J— Frases del Refranero Popular

Frases del refranero popular ordenadas alfabéticamente. Refranes de la A a la Z. Letra J. [Aquí puedes encontrar más artículos sobre refranes.]

 
 
Las numerosas sentencias de nuestro refranero popular nos sirven para mejorar nuestra vida. Algunas frases nos cuentan detalles de la vida de otra época y otras nos advierten acerca de los peligros de ciertos comportamientos. Hoy les traigo una nueva entrega del ciclo en el que reunimos de forma alfabética algunos de los refranes más populares de la A a la Z. Ya hemos visto frases que comienzan con la letra I. Puedes leer también frases que comienzan con las letras A, B y C, D, E, F, G, H e I.
 
 

Refranes con la letra J

Si bien la J no es una letra muy común en el inicio de frases, hemos conseguido dar con algunas sentencias que comienzan con ella. Aquí van.

Comenzamos con este refrán que resulta una advertencia en torno al abuso del manoseo entre dos personas. Es una frase que se les suele decir a los niños, que comienzan tonteando y rozándose hasta que uno de los dos se cansa y utiliza la violencia para terminar el juego. Lo de villanos no tiene que ver con el personaje malo de una historia sino con los habitantes de la villa. Se usa esta frase para expresar de forma despectiva que la gente de estos lugares utiliza la violencia en lugar de el lenguaje para comunicarse.

Esta sentencia se utiliza para calmar los nervios de alguien al que le ha ido mal en un asunto en el que ha puesto mucha ilusión. De alguna forma este refrán nos recuerda que siempre que arriesgamos, existe la posibilidad de perder y que debemos estar preparados para aceptarlo. Si jugamos, podemos perder; pero también podemos ganar. Y ahí, amigos, en esa posibilidad, el gran incentivo de la vida.

Esta frase hace alusión a una situación en la que se han dado las cosas de forma perfecta para resultar en desastre. Se suele utilizar para decir que dos personas con determinadas características, generalmente no agradables para los demás, se han juntado para hacer algo que puede no ser beneficioso para los otros. En un sentido menos catastrófico se utiliza para referirse a la evidente razón por la que dos personas están juntas: sus carencias similares, por ejemplo.

El significado popular de este refrán dice que en territorios poco fértiles es muy difícil sacar una buena cosecha. Así, si siembras una vid al costado del camino lo más probable es que el fruto sea ácido, como el agraz. En un sentido metafórico nos invita a saber qué podemos cosechar en la vida de acuerdo a las relaciones por las que apostemos y a las situaciones en las que nos dejemos la ilusión.

Terminamos con esta frase tan popular. Desde siempre se ha valorado la juventud como un valor, y quizá siempre hemos entendido así este refrán pero quizá no del todo bien. El verdadero tesoro de la juventud es la inconsciencia y acerca de eso nos avisa este refrán. No ser conscientes de la vida es lo que nos permite en esos años disfrutar de la vida e incluso desaprovechar las oportunidades que se nos presentan. De alguna forma, el refrán nos advierte que tenemos que estar atentos porque no todo lo que brilla es oro y si no tomamos el control de nuestra vida a tiempo, un día lo lamentaremos.



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