Comentarios recibidos en los poemas de JUSTO ALDÚ
SONETO DEL CLIMA HERIDO
LOURDES TARRATS dijo:
Amigo querido Justo.
Tu poema me toca porque habla con claridad de algo que todos sentimos: este mundo que parece ir demasiado rápido, que se desgasta, que se rompe un poco más cada día. Lo dices con una seriedad que no exagera, con imágenes que pesan sin necesidad de levantar la voz.
Me llega especialmente cómo muestras esa mezcla de cansancio y lucidez: el cielo que se vuelve gris, los bosques que ya no son lo que fueron, el hielo que se retira como si estuviera rindiéndose. Todo eso lo presentas con una honestidad que duele, pero también con una mirada que todavía busca sentido.
Y agradezco ese cierre tuyo, donde recuerdas que aún queda algo por hacer, que no todo está perdido si aprendemos a escuchar. Ese gesto final de esperanza es lo que sostiene el poema y lo que más se queda.
Gracias por escribir con tanta verdad y tanta conciencia.
Te abrazo con cariño… porque:
Poetas somos.
6 de abril de 2026 a las 14:29
LOURDES TARRATS dijo:
Amigo querido Justo.
Tu poema me toca porque habla con claridad de algo que todos sentimos: este mundo que parece ir demasiado rápido, que se desgasta, que se rompe un poco más cada día. Lo dices con una seriedad que no exagera, con imágenes que pesan sin necesidad de levantar la voz.
Me llega especialmente cómo muestras esa mezcla de cansancio y lucidez: el cielo que se vuelve gris, los bosques que ya no son lo que fueron, el hielo que se retira como si estuviera rindiéndose. Todo eso lo presentas con una honestidad que duele, pero también con una mirada que todavía busca sentido.
Y agradezco ese cierre tuyo, donde recuerdas que aún queda algo por hacer, que no todo está perdido si aprendemos a escuchar. Ese gesto final de esperanza es lo que sostiene el poema y lo que más se queda.
Gracias por escribir con tanta verdad y tanta conciencia.
Te abrazo con cariño… porque:
Poetas somos.
6 de abril de 2026 a las 14:29
SONETO DEL CLIMA HERIDO
Lualpri dijo:
Como siempre agradezco la publicación de tus letras, estimado amigo Justo.
Ten un buen día.
Abrazo.
6 de abril de 2026 a las 13:04
Lualpri dijo:
Como siempre agradezco la publicación de tus letras, estimado amigo Justo.
Ten un buen día.
Abrazo.
6 de abril de 2026 a las 13:04
SONETO DEL CLIMA HERIDO
El Hombre de la Rosa dijo:
Hermoso y genial tu bello soneto del clima herido estimado poeta y amigo Panameño Justo Aldu
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
6 de abril de 2026 a las 12:59
El Hombre de la Rosa dijo:
Hermoso y genial tu bello soneto del clima herido estimado poeta y amigo Panameño Justo Aldu
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
6 de abril de 2026 a las 12:59
SONETO DEL CLIMA HERIDO
Javier Julián Enríquez dijo:
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este bello y reflexivo soneto, en el que se puede vislumbrar cómo transmite una sensación de desasosiego ante el acelerado declive del mundo y la consiguiente alteración de sus elementos fundamentales. Así, el entusiasmo desbordante de la civilización, encarnado en un «pulso desmedido», ha desencadenado una serie de desequilibrios: el cielo, otrora símbolo de pureza, se ve afectado por una tonalidad grisácea que refleja la contaminación atmosférica; el océano, reflejo de la profundidad y la serenidad, emite un lamento sombrío y persistente, como una manifestación de la desolación generada por la acción humana. En tal contexto, los bosques, en su majestuosidad, se erigen como vestigios de lo que fueron, susurrando anhelos de renacimiento entre las cenizas, mientras que el hielo milenario, guardián de la memoria geológica, se deshace en un llanto inconsolable, símbolo del tiempo que se desmorona y la pérdida de su propia esencia. El ser humano, pues, inmerso en un proceso de desarrollo que puede parecer efímero, a veces prioriza la rapidez sobre la reflexión a largo plazo. Sin embargo, los últimos versos transmiten una sensación de esperanza, que invita a la conciencia y acción. Por lo que si la razón humana logra imponerse al frenesí, si se atiende a la prudencia y la sabiduría, aún es posible alcanzar la redención. Esta conciencia colectiva, este despertar a la urgencia de la crisis ambiental, podría ser el germen de una salvación, una oportunidad para restaurar el equilibrio y asegurar la supervivencia de la vida en un futuro cercano, siempre y cuando se emprenda un camino de responsabilidad y de reverencia hacia el planeta.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
6 de abril de 2026 a las 12:11
Javier Julián Enríquez dijo:
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este bello y reflexivo soneto, en el que se puede vislumbrar cómo transmite una sensación de desasosiego ante el acelerado declive del mundo y la consiguiente alteración de sus elementos fundamentales. Así, el entusiasmo desbordante de la civilización, encarnado en un «pulso desmedido», ha desencadenado una serie de desequilibrios: el cielo, otrora símbolo de pureza, se ve afectado por una tonalidad grisácea que refleja la contaminación atmosférica; el océano, reflejo de la profundidad y la serenidad, emite un lamento sombrío y persistente, como una manifestación de la desolación generada por la acción humana. En tal contexto, los bosques, en su majestuosidad, se erigen como vestigios de lo que fueron, susurrando anhelos de renacimiento entre las cenizas, mientras que el hielo milenario, guardián de la memoria geológica, se deshace en un llanto inconsolable, símbolo del tiempo que se desmorona y la pérdida de su propia esencia. El ser humano, pues, inmerso en un proceso de desarrollo que puede parecer efímero, a veces prioriza la rapidez sobre la reflexión a largo plazo. Sin embargo, los últimos versos transmiten una sensación de esperanza, que invita a la conciencia y acción. Por lo que si la razón humana logra imponerse al frenesí, si se atiende a la prudencia y la sabiduría, aún es posible alcanzar la redención. Esta conciencia colectiva, este despertar a la urgencia de la crisis ambiental, podría ser el germen de una salvación, una oportunidad para restaurar el equilibrio y asegurar la supervivencia de la vida en un futuro cercano, siempre y cuando se emprenda un camino de responsabilidad y de reverencia hacia el planeta.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
6 de abril de 2026 a las 12:11
SONETO DEL CLIMA HERIDO
Rosario_Bersabe dijo:
Genial.
\"El hombre firma pactos con la prisa,
consume el aire, vende la mañana;\"
6 de abril de 2026 a las 10:04
Rosario_Bersabe dijo:
Genial.
\"El hombre firma pactos con la prisa,
consume el aire, vende la mañana;\"
6 de abril de 2026 a las 10:04
LO QUE NO CABÍA EN LA TUMBA
CARMEN DIEZ TORÍO dijo:
Querido amigo: En este Domingo de Resurrección, qué hermoso es encontrarse con tus letras y detenerse un momento, no solamente a leer, sino también a reflexionar y a pensar. Me parece muy acertado cómo construyes ese contraste entre lo que aparentemente no cambia —las ciudades, el dolor, la rutina— y esa transformación silenciosa que, sin hacer ruido, lo altera todo. Esa idea de la grieta por donde entra la luz me parece especialmente potente y muy bien lograda.También destaco mucho el tono del poema, esa manera honesta de hablar de la fe, casi desde la duda, sin imponer nada, sino invitando a mirar y a pensar. Hay una verdad ahí que se siente muy auténtica. ¿Quién no ha vivido momentos así? Y es que, con tus letras, no tratas de convencer, sino de quedarte ahí, en la mente, y eso me parece muy valioso. Gracias por, un día más, hacernos detenernos, mirar más hondo y también hacia dentro. Feliz día. Un abrazo grande.
5 de abril de 2026 a las 15:05
CARMEN DIEZ TORÍO dijo:
Querido amigo: En este Domingo de Resurrección, qué hermoso es encontrarse con tus letras y detenerse un momento, no solamente a leer, sino también a reflexionar y a pensar. Me parece muy acertado cómo construyes ese contraste entre lo que aparentemente no cambia —las ciudades, el dolor, la rutina— y esa transformación silenciosa que, sin hacer ruido, lo altera todo. Esa idea de la grieta por donde entra la luz me parece especialmente potente y muy bien lograda.También destaco mucho el tono del poema, esa manera honesta de hablar de la fe, casi desde la duda, sin imponer nada, sino invitando a mirar y a pensar. Hay una verdad ahí que se siente muy auténtica. ¿Quién no ha vivido momentos así? Y es que, con tus letras, no tratas de convencer, sino de quedarte ahí, en la mente, y eso me parece muy valioso. Gracias por, un día más, hacernos detenernos, mirar más hondo y también hacia dentro. Feliz día. Un abrazo grande.
5 de abril de 2026 a las 15:05
LO QUE NO CABÍA EN LA TUMBA
Javier Julián Enríquez dijo:
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este reflexivo poema, «Lo que no cabía en la tumba», en el que se puede apreciar grandes ideas formalmente objetivadas y muy difíciles de analizar. Esto es debido porque creo que este gran poema es un claro ejemplo de ficción literaria. La racionalización de la ficción literaria conlleva, de manera ineludible, una racionalización de la realidad literaria misma. Así es que, si nos adentramos detenidamente en él, al comienzo se observa cómo la ausencia de un anuncio explícito no invalida la magnitud de un acontecimiento transformador, particularmente cuando se manifiesta de manera discreta pero inevitable en la estructura de la realidad. En este sentido, se diría que el poema evoca la importancia de un evento que, a pesar de la aparente continuidad de lo mundano, ha tenido un impacto significativo en el paradigma existencial. Por lo que la figura central, despojada de su estado posterior a la muerte, parece simbolizar la ruptura de un orden establecido, que genera una sensación de desequilibrio en las jerarquías de poder, los mecanismos del temor y las construcciones del cinismo. De este modo, el poema con su narrativa sugiere que la verdadera revolución podría no residir en la explosión pública o el espectáculo mediático, sino más bien en la irrupción silenciosa de la verdad, comparable a la luz que penetra sutilmente una rendija y disipa la oscuridad de la autoridad. En tal caso, este movimiento, aunque no ha recibido el reconocimiento público ni ha sido ampliamente documentado, posee una fuerza transformadora que merece ser reconocida. Por otra parte, la persistencia de la muerte como una fuerza activa, aunque con una disminución de su soberanía última, resalta la complejidad de esta transformación, que la equipara a una entidad antigua que, al perder el control, permite la filtración de una nueva luz. Desde esta perspectiva, el poema pone de relieve que la esperanza no se manifiesta como una certeza absoluta, sino más bien como una apuesta valiente contra la evidencia opuesta, una elección consciente de mantenerse ante lo que parece imposible. Siendo así, la tumba abierta no debe ser motivo de temor, sino una invitación a enfrentar y aceptar lo que trasciende la lógica y la autorización. El domingo, desde este punto de vista, no se propone una corrección inmediata del mundo ni una anulación de la historia, sino que, de manera más sutil, se abre un espacio por donde puede penetrar una luz transformadora, no para resolverlo todo, sino para generar un cambio profundo. La muerte, entonces, aunque aún presente, ha experimentado una transformación en su naturaleza, que cede paso a una realidad donde lo imposible se ha manifestado sin pedir permiso.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
5 de abril de 2026 a las 09:43
Javier Julián Enríquez dijo:
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este reflexivo poema, «Lo que no cabía en la tumba», en el que se puede apreciar grandes ideas formalmente objetivadas y muy difíciles de analizar. Esto es debido porque creo que este gran poema es un claro ejemplo de ficción literaria. La racionalización de la ficción literaria conlleva, de manera ineludible, una racionalización de la realidad literaria misma. Así es que, si nos adentramos detenidamente en él, al comienzo se observa cómo la ausencia de un anuncio explícito no invalida la magnitud de un acontecimiento transformador, particularmente cuando se manifiesta de manera discreta pero inevitable en la estructura de la realidad. En este sentido, se diría que el poema evoca la importancia de un evento que, a pesar de la aparente continuidad de lo mundano, ha tenido un impacto significativo en el paradigma existencial. Por lo que la figura central, despojada de su estado posterior a la muerte, parece simbolizar la ruptura de un orden establecido, que genera una sensación de desequilibrio en las jerarquías de poder, los mecanismos del temor y las construcciones del cinismo. De este modo, el poema con su narrativa sugiere que la verdadera revolución podría no residir en la explosión pública o el espectáculo mediático, sino más bien en la irrupción silenciosa de la verdad, comparable a la luz que penetra sutilmente una rendija y disipa la oscuridad de la autoridad. En tal caso, este movimiento, aunque no ha recibido el reconocimiento público ni ha sido ampliamente documentado, posee una fuerza transformadora que merece ser reconocida. Por otra parte, la persistencia de la muerte como una fuerza activa, aunque con una disminución de su soberanía última, resalta la complejidad de esta transformación, que la equipara a una entidad antigua que, al perder el control, permite la filtración de una nueva luz. Desde esta perspectiva, el poema pone de relieve que la esperanza no se manifiesta como una certeza absoluta, sino más bien como una apuesta valiente contra la evidencia opuesta, una elección consciente de mantenerse ante lo que parece imposible. Siendo así, la tumba abierta no debe ser motivo de temor, sino una invitación a enfrentar y aceptar lo que trasciende la lógica y la autorización. El domingo, desde este punto de vista, no se propone una corrección inmediata del mundo ni una anulación de la historia, sino que, de manera más sutil, se abre un espacio por donde puede penetrar una luz transformadora, no para resolverlo todo, sino para generar un cambio profundo. La muerte, entonces, aunque aún presente, ha experimentado una transformación en su naturaleza, que cede paso a una realidad donde lo imposible se ha manifestado sin pedir permiso.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
5 de abril de 2026 a las 09:43
LO QUE NO CABÍA EN LA TUMBA
Mª Pilar Luna Calvo dijo:
Aparte de tu buen poema, parece ser que con las técnicas actuales han analizado la Sábana Santa y han encontrado radiaciones en lo que fue el cuerpo de Jesús, que en aquella época no había radiaciones creadas por el hombre, esto es un avance para confirmar de alguna manera la resurrección. Buena semana para ti y los tuyos.
5 de abril de 2026 a las 05:43
Mª Pilar Luna Calvo dijo:
Aparte de tu buen poema, parece ser que con las técnicas actuales han analizado la Sábana Santa y han encontrado radiaciones en lo que fue el cuerpo de Jesús, que en aquella época no había radiaciones creadas por el hombre, esto es un avance para confirmar de alguna manera la resurrección. Buena semana para ti y los tuyos.
5 de abril de 2026 a las 05:43
LO QUE NO CABÍA EN LA TUMBA
El Hombre de la Rosa dijo:
Hermoso y bien escrito tu genial poema estimado poeta y amigo Justo Aldú
Saludos desde España
El Hombre de la Rosa
5 de abril de 2026 a las 03:09
El Hombre de la Rosa dijo:
Hermoso y bien escrito tu genial poema estimado poeta y amigo Justo Aldú
Saludos desde España
El Hombre de la Rosa
5 de abril de 2026 a las 03:09
EL DÍA QUE GUARDA SILENCIO
Rafael Escobar dijo:
Un poema empapado con la filosofía de San Ignacio de Loyola. Mi felicitación llega a ti con mi fraternal abrazo y mi leal aprecio a tu generosa amistad.
4 de abril de 2026 a las 22:54
Rafael Escobar dijo:
Un poema empapado con la filosofía de San Ignacio de Loyola. Mi felicitación llega a ti con mi fraternal abrazo y mi leal aprecio a tu generosa amistad.
4 de abril de 2026 a las 22:54
EL DÍA QUE GUARDA SILENCIO
LOURDES TARRATS dijo:
Just, amigo querido:
Estas letras tan contenidas y tan verdaderas tienen una fuerza que no necesita alzar la voz. Has captado con una claridad admirable ese territorio difícil del Sábado de Gloria: el día en que no pasa nada, en que no hay señales, en que la fe deja de ser espectáculo y se vuelve resistencia silenciosa.
Me ha impresionado la manera en que conviertes la ausencia en un espacio vivo: ese cielo que no responde, ese buzón lleno de oraciones sin abrir, esa raíz que trabaja sin ruido. Todo está dicho con una sobriedad que duele y, al mismo tiempo, ilumina.
Tu poema revela algo esencial: que la esperanza no siempre brilla, a veces solo insiste. Que la fe verdadera no se sostiene en los milagros, sino en la capacidad de quedarse cuando no hay nada que mirar. Ese pensamiento tuyo —tan simple, tan hondo— se queda respirando mucho después de terminar el poema.
Gracias por este texto tan honesto, tan humano y tan necesario.
Lo he leído con admiración y con un respeto profundo por tu mirada.
Abrazo con carino, porque:
POetas somos...
4 de abril de 2026 a las 21:16
LOURDES TARRATS dijo:
Just, amigo querido:
Estas letras tan contenidas y tan verdaderas tienen una fuerza que no necesita alzar la voz. Has captado con una claridad admirable ese territorio difícil del Sábado de Gloria: el día en que no pasa nada, en que no hay señales, en que la fe deja de ser espectáculo y se vuelve resistencia silenciosa.
Me ha impresionado la manera en que conviertes la ausencia en un espacio vivo: ese cielo que no responde, ese buzón lleno de oraciones sin abrir, esa raíz que trabaja sin ruido. Todo está dicho con una sobriedad que duele y, al mismo tiempo, ilumina.
Tu poema revela algo esencial: que la esperanza no siempre brilla, a veces solo insiste. Que la fe verdadera no se sostiene en los milagros, sino en la capacidad de quedarse cuando no hay nada que mirar. Ese pensamiento tuyo —tan simple, tan hondo— se queda respirando mucho después de terminar el poema.
Gracias por este texto tan honesto, tan humano y tan necesario.
Lo he leído con admiración y con un respeto profundo por tu mirada.
Abrazo con carino, porque:
POetas somos...
4 de abril de 2026 a las 21:16
EL DÍA QUE GUARDA SILENCIO
CARMEN DIEZ TORÍO dijo:
Hoy parece que el silencio ha invadido hasta mi ordenador, porque no he sido capaz de entrar en la página con él y, al final, cuando me decidí a hacerlo desde el teléfono, perdí la señal y, con ello, el comentario; pero, como soy bastante terca, hasta que no he logrado entrar no he parado, jajaj. Pues no quería dejar pasar la oportunidad, querido amigo, de comentarte ya que tu poema, un día más, me ha llegado calado hondo ,haciéndome reflexionar. Tiene ese algo que sostiene ese “no pasa nada” sin que resulte vacío, sino lleno de una tensión silenciosa. Tus imágenes, como siempre, son maravillosas. Me encanta especialmente ese “buzón lleno de oraciones sin abrir” y la raíz que rompe la piedra, porque son sencillas pero cargadas de sentido: no necesitan explicación y, aun así, dejan eco. También me gusta esa manera de enfocar la fe como algo que permanece incluso cuando no hay señales ni respuestas .Gracias, un día más, por hacernos detener a reflexionar en este Sábado de Gloria. Feliz día. Un abrazo.
4 de abril de 2026 a las 19:54
CARMEN DIEZ TORÍO dijo:
Hoy parece que el silencio ha invadido hasta mi ordenador, porque no he sido capaz de entrar en la página con él y, al final, cuando me decidí a hacerlo desde el teléfono, perdí la señal y, con ello, el comentario; pero, como soy bastante terca, hasta que no he logrado entrar no he parado, jajaj. Pues no quería dejar pasar la oportunidad, querido amigo, de comentarte ya que tu poema, un día más, me ha llegado calado hondo ,haciéndome reflexionar. Tiene ese algo que sostiene ese “no pasa nada” sin que resulte vacío, sino lleno de una tensión silenciosa. Tus imágenes, como siempre, son maravillosas. Me encanta especialmente ese “buzón lleno de oraciones sin abrir” y la raíz que rompe la piedra, porque son sencillas pero cargadas de sentido: no necesitan explicación y, aun así, dejan eco. También me gusta esa manera de enfocar la fe como algo que permanece incluso cuando no hay señales ni respuestas .Gracias, un día más, por hacernos detener a reflexionar en este Sábado de Gloria. Feliz día. Un abrazo.
4 de abril de 2026 a las 19:54
EL DÍA QUE GUARDA SILENCIO
Javier Julián Enríquez dijo:
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este bello y reflexivo poema, en el que se puede apreciar cómo en la introspección de la quietud, donde la ausencia de eventos externos o milagros aparentes podría sugerir estancamiento, se revela una profunda labor interna. Así, el poema hace referencia a un vacío aparente, a la cotidianidad inalterada y a un cielo silente, como si se tratara de un receptáculo desatendido de súplicas. No obstante, esta aparente inercia constituye, paradójicamente, el crisol de una transformación sutil pero persistente. Por lo que la fe, despojada de su carácter de actuación y de la necesidad de confirmación externa, encuentra su verdadera esencia en la resistencia y permanencia ante la adversidad e incertidumbre. A este respecto, este período de espera, carente de señales evidentes o manifestaciones extraordinarias, constituye el verdadero escenario en el que se forja la convicción, no como un espectáculo, sino como un acto íntimo de perseverancia ante la ausencia de pruebas tangibles. Considerando esto, el mensaje subyacente es que la fortaleza espiritual no reside en la abundancia de milagros, sino en la capacidad de mantener la esperanza y la fe en la adversidad, en la convicción silenciosa que, como una raíz, irrumpirá con tenacidad, aún sin estruendo.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
4 de abril de 2026 a las 14:12
Javier Julián Enríquez dijo:
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este bello y reflexivo poema, en el que se puede apreciar cómo en la introspección de la quietud, donde la ausencia de eventos externos o milagros aparentes podría sugerir estancamiento, se revela una profunda labor interna. Así, el poema hace referencia a un vacío aparente, a la cotidianidad inalterada y a un cielo silente, como si se tratara de un receptáculo desatendido de súplicas. No obstante, esta aparente inercia constituye, paradójicamente, el crisol de una transformación sutil pero persistente. Por lo que la fe, despojada de su carácter de actuación y de la necesidad de confirmación externa, encuentra su verdadera esencia en la resistencia y permanencia ante la adversidad e incertidumbre. A este respecto, este período de espera, carente de señales evidentes o manifestaciones extraordinarias, constituye el verdadero escenario en el que se forja la convicción, no como un espectáculo, sino como un acto íntimo de perseverancia ante la ausencia de pruebas tangibles. Considerando esto, el mensaje subyacente es que la fortaleza espiritual no reside en la abundancia de milagros, sino en la capacidad de mantener la esperanza y la fe en la adversidad, en la convicción silenciosa que, como una raíz, irrumpirá con tenacidad, aún sin estruendo.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
4 de abril de 2026 a las 14:12
EL DÍA QUE GUARDA SILENCIO
El Hombre de la Rosa dijo:
La bella poesía entrega con las trovas la esperanza de soñar estimado Pan amneño y fiel amigo Justo Aldu
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre bde la Rosa
4 de abril de 2026 a las 12:18
El Hombre de la Rosa dijo:
La bella poesía entrega con las trovas la esperanza de soñar estimado Pan amneño y fiel amigo Justo Aldu
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre bde la Rosa
4 de abril de 2026 a las 12:18
EL DÍA QUE GUARDA SILENCIO
EVOLA.RL dijo:
¡Waooo!
No pensé que hoy iba a encontrar algo tan hermoso, como tus letras. Las que se sienten desesperadas por un comentario dentro del silencio que existe en estos días.
Pues te diré, que son escándalo sagrado. Me encantaron, porque sé que salieron de lo más profundo de tu ser.
¡FELICIDADES!👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
4 de abril de 2026 a las 10:40
EVOLA.RL dijo:
¡Waooo!
No pensé que hoy iba a encontrar algo tan hermoso, como tus letras. Las que se sienten desesperadas por un comentario dentro del silencio que existe en estos días.
Pues te diré, que son escándalo sagrado. Me encantaron, porque sé que salieron de lo más profundo de tu ser.
¡FELICIDADES!👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
4 de abril de 2026 a las 10:40
MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
Rafael Escobar dijo:
Has pintado un lienzo perfecto sobre la hipocresía de todas las celebraciones religiosas de la grandes denominaciones que existen. las cuales no son más que las cajas fuertes de quienes las dirigen. Con mi fraternal abrazo viaja hacia ti mi sincera admiración a tu escrito, y mi gran aprecio a tu generosa amistad.
2 de abril de 2026 a las 20:11
Rafael Escobar dijo:
Has pintado un lienzo perfecto sobre la hipocresía de todas las celebraciones religiosas de la grandes denominaciones que existen. las cuales no son más que las cajas fuertes de quienes las dirigen. Con mi fraternal abrazo viaja hacia ti mi sincera admiración a tu escrito, y mi gran aprecio a tu generosa amistad.
2 de abril de 2026 a las 20:11
MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
Alexandra I dijo:
Es notorio tu mensaje, en fecha tan especial, gracias por ello, es una invitacion a la reflexión, gracias.
Saludos, feliz día, Alex.
2 de abril de 2026 a las 14:58
Alexandra I dijo:
Es notorio tu mensaje, en fecha tan especial, gracias por ello, es una invitacion a la reflexión, gracias.
Saludos, feliz día, Alex.
2 de abril de 2026 a las 14:58
MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
Javier Julián Enríquez dijo:
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este magnífico poema, en el que se percibe sutilmente una reflexión acerca de la superficialidad que caracteriza a nuestra era y la pérdida de valor de las acciones auténticas y generosas. Así, la voz poética sugiere de manera sutil pero evidente, una tensión presente en las interacciones humanas, donde la apariencia de normalidad puede ocultar una reserva en confrontar la profundidad de los lazos y las responsabilidades que acompañan al amor y la compasión. En este sentido, el poema, mediante una simbología que recuerda la Última Cena, desafía la percepción de un altruismo meramente estético o estratégico, que lo contrasta con la entrega radical de arrodillarse para servir. Por otra parte, se evidencia que la verdadera magnitud del amor, en su expresión más auténtica, trasciende la efímera conveniencia de la interacción social, que pide la disposición a «agacharse, ensuciarse, quedarse», es decir, a comprometerse activamente con la vulnerabilidad del otro. Desde este punto de vista, se diría que este acto de servicio desinteresado, ejemplificado en la figura del hombre de Nazareth, se presenta no como un acto de humildad superficial, sino como una transformación consciente de la norma social que privilegia la autopreservación y la evitación del contacto con la «suciedad» del prójimo, tanto física como existencial. En el contexto actual, se puede interpretar que el poema transmite la idea de que el «mal» contemporáneo, en lugar de manifestarse con la misma intensidad de antaño, ha adoptado una forma más sutil y discreta, camuflándose en la eficiencia burocrática y la apariencia de corrección. La traición, por su parte, no se manifiesta de manera abrupta, sino que se insinúa sutilmente a través de la normalización de la indiferencia y la minimización de la responsabilidad, erosionando progresivamente la autenticidad de las relaciones hasta que la profundidad de los gestos de amor verdadero queda opacada por la superficialidad de las interacciones diarias. La repetición cíclica del Jueves Santo, bajo esta interpretación, trasciende su significado como un evento histórico manifestándose en cada ocasión en que una persona decide comprometerse desinteresadamente en lugar de hacerlo por intereses egoístas, y en cada vez que alguien decide servir a los demás sin esperar nada a cambio. A medida que nos adentramos en el poema, se percibe que nos invita a reflexionar sobre la verdadera humanidad, representada en aquellas manos que, con humildad y dedicación, se inclinan a tocar la miseria del mundo sin vacilar. Por ende, estas manos encarnan un acto de amor profundo y desinteresado, un recordatorio necesario en una sociedad que a menudo se muestra incapaz de enfrentar las realidades que nos desafían.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
2 de abril de 2026 a las 14:00
Javier Julián Enríquez dijo:
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este magnífico poema, en el que se percibe sutilmente una reflexión acerca de la superficialidad que caracteriza a nuestra era y la pérdida de valor de las acciones auténticas y generosas. Así, la voz poética sugiere de manera sutil pero evidente, una tensión presente en las interacciones humanas, donde la apariencia de normalidad puede ocultar una reserva en confrontar la profundidad de los lazos y las responsabilidades que acompañan al amor y la compasión. En este sentido, el poema, mediante una simbología que recuerda la Última Cena, desafía la percepción de un altruismo meramente estético o estratégico, que lo contrasta con la entrega radical de arrodillarse para servir. Por otra parte, se evidencia que la verdadera magnitud del amor, en su expresión más auténtica, trasciende la efímera conveniencia de la interacción social, que pide la disposición a «agacharse, ensuciarse, quedarse», es decir, a comprometerse activamente con la vulnerabilidad del otro. Desde este punto de vista, se diría que este acto de servicio desinteresado, ejemplificado en la figura del hombre de Nazareth, se presenta no como un acto de humildad superficial, sino como una transformación consciente de la norma social que privilegia la autopreservación y la evitación del contacto con la «suciedad» del prójimo, tanto física como existencial. En el contexto actual, se puede interpretar que el poema transmite la idea de que el «mal» contemporáneo, en lugar de manifestarse con la misma intensidad de antaño, ha adoptado una forma más sutil y discreta, camuflándose en la eficiencia burocrática y la apariencia de corrección. La traición, por su parte, no se manifiesta de manera abrupta, sino que se insinúa sutilmente a través de la normalización de la indiferencia y la minimización de la responsabilidad, erosionando progresivamente la autenticidad de las relaciones hasta que la profundidad de los gestos de amor verdadero queda opacada por la superficialidad de las interacciones diarias. La repetición cíclica del Jueves Santo, bajo esta interpretación, trasciende su significado como un evento histórico manifestándose en cada ocasión en que una persona decide comprometerse desinteresadamente en lugar de hacerlo por intereses egoístas, y en cada vez que alguien decide servir a los demás sin esperar nada a cambio. A medida que nos adentramos en el poema, se percibe que nos invita a reflexionar sobre la verdadera humanidad, representada en aquellas manos que, con humildad y dedicación, se inclinan a tocar la miseria del mundo sin vacilar. Por ende, estas manos encarnan un acto de amor profundo y desinteresado, un recordatorio necesario en una sociedad que a menudo se muestra incapaz de enfrentar las realidades que nos desafían.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
2 de abril de 2026 a las 14:00
MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
MISHA lg dijo:
bellas y valiosas tus letras que solo cambia el escenario
gracias por compartir
El tiempo ha pasado,
sí, pero la escena se repite
con variaciones mínimas:
ya no hay túnicas,
hay camisetas;
no hay cálices,
hay vasos desiguales;
no hay apóstoles,
hay amigos que revisan el teléfono
mientras alguien intenta hablar de amor
sin sonar ridículo.
besos besos
MISHA
lg
2 de abril de 2026 a las 13:19
MISHA lg dijo:
bellas y valiosas tus letras que solo cambia el escenario
gracias por compartir
El tiempo ha pasado,
sí, pero la escena se repite
con variaciones mínimas:
ya no hay túnicas,
hay camisetas;
no hay cálices,
hay vasos desiguales;
no hay apóstoles,
hay amigos que revisan el teléfono
mientras alguien intenta hablar de amor
sin sonar ridículo.
besos besos
MISHA
lg
2 de abril de 2026 a las 13:19
MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
CARMEN DIEZ TORÍO dijo:
Querido amigo, Un día más, tu poema no solo se lee: se ve y se siente. Traes, de manera magistral, una escena conocida a un terreno completamente actual sin que pierda peso; al contrario, lo gana. Esa mesa donde el móvil ocupa el lugar central, donde el amor parece haber quedado vetado como algo ridículo, está retratada con una verdad que incomoda y, a la vez, ilumina. Me cala especialmente esa idea de que hoy el verdadero escándalo es servir, agacharse, dar sin pedir nada a cambio, en un mundo donde imperan el poder, la imagen y el estatus social.Y el final es precioso: esa mirada hacia la labor anónima de tantos “nazarenos” que, lejos de focos y reconocimientos, cuidan, acompañan y sostienen a otros cada día. Sin duda, son ellos quienes celebran de verdad el amor fraterno que se nos quiso enseñar. Gracias por hacernos reflexionar, una vez más, sobre lo importante. Feliz día. Un abrazo.
2 de abril de 2026 a las 08:59
CARMEN DIEZ TORÍO dijo:
Querido amigo, Un día más, tu poema no solo se lee: se ve y se siente. Traes, de manera magistral, una escena conocida a un terreno completamente actual sin que pierda peso; al contrario, lo gana. Esa mesa donde el móvil ocupa el lugar central, donde el amor parece haber quedado vetado como algo ridículo, está retratada con una verdad que incomoda y, a la vez, ilumina. Me cala especialmente esa idea de que hoy el verdadero escándalo es servir, agacharse, dar sin pedir nada a cambio, en un mundo donde imperan el poder, la imagen y el estatus social.Y el final es precioso: esa mirada hacia la labor anónima de tantos “nazarenos” que, lejos de focos y reconocimientos, cuidan, acompañan y sostienen a otros cada día. Sin duda, son ellos quienes celebran de verdad el amor fraterno que se nos quiso enseñar. Gracias por hacernos reflexionar, una vez más, sobre lo importante. Feliz día. Un abrazo.
2 de abril de 2026 a las 08:59
MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
El desalmado dijo:
Con todo el cariño y el respeto, quisiera también puntualizar algunos comentarios que se han vertido aquí sobre los llamados \"locos chiítas\". Calificar de \"locos\" a casi 200 millones de personas me parece, cuanto menos, un tanto arriesgado. De hecho, los chiítas tienen una de las tradiciones de literatura mística más ricas de la humanidad y una sofisticada civilización, que os invito a que investiguéis. Demasiado a menudo tenemos la tendencia a comparar los más elevados ideales propios con las más bajas realidades ajenas. Como bien dijo Jesús: \"quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra\".
Un fuerte abrazo fraterno.
2 de abril de 2026 a las 05:22
El desalmado dijo:
Con todo el cariño y el respeto, quisiera también puntualizar algunos comentarios que se han vertido aquí sobre los llamados \"locos chiítas\". Calificar de \"locos\" a casi 200 millones de personas me parece, cuanto menos, un tanto arriesgado. De hecho, los chiítas tienen una de las tradiciones de literatura mística más ricas de la humanidad y una sofisticada civilización, que os invito a que investiguéis. Demasiado a menudo tenemos la tendencia a comparar los más elevados ideales propios con las más bajas realidades ajenas. Como bien dijo Jesús: \"quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra\".
Un fuerte abrazo fraterno.
2 de abril de 2026 a las 05:22
MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
El desalmado dijo:
Hermoso poema que pone en valor la pura experiencia religiosa, más allá de las instituciones o poderes políticos que intentan manipularla.
2 de abril de 2026 a las 05:14
El desalmado dijo:
Hermoso poema que pone en valor la pura experiencia religiosa, más allá de las instituciones o poderes políticos que intentan manipularla.
2 de abril de 2026 a las 05:14
MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
El Hombre de la Rosa dijo:
Tu generosa pluma entrega las palabras a tus preciadas estrofas estimado Panameño y amigo Justo Aldú
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
2 de abril de 2026 a las 01:47
El Hombre de la Rosa dijo:
Tu generosa pluma entrega las palabras a tus preciadas estrofas estimado Panameño y amigo Justo Aldú
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
2 de abril de 2026 a las 01:47
MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
Santiago Alboherna dijo:
tenes una notable habilidad para bajar el mensaje religioso a la vida cotidiana, y darle una practicidad fuerte, poderosa, q hace muy bien al alma. Gracias Aldú.
2 de abril de 2026 a las 00:49
Santiago Alboherna dijo:
tenes una notable habilidad para bajar el mensaje religioso a la vida cotidiana, y darle una practicidad fuerte, poderosa, q hace muy bien al alma. Gracias Aldú.
2 de abril de 2026 a las 00:49
EL PRECIO DEL SILENCIO
Lincol dijo:
Tu poema expresa que la verdadera traición no es un acto visible, sino la silenciosa decisión de vender la propia conciencia a cambio de comodidad o beneficio.
Saludos cordiales.
1 de abril de 2026 a las 23:37
Lincol dijo:
Tu poema expresa que la verdadera traición no es un acto visible, sino la silenciosa decisión de vender la propia conciencia a cambio de comodidad o beneficio.
Saludos cordiales.
1 de abril de 2026 a las 23:37
CUANDO EL RUIDO SE APAGA, AÚN QUEDA SU VOZ
Rafael Escobar dijo:
No soy creyente, pero tengo por principio el amor, la bondad y el perdón, lo que siempre he considerado que son las principales virtudes que hacen de nosotros un ser humano.
Tu manera de expresar tus inquietudes me ha encantado, y viaja con mi fraterno abrazo mi sincer admiración a tu versar y mi grande aprecio a tu amistad.
1 de abril de 2026 a las 19:15
Rafael Escobar dijo:
No soy creyente, pero tengo por principio el amor, la bondad y el perdón, lo que siempre he considerado que son las principales virtudes que hacen de nosotros un ser humano.
Tu manera de expresar tus inquietudes me ha encantado, y viaja con mi fraterno abrazo mi sincer admiración a tu versar y mi grande aprecio a tu amistad.
1 de abril de 2026 a las 19:15
EL PRECIO DEL SILENCIO
Javier Julián Enríquez dijo:
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este destacado y gran poema que, a pesar de abordar temáticas de índole religiosa, evidencia la presencia de términos imaginarios que se relacionan entre sí de forma objetiva pretendiendo en la ficción literaria una operatoriedad equivalente a la que es factible en el mundo real a la hora de interpretar sus ideas formalmente objetivadas. Veamos cómo se explica esto a partir de este poema, aunque me parece muy difícil. En primer lugar, se percibe cómo el poema expone la sutil pero omnipresente corrupción de los valores fundamentales, representada por el intercambio de la conciencia y la integridad por beneficios materiales o conveniencia social. Se destaca la preocupante normalización de la renuncia progresiva a los principios éticos, un fenómeno que tiene lugar en el ámbito cotidiano y discreto, alejado aparentemente de la ostentación de la violencia. En tal contexto, el poema suscita que la verdadera pérdida no radica en el acto de la traición en sí mismo, sino más bien en la decisión subyacente de priorizar lo efímero y lo tangible sobre lo intrínsecamente valioso. Así, la «conciencia» se entiende a menudo como un bien que se puede «cambiar por cifras», una expresión que sugiere transacciones en las que se pone en juego la moralidad en aras de las ganancias económicas o el estatus social. Desde este punto de vista, el poema pareciese que transmite la percepción de que esta renuncia a la propia esencia podría no ser un evento extraordinario, sino más bien una tendencia humana recurrente, ejemplificada por la figura de Judas, cuya acción podría interpretarse no como un acto aislado de maldad, sino como la culminación de un proceso interno de aceptación de un «precio». Considerando esto, se invita a reflexionar sobre la transformación del significado de la traición, que ha evolucionado desde las monedas de plata hasta los contratos y acuerdos modernos, que ocultan la renuncia a la verdad y dignidad. En esta línea, se vislumbra cómo la formalización de este proceso se manifiesta en la burocracia de las oficinas, la frialdad de las decisiones bélicas tomadas digitalmente y la conformidad individual que busca la supervivencia o la aceptación social. Progresando en el sentido expuesto, se plantea que la percepción de «normalidad» en estos actos, la convicción de estar actuando por necesidad o corrección, puede ser un aspecto preocupante, ya que puede oscurecer la narrativa épica de los conflictos tradicionales. En ese marco, se diría que el poema explora la idea de que la tentación de intercambiar lo «sagrado» por lo «que brille más rápido» es una experiencia común a todos los seres humanos, dividiendo la existencia en un «antes» y un «después» de la renuncia. Por lo que este «después» se caracteriza por una sensación de disonancia interna, una percepción de que algo fundamental podría haberse perdido o quedado incompleto. Por otra parte, la repetición del «Miércoles Santo» simboliza la perpetuación de una elección moral, donde la búsqueda de ganancias y comodidades puede, en ocasiones, prevalecer sobre la verdad y el sentido. Y llegados a la pregunta final, «¿cuánto cuesta, realmente, perderse?», condensa de manera muy acertada la tesis central del poema: la profunda y significativa pérdida espiritual y existencial que se deriva de la desvalorización de los principios fundamentales.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
1 de abril de 2026 a las 16:05
Javier Julián Enríquez dijo:
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este destacado y gran poema que, a pesar de abordar temáticas de índole religiosa, evidencia la presencia de términos imaginarios que se relacionan entre sí de forma objetiva pretendiendo en la ficción literaria una operatoriedad equivalente a la que es factible en el mundo real a la hora de interpretar sus ideas formalmente objetivadas. Veamos cómo se explica esto a partir de este poema, aunque me parece muy difícil. En primer lugar, se percibe cómo el poema expone la sutil pero omnipresente corrupción de los valores fundamentales, representada por el intercambio de la conciencia y la integridad por beneficios materiales o conveniencia social. Se destaca la preocupante normalización de la renuncia progresiva a los principios éticos, un fenómeno que tiene lugar en el ámbito cotidiano y discreto, alejado aparentemente de la ostentación de la violencia. En tal contexto, el poema suscita que la verdadera pérdida no radica en el acto de la traición en sí mismo, sino más bien en la decisión subyacente de priorizar lo efímero y lo tangible sobre lo intrínsecamente valioso. Así, la «conciencia» se entiende a menudo como un bien que se puede «cambiar por cifras», una expresión que sugiere transacciones en las que se pone en juego la moralidad en aras de las ganancias económicas o el estatus social. Desde este punto de vista, el poema pareciese que transmite la percepción de que esta renuncia a la propia esencia podría no ser un evento extraordinario, sino más bien una tendencia humana recurrente, ejemplificada por la figura de Judas, cuya acción podría interpretarse no como un acto aislado de maldad, sino como la culminación de un proceso interno de aceptación de un «precio». Considerando esto, se invita a reflexionar sobre la transformación del significado de la traición, que ha evolucionado desde las monedas de plata hasta los contratos y acuerdos modernos, que ocultan la renuncia a la verdad y dignidad. En esta línea, se vislumbra cómo la formalización de este proceso se manifiesta en la burocracia de las oficinas, la frialdad de las decisiones bélicas tomadas digitalmente y la conformidad individual que busca la supervivencia o la aceptación social. Progresando en el sentido expuesto, se plantea que la percepción de «normalidad» en estos actos, la convicción de estar actuando por necesidad o corrección, puede ser un aspecto preocupante, ya que puede oscurecer la narrativa épica de los conflictos tradicionales. En ese marco, se diría que el poema explora la idea de que la tentación de intercambiar lo «sagrado» por lo «que brille más rápido» es una experiencia común a todos los seres humanos, dividiendo la existencia en un «antes» y un «después» de la renuncia. Por lo que este «después» se caracteriza por una sensación de disonancia interna, una percepción de que algo fundamental podría haberse perdido o quedado incompleto. Por otra parte, la repetición del «Miércoles Santo» simboliza la perpetuación de una elección moral, donde la búsqueda de ganancias y comodidades puede, en ocasiones, prevalecer sobre la verdad y el sentido. Y llegados a la pregunta final, «¿cuánto cuesta, realmente, perderse?», condensa de manera muy acertada la tesis central del poema: la profunda y significativa pérdida espiritual y existencial que se deriva de la desvalorización de los principios fundamentales.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
1 de abril de 2026 a las 16:05
EL PRECIO DEL SILENCIO
El Hombre de la Rosa dijo:
La estrofa brota de tu pluma entregandose a tu genial versar el precio del silencio estimado Panameño y amigo Justo Aldú
Recibe un abrazo de Críspulo desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
1 de abril de 2026 a las 13:15
El Hombre de la Rosa dijo:
La estrofa brota de tu pluma entregandose a tu genial versar el precio del silencio estimado Panameño y amigo Justo Aldú
Recibe un abrazo de Críspulo desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
1 de abril de 2026 a las 13:15
EL PRECIO DEL SILENCIO
Patricia Aznar Laffont dijo:
Lo he leído con atención
Se acerca la Pascua y tu poema ls ensalza
Abrazo Justo
1 de abril de 2026 a las 11:58
Patricia Aznar Laffont dijo:
Lo he leído con atención
Se acerca la Pascua y tu poema ls ensalza
Abrazo Justo
1 de abril de 2026 a las 11:58
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