P— Frases del Refranero Popular

Frases del refranero popular ordenadas alfabéticamente. Refranes de la A a la Z. Letra P. [Aquí puedes encontrar más artículos sobre refranes.]

A lo largo y ancho del Refranero Popular encontramos una gran cantidad de sentencias que nos sirven para interpretar mejor la vida o para tomar mejores decisiones en nuestra experiencia. Pensando en las muchas posibilidades que nos ofrece nuestra tradición hemos creado este ciclo en el que vamos revisando las premisas de este bagaje cultural de acuerdo al orden de nuestro abecedario. Nos toca hoy reunir aquellos refranes que comienzan con la letra P. Si te has perdido las entregas anteriores; puedes leer aquí refranes con la letra A, B y C, D, E, F, G, H, I y J, L , M y N y O.

 

Refranes con la letra P

Entre las sentencias que atesora nuestro Refranero, muchas se encuentran relacionadas con deudas y cobros. Así tenemos estos tres.

Este refrán sirve para referirse a alguien que devuelve un favor a otra persona. Si bien generalmente se utiliza en sentido negativo (una persona se desquita con otra por una ofensa que le hizo con anterioridad), también puede servir para decir que alguien ha retribuido un favor positivo con un gesto similar al que otra persona tuvo antes con él.

Este segundo refrán se utiliza para expresar que alguien ha sido inculpado por un error o delito que no había cometido. Quienes cargan con la responsabilidad de los hechos son criaturas inocentes.

Este otro refrán se parece al primero y se utiliza para decir que alguien que no tenía nada que ver con un asunto ha terminado teniendo que hacerse cargo de la responsabilidad, teniendo que pagar las consecuencias.

Este refrán hace referencia que para que exista una enemistad entre dos personas es necesario que exista predisposición de ambas partes. Se suele utilizar para recomendarle a alguien que no se deje cebar por la ira y evite un enfrentamiento. Se parece a otro refrán que dice que si uno no quiere, dos no pelean.

Este refrán se apoya en unos versos de Edmond Haracourt y representa lo que implica el dolor de la partida. Cada vez que nos despedimos de alguien a quien queremos, una parte de nosotros muere o se queda detenida hasta el siguiente encuentro.

Este refrán hace referencia a ser demasiado exigente, pero en el mal sentido, es decir, esperar resultados imposibles de una determinada empresa. Así pedirle a un olmo que de peras es confiar en resultados que nunca vamos a obtener, menor pedirle madera, que seguro será buena.

Esta otra frase con la letra P se utiliza para expresar que alguien ha sido engatusado y ha caído en la trama. En general podemos encontrarla en un contexto en el que se nota que el timador ha estado trabajando duro por hacerle creer al otro sus mentiras. Y finalmente, ha conseguido su cometido.

Este refrán se utiliza para expresar que alguien ha hecho un gesto de sorpresa cuando en realidad es parte de un fingimiento porque aquello que acaban de decirle no es novedad para él. Así cuando alguien se muestra serio o pone cara de asombro, se suele decir que ha puesto cara de circunstancia para fingir.

Cuando se hace referencia al vocablo bilibirloque se habla de una regla vinculadas al juego de los bolos: tener la oportunidad de tirar la bola nuevamente. Pero con el uso y mal uso del tiempo se confundió con el verbo «birlar». Al día de hoy cuando se usa esta expresión se le da un tono de humor, para expresar que alguien ha sido engañado y robado sin que se dé cuenta, por un ladrón hábil.



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