M— Frases del Refranero Popular

Frases del refranero popular ordenadas alfabéticamente. Refranes de la A a la Z. Letra M. [Aquí puedes encontrar más artículos sobre refranes.]

Llegamos a un nuevo capítulo de nuestro refranero popular. Vamos trepando a través del abecedario y reunimos frases y sentencias que se ajusten a la letra del día. Los refranes son expresiones antiquísimas que fueron creadas para ayudarnos a vivir mejor: aportan consejos, miradas y descripciones sobre la vida y nos invitan a encontrar la forma de vivir mejor. Hoy nos toca centrarnos en frases del refranero que comienzan con la letra M. Si eres un recién llegado, te invito a leer las entregas anteriores. Frases que comienzan con la letra A, B y C, D, E, F, G, H, I y J y L.

 
 

Refranes con la letra M

Esta frase tan popular tiene un origen antiguo y se utiliza para advertirle a alguien que no se apoye en el dolor ajeno para aceptar la propia desgracia. Consolarse pensando en que a otros les ocurre lo mismo es de tontos, según el refranero, porque eso no nos quita a nosotros el dolor ni nos deja mejor parados.

Respecto a este refrán hay que hacer una aclaración. Dado que los espárragos no se pueden freír, seguramente su origen provenga de enviar a una persona a realizar una tarea que es imposible de cumplir. Pero con el correr del tiempo su sentido ha ido variando, hasta adoptar el que hoy tiene. Y ahora se utiliza para expresar que una persona ha insultado a otra y le ha dicho que no quiere saber nada de ella, es decir, que viene a ser una forma educada de «mandar a la mierda» a alguien.

Esta frase es usada como consuelo para expresar que siempre después de la tormenta vuelve a salir el sol. Es una forma de resignarse o de consolarse pensando en que ha llegado la noche y podremos descansar y distanciarnos de los problemas. Porque aunque hoy ha sido un día horroroso, mañana será otro día. Y con el nuevo día podremos ver las cosas de otra manera e igual algo cambie y lo que hoy nos angustia se vuelva positivo.

Este es otro refrán de resignación. Hace alusión a la actitud de cierta gente que prefiere quedarse con algo que no le gusta pero que ya conoce en lugar de probar cosas nuevas. Suele usarse para referirse a las personas pero también es válido si se quiere hablar de productos o marcas.

En esta frase se nos advierte de la importancia de cuidarse y estar atentos a nuestra salud para no tener sustos. Es más sencillo evitar caer en la enfermedad que después encontrar la cura para ella. También se utiliza para aconsejarnos que seamos precavidos en todo lo que hagamos, porque es la mejor forma de evitar consecuencias lamentables.

Esta frase me gusta mucho, y sobre todo por la historia que la acompaña. Se utiliza para decirle a alguien que no le crees, que te está contando una mentira grande como una casa. Y la historia que la explica es la siguiente. Un personaje llamado don Pinto decía haber visto una manada de cien lobos. Sus amigos no le creían y le decían «¡Menos lobos, don Pinto!». Al cabo de un rato de discutir, el muchacho comenzó a rebajar la cifra; de cien pasaron a ser ochenta lobos, y así… hasta que tuvo que reconocer que sólo había visto la cola de un animal. Desde entonces, se utiliza esta frase cuando queremos demostrarle a alguien que no le creemos.

Este es otro refrán que me gusta. Se utiliza para decir que alguien ha dejado al descubierto sus debilidades o sus defectos, generalmente al ser expuesto a una situación que no pudo controlar. Lo de hilacha viene porque es como si la persona ya no se preocupara por su compostura y se mostrara como si estuviera en su casa: vistiendo ropas rasgadas o de las que se pueden ver las hilachas de la costura.



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