Comentarios recibidos en los poemas de JUSTO ALDÚ



EL DÍA QUE GUARDA SILENCIO
LOURDES TARRATS dijo:

Just, amigo querido:

Estas letras tan contenidas y tan verdaderas tienen una fuerza que no necesita alzar la voz. Has captado con una claridad admirable ese territorio difícil del Sábado de Gloria: el día en que no pasa nada, en que no hay señales, en que la fe deja de ser espectáculo y se vuelve resistencia silenciosa.
Me ha impresionado la manera en que conviertes la ausencia en un espacio vivo: ese cielo que no responde, ese buzón lleno de oraciones sin abrir, esa raíz que trabaja sin ruido. Todo está dicho con una sobriedad que duele y, al mismo tiempo, ilumina.
Tu poema revela algo esencial: que la esperanza no siempre brilla, a veces solo insiste. Que la fe verdadera no se sostiene en los milagros, sino en la capacidad de quedarse cuando no hay nada que mirar. Ese pensamiento tuyo —tan simple, tan hondo— se queda respirando mucho después de terminar el poema.
Gracias por este texto tan honesto, tan humano y tan necesario.
Lo he leído con admiración y con un respeto profundo por tu mirada.

Abrazo con carino, porque:

POetas somos...



4 de abril de 2026 a las 21:16

EL DÍA QUE GUARDA SILENCIO
CARMEN DIEZ TORÍO dijo:

Hoy parece que el silencio ha invadido hasta mi ordenador, porque no he sido capaz de entrar en la página con él y, al final, cuando me decidí a hacerlo desde el teléfono, perdí la señal y, con ello, el comentario; pero, como soy bastante terca, hasta que no he logrado entrar no he parado, jajaj. Pues no quería dejar pasar la oportunidad, querido amigo, de comentarte ya que tu poema, un día más, me ha llegado calado hondo ,haciéndome reflexionar. Tiene ese algo que sostiene ese “no pasa nada” sin que resulte vacío, sino lleno de una tensión silenciosa. Tus imágenes, como siempre, son maravillosas. Me encanta especialmente ese “buzón lleno de oraciones sin abrir” y la raíz que rompe la piedra, porque son sencillas pero cargadas de sentido: no necesitan explicación y, aun así, dejan eco. También me gusta esa manera de enfocar la fe como algo que permanece incluso cuando no hay señales ni respuestas .Gracias, un día más, por hacernos detener a reflexionar en este Sábado de Gloria. Feliz día. Un abrazo.

4 de abril de 2026 a las 19:54

EL DÍA QUE GUARDA SILENCIO
Javier Julián Enríquez dijo:

Muchas gracias, amigo JUSTO, por este bello y reflexivo poema, en el que se puede apreciar cómo en la introspección de la quietud, donde la ausencia de eventos externos o milagros aparentes podría sugerir estancamiento, se revela una profunda labor interna. Así, el poema hace referencia a un vacío aparente, a la cotidianidad inalterada y a un cielo silente, como si se tratara de un receptáculo desatendido de súplicas. No obstante, esta aparente inercia constituye, paradójicamente, el crisol de una transformación sutil pero persistente. Por lo que la fe, despojada de su carácter de actuación y de la necesidad de confirmación externa, encuentra su verdadera esencia en la resistencia y permanencia ante la adversidad e incertidumbre. A este respecto, este período de espera, carente de señales evidentes o manifestaciones extraordinarias, constituye el verdadero escenario en el que se forja la convicción, no como un espectáculo, sino como un acto íntimo de perseverancia ante la ausencia de pruebas tangibles. Considerando esto, el mensaje subyacente es que la fortaleza espiritual no reside en la abundancia de milagros, sino en la capacidad de mantener la esperanza y la fe en la adversidad, en la convicción silenciosa que, como una raíz, irrumpirá con tenacidad, aún sin estruendo.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio


4 de abril de 2026 a las 14:12

EL DÍA QUE GUARDA SILENCIO
El Hombre de la Rosa dijo:

La bella poesía entrega con las trovas la esperanza de soñar estimado Pan amneño y fiel amigo Justo Aldu
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre bde la Rosa

4 de abril de 2026 a las 12:18

EL DÍA QUE GUARDA SILENCIO
EVOLA.RL dijo:

¡Waooo!
No pensé que hoy iba a encontrar algo tan hermoso, como tus letras. Las que se sienten desesperadas por un comentario dentro del silencio que existe en estos días.
Pues te diré, que son escándalo sagrado. Me encantaron, porque sé que salieron de lo más profundo de tu ser.
¡FELICIDADES!👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏

4 de abril de 2026 a las 10:40

MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
Rafael Escobar dijo:

Has pintado un lienzo perfecto sobre la hipocresía de todas las celebraciones religiosas de la grandes denominaciones que existen. las cuales no son más que las cajas fuertes de quienes las dirigen. Con mi fraternal abrazo viaja hacia ti mi sincera admiración a tu escrito, y mi gran aprecio a tu generosa amistad.

2 de abril de 2026 a las 20:11

MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
Alexandra I dijo:

Es notorio tu mensaje, en fecha tan especial, gracias por ello, es una invitacion a la reflexión, gracias.

Saludos, feliz día, Alex.

2 de abril de 2026 a las 14:58

MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
Javier Julián Enríquez dijo:

Muchas gracias, amigo JUSTO, por este magnífico poema, en el que se percibe sutilmente una reflexión acerca de la superficialidad que caracteriza a nuestra era y la pérdida de valor de las acciones auténticas y generosas. Así, la voz poética sugiere de manera sutil pero evidente, una tensión presente en las interacciones humanas, donde la apariencia de normalidad puede ocultar una reserva en confrontar la profundidad de los lazos y las responsabilidades que acompañan al amor y la compasión. En este sentido, el poema, mediante una simbología que recuerda la Última Cena, desafía la percepción de un altruismo meramente estético o estratégico, que lo contrasta con la entrega radical de arrodillarse para servir. Por otra parte, se evidencia que la verdadera magnitud del amor, en su expresión más auténtica, trasciende la efímera conveniencia de la interacción social, que pide la disposición a «agacharse, ensuciarse, quedarse», es decir, a comprometerse activamente con la vulnerabilidad del otro. Desde este punto de vista, se diría que este acto de servicio desinteresado, ejemplificado en la figura del hombre de Nazareth, se presenta no como un acto de humildad superficial, sino como una transformación consciente de la norma social que privilegia la autopreservación y la evitación del contacto con la «suciedad» del prójimo, tanto física como existencial. En el contexto actual, se puede interpretar que el poema transmite la idea de que el «mal» contemporáneo, en lugar de manifestarse con la misma intensidad de antaño, ha adoptado una forma más sutil y discreta, camuflándose en la eficiencia burocrática y la apariencia de corrección. La traición, por su parte, no se manifiesta de manera abrupta, sino que se insinúa sutilmente a través de la normalización de la indiferencia y la minimización de la responsabilidad, erosionando progresivamente la autenticidad de las relaciones hasta que la profundidad de los gestos de amor verdadero queda opacada por la superficialidad de las interacciones diarias. La repetición cíclica del Jueves Santo, bajo esta interpretación, trasciende su significado como un evento histórico manifestándose en cada ocasión en que una persona decide comprometerse desinteresadamente en lugar de hacerlo por intereses egoístas, y en cada vez que alguien decide servir a los demás sin esperar nada a cambio. A medida que nos adentramos en el poema, se percibe que nos invita a reflexionar sobre la verdadera humanidad, representada en aquellas manos que, con humildad y dedicación, se inclinan a tocar la miseria del mundo sin vacilar. Por ende, estas manos encarnan un acto de amor profundo y desinteresado, un recordatorio necesario en una sociedad que a menudo se muestra incapaz de enfrentar las realidades que nos desafían.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio


2 de abril de 2026 a las 14:00

MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
MISHA lg dijo:

bellas y valiosas tus letras que solo cambia el escenario
gracias por compartir

El tiempo ha pasado,

sí, pero la escena se repite

con variaciones mínimas:

ya no hay túnicas,

hay camisetas;

no hay cálices,

hay vasos desiguales;

no hay apóstoles,

hay amigos que revisan el teléfono

mientras alguien intenta hablar de amor

sin sonar ridículo.

besos besos
MISHA
lg

2 de abril de 2026 a las 13:19

MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
CARMEN DIEZ TORÍO dijo:

Querido amigo, Un día más, tu poema no solo se lee: se ve y se siente. Traes, de manera magistral, una escena conocida a un terreno completamente actual sin que pierda peso; al contrario, lo gana. Esa mesa donde el móvil ocupa el lugar central, donde el amor parece haber quedado vetado como algo ridículo, está retratada con una verdad que incomoda y, a la vez, ilumina. Me cala especialmente esa idea de que hoy el verdadero escándalo es servir, agacharse, dar sin pedir nada a cambio, en un mundo donde imperan el poder, la imagen y el estatus social.Y el final es precioso: esa mirada hacia la labor anónima de tantos “nazarenos” que, lejos de focos y reconocimientos, cuidan, acompañan y sostienen a otros cada día. Sin duda, son ellos quienes celebran de verdad el amor fraterno que se nos quiso enseñar. Gracias por hacernos reflexionar, una vez más, sobre lo importante. Feliz día. Un abrazo.

2 de abril de 2026 a las 08:59

MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
El desalmado dijo:

Con todo el cariño y el respeto, quisiera también puntualizar algunos comentarios que se han vertido aquí sobre los llamados \"locos chiítas\". Calificar de \"locos\" a casi 200 millones de personas me parece, cuanto menos, un tanto arriesgado. De hecho, los chiítas tienen una de las tradiciones de literatura mística más ricas de la humanidad y una sofisticada civilización, que os invito a que investiguéis. Demasiado a menudo tenemos la tendencia a comparar los más elevados ideales propios con las más bajas realidades ajenas. Como bien dijo Jesús: \"quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra\".
Un fuerte abrazo fraterno.

2 de abril de 2026 a las 05:22

MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
El desalmado dijo:

Hermoso poema que pone en valor la pura experiencia religiosa, más allá de las instituciones o poderes políticos que intentan manipularla.

2 de abril de 2026 a las 05:14

MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
El Hombre de la Rosa dijo:

Tu generosa pluma entrega las palabras a tus preciadas estrofas estimado Panameño y amigo Justo Aldú
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa

2 de abril de 2026 a las 01:47

MANOS QUE AÚN LAVAN EL MUNDO
Santiago Alboherna dijo:

tenes una notable habilidad para bajar el mensaje religioso a la vida cotidiana, y darle una practicidad fuerte, poderosa, q hace muy bien al alma. Gracias Aldú.

2 de abril de 2026 a las 00:49

EL PRECIO DEL SILENCIO
Lincol dijo:

Tu poema expresa que la verdadera traición no es un acto visible, sino la silenciosa decisión de vender la propia conciencia a cambio de comodidad o beneficio.

Saludos cordiales.

1 de abril de 2026 a las 23:37

CUANDO EL RUIDO SE APAGA, AÚN QUEDA SU VOZ
Rafael Escobar dijo:

No soy creyente, pero tengo por principio el amor, la bondad y el perdón, lo que siempre he considerado que son las principales virtudes que hacen de nosotros un ser humano.
Tu manera de expresar tus inquietudes me ha encantado, y viaja con mi fraterno abrazo mi sincer admiración a tu versar y mi grande aprecio a tu amistad.

1 de abril de 2026 a las 19:15

EL PRECIO DEL SILENCIO
Javier Julián Enríquez dijo:

Muchas gracias, amigo JUSTO, por este destacado y gran poema que, a pesar de abordar temáticas de índole religiosa, evidencia la presencia de términos imaginarios que se relacionan entre sí de forma objetiva pretendiendo en la ficción literaria una operatoriedad equivalente a la que es factible en el mundo real a la hora de interpretar sus ideas formalmente objetivadas. Veamos cómo se explica esto a partir de este poema, aunque me parece muy difícil. En primer lugar, se percibe cómo el poema expone la sutil pero omnipresente corrupción de los valores fundamentales, representada por el intercambio de la conciencia y la integridad por beneficios materiales o conveniencia social. Se destaca la preocupante normalización de la renuncia progresiva a los principios éticos, un fenómeno que tiene lugar en el ámbito cotidiano y discreto, alejado aparentemente de la ostentación de la violencia. En tal contexto, el poema suscita que la verdadera pérdida no radica en el acto de la traición en sí mismo, sino más bien en la decisión subyacente de priorizar lo efímero y lo tangible sobre lo intrínsecamente valioso. Así, la «conciencia» se entiende a menudo como un bien que se puede «cambiar por cifras», una expresión que sugiere transacciones en las que se pone en juego la moralidad en aras de las ganancias económicas o el estatus social. Desde este punto de vista, el poema pareciese que transmite la percepción de que esta renuncia a la propia esencia podría no ser un evento extraordinario, sino más bien una tendencia humana recurrente, ejemplificada por la figura de Judas, cuya acción podría interpretarse no como un acto aislado de maldad, sino como la culminación de un proceso interno de aceptación de un «precio». Considerando esto, se invita a reflexionar sobre la transformación del significado de la traición, que ha evolucionado desde las monedas de plata hasta los contratos y acuerdos modernos, que ocultan la renuncia a la verdad y dignidad. En esta línea, se vislumbra cómo la formalización de este proceso se manifiesta en la burocracia de las oficinas, la frialdad de las decisiones bélicas tomadas digitalmente y la conformidad individual que busca la supervivencia o la aceptación social. Progresando en el sentido expuesto, se plantea que la percepción de «normalidad» en estos actos, la convicción de estar actuando por necesidad o corrección, puede ser un aspecto preocupante, ya que puede oscurecer la narrativa épica de los conflictos tradicionales. En ese marco, se diría que el poema explora la idea de que la tentación de intercambiar lo «sagrado» por lo «que brille más rápido» es una experiencia común a todos los seres humanos, dividiendo la existencia en un «antes» y un «después» de la renuncia. Por lo que este «después» se caracteriza por una sensación de disonancia interna, una percepción de que algo fundamental podría haberse perdido o quedado incompleto. Por otra parte, la repetición del «Miércoles Santo» simboliza la perpetuación de una elección moral, donde la búsqueda de ganancias y comodidades puede, en ocasiones, prevalecer sobre la verdad y el sentido. Y llegados a la pregunta final, «¿cuánto cuesta, realmente, perderse?», condensa de manera muy acertada la tesis central del poema: la profunda y significativa pérdida espiritual y existencial que se deriva de la desvalorización de los principios fundamentales.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio


1 de abril de 2026 a las 16:05

EL PRECIO DEL SILENCIO
El Hombre de la Rosa dijo:

La estrofa brota de tu pluma entregandose a tu genial versar el precio del silencio estimado Panameño y amigo Justo Aldú
Recibe un abrazo de Críspulo desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa

1 de abril de 2026 a las 13:15

EL PRECIO DEL SILENCIO
Patricia Aznar Laffont dijo:

Lo he leído con atención

Se acerca la Pascua y tu poema ls ensalza

Abrazo Justo

1 de abril de 2026 a las 11:58

EL PRECIO DEL SILENCIO
CARMEN DIEZ TORÍO dijo:

Querido amigo, entrar hoy en tu espacio es mucho más que leer un poema; es dejarse atravesar por él. Tus versos llegan hondo, quizás porque tocan ese lugar donde uno se reconoce, aunque no quiera. Hay en tus letras una honestidad que no busca agradar y, precisamente por eso, nos alcanza con más fuerza. Conviertes lo cotidiano en algo cargado de sentido y haces visible lo que normalmente pasa desapercibido. No hay artificio innecesario, solo una mirada clara y valiente que sostiene cada verso. Y cuando uno llega al punto final, el poema no termina: se queda en la mente, dando vueltas, moviendo algo que estaba dormido o que quizá no queremos ver. Siempre es un lujo disfrutar de tus letras, de tu buen hacer. Gracias por compartir y por lograr que, en este mundo de locos, nos detengamos aunque sea un instante a reflexionar. Feliz día Un abrazo.

1 de abril de 2026 a las 09:39

EL PRECIO DEL SILENCIO
Lualpri dijo:

La vida misma, amigo Justo.

Un abrazo y gracias por compartir tus palabras.

Ten un buen día.

1 de abril de 2026 a las 08:35

EL PRECIO DEL SILENCIO
Mª Pilar Luna Calvo dijo:

Justo, dicen que todo el mundo tiene un precio, hay que tener ojos en el cogote, y aún así te timan. El mundo no cambia, creo que además de las 30 monedas tuvo que haber algo más, una promesa, envidia... Un abrazo, que tu te comentas mejor que yo.

1 de abril de 2026 a las 07:15

CUANDO EL RUIDO SE APAGA, AÚN QUEDA SU VOZ
Nhylath dijo:

¡Así es, poeta!..
\"El hombre de Nazareth
no ha perdido vigencia.
Somos nosotros
los que hemos perfeccionado
las formas de olvidarlo\".

¡Cordial saludo!




1 de abril de 2026 a las 01:42

CUANDO EL RUIDO SE APAGA, AÚN QUEDA SU VOZ
Javier Julián Enríquez dijo:

Muchas gracias, amigo JUSTO, por este reflexivo poema, en el que se percibe la discrepancia entre la esencia del mensaje de Jesús de Nazaret y las dinámicas contemporáneas, caracterizadas por la eficiencia excesiva, la superficialidad y la instrumentalización de la vida. En este sentido, se diría que la voz poética plantea que, al desviarse de los principios fundamentales de la compasión y el amor incondicional, la sociedad podría estar incurriendo en un pragmatismo que, si bien es beneficioso en ciertos aspectos, puede llegar a priorizar el rendimiento económico y la justificación discursiva, en detrimento de la empatía y la humanidad. Desde esta perspectiva, el poema parece transmitir la necesidad que tenemos de reconocer la persistente vigencia de un evangelio que promueve la trascendencia de lo material y la primacía del ser humano, sugiriendo de este modo que la verdadera herencia reside en aquellos que resisten la insensibilidad que se ha ido imponiendo en la sociedad, aquellos que no han aprendido a normalizar la herida. En este aspecto, la fuerza del mensaje reside en su resistencia silenciosa, en su capacidad para iluminar la verdad fundamental: el problema no es el mensaje, sino nuestra incapacidad para integrarlo en una existencia que ha perfeccionado las estrategias del olvido.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio


31 de marzo de 2026 a las 15:16

CUANDO EL RUIDO SE APAGA, AÚN QUEDA SU VOZ
CARMEN DIEZ TORÍO dijo:

Un día más, entrar en tu espacio es un auténtico placer, sea cual sea el tema que trates y la forma en que lo expongas. Hoy, tu poema, querido amigo me parece una gran reflexión que busca, ante todo, la verdad. Tus letras no predican: exponen. Y ahí reside su fuerza. Frente a esa lógica del mundo, limpia e incuestionable, aparece esa figura que irrumpe, que incomoda, que desarma cualquier sistema y que, a pesar de nuestros oídos a veces sordos, sigue teniendo un mensaje plenamente vigente. Hay imágenes que se quedan vibrando: esa “economía de dientes”, las “pantallas que dictan sentencia”, esa interferencia casi sagrada en medio del ruido. No son solo belleza —que la tienen—, son algo más: núcleos de sentido que sostienen el poema. Es un texto que no intenta resolver la contradicción, sino habitarla. Y precisamente ahí encuentra su fuerza. El cierre me parece maravilloso, un resumen limpio y contundente de todo el poema:

“El hombre de Nazareth
no ha perdido vigencia.

Somos nosotros
los que hemos perfeccionado
las formas de olvidarlo.”

Gracias por hacernos mirar un poco hacia nosotros mismos y gracias, de corazón, por compartir.Feliz día. Un abrazo.

31 de marzo de 2026 a las 10:51

DOMINGO DE RAMOS
Tommy Duque dijo:

Yo también debo aclarar hermano, que cuando doy estrellas, corazones, o comento en algún escrito con tonalidades religiosas, no es que estoy aceptando las inclinaciones religiosas de su autor, personalmente, no tengo ninguna religión, de niño, seguí la de mis padres, de joven fui Mormón, ahora no creo en nada. Simplemente admiro el arte poético de muchos aquí.
Tu pluma no tiene escape de tu talento de poeta.
Saludos.
✌️🎸

31 de marzo de 2026 a las 08:36

CUANDO EL RUIDO SE APAGA, AÚN QUEDA SU VOZ
Lualpri dijo:

El hombre de Nazareth
no ha perdido vigencia.

Somos nosotros
los que hemos perfeccionado
las formas de olvidarlo.



Lamentablemente es así, Justo.
Un abrazo y gracias por tus letras.
Ten un buen día.

31 de marzo de 2026 a las 08:13

CUANDO EL RUIDO SE APAGA, AÚN QUEDA SU VOZ
Francisco Javier G. Aguado 😉 dijo:

De acuerdo contigo en todo, estimado Julio.

31 de marzo de 2026 a las 08:08

DOMINGO DE RAMOS
El Hombre de la Rosa dijo:

La destreza de tu generosa pluma entrega las palabras a tus preciadas estrofas estimado Panameño y fiel amigo Justo Aldu
Saludos de Críspulo desde eñl Norte de España
El Hombre de la Rosa

30 de marzo de 2026 a las 12:35

DOMINGO DE RAMOS
Lualpri dijo:

Estimado amigo Justo...
Más allá de tu aclaración personal, te han salido muy buenas tus décimas.
Un abrazo.


30 de marzo de 2026 a las 00:07

Página 1 de 18612345678910»...Última »


« Regresar al perfil de JUSTO ALDÚ