «dar en el clavo». Posteriormente la frase comenzó a utilizarse para denominar aquellas situaciones en las que alguien conseguía arribar a una conclusión acertada y esclarecía un asunto escabroso.

Al día de hoy se utiliza para expresar que alguien ha encontrado una solución viable para un problema difícil de resolver, sobre el que muchos otros han dado vueltas y vueltas sin conseguir arribar a una resolución.

Este refrán se apoya en las sensaciones molestas que se producen en un lugar cuando alguien golpea insistentemente un objeto de metal o que hace mucho ruido. Se suele utilizar para expresar que alguien habla demasiado, dejando en evidencia el fastidio que eso genera. En ocasiones también se usa para expresar que alguien nos atrasa, porque nos impide seguir con nuestras actividades al hablarnos incesantemente sin que podamos hacer nada para que se calle. Es una frase que se expresa con alto fastidio.

Esta es una premisa de advertencia para aquellos que gustan del juego. Se construye teniendo en cuenta que sea cual sea nuestra apuesta, siempre perderemos y que, por tanto no es conveniente apostar. Se ha extendido como advertencia para pensar muy bien en qué nos gastamos el dinero, para cuidar de nuestras finanzas y evitar de este modo quedarnos sin dinero y que se lo quede todo el banco.

Esta frase del refranero nos advierte de lo corta que es nuestra vista y lo mucho que puede engañarnos nuestra percepción del mundo. En la oscuridad no vemos bien, así que no podemos fiarnos mucho de lo que vemos. Teniendo en cuenta esta realidad nos conviene avanzar con cautela en la vida para evitar cometer errores que puedan perjudicarnos, fiarnos demasiado de nuestra percepción y errar.

Esta frase que todos la hemos oído muchas veces de nuestros mayores tiene una historia muy peculiar. No se sabe con certeza quién fue esa tal Maricastaña, ni en qué época vivió exactamente, sin embargo, todos sabemos que es muy pero muy antigua y que se usa para expresar que algo está pasado de moda o que tiene un origen muy antiguo.

Entre todas las historias que existen de Maricastaña (porque en cuestiones de tradición todos los pueblos quieren escribir su parte) hay una que es mi favorita: vivía junto a su marido y sus dos hijos en Lugo allá por el siglo quince y con ellos organizó una revuelta contra el obispado, contra los tributos que se les exigía al pueblo que le pagasen. Así que, menos pensar en ella como criatura anticuada y más seguirle el ejemplo.

Y hasta aquí el repaso de refranes con la letra D. Sin lugar a dudas hay muchísimos más, y posiblemente más interesantes. En un futuro volveremos sobre ellos, porque si algo hemos aprendido de la sabiduría popular es que la vida está llena de repeticiones, y de ellas se cosecha el aprendizaje. De momento, te dejamos estas frases y te invitamos a seguir nuestro ciclo para descubrir numerosas frases del refranero popular que igual no conocías.



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