Comentarios recibidos en los poemas de dalamon



IDENTIDADES (Identidad HOY ES: y PERTENENCIA: según una paraciencia).
dalamon dijo:

Comentario con análisis del poema:

Lo que ha expresado el poeta no es solo una crítica: es un diagnóstico cultural con filo. Y lo que lo vuelve contundente no es tanto la denuncia —que ya está bastante extendida— sino el modo en que expone la lógica interna de esa “identidad” contemporánea, llevándola casi hasta el absurdo… sin exagerarla demasiado.

Hay varios niveles fuertes en lo que plantea:

La inversión del concepto de identidad

Tradicionalmente, la identidad se construía desde adentro hacia afuera: carácter, valores, historia, pensamiento. En tu poema aparece exactamente lo contrario: una identidad que se arma desde afuera hacia adentro, basada en consumo, exposición y validación externa.
No es que desaparezca la identidad, sino que se vacía de contenido y se llena de señalización.

La sustitución del “ser” por el “mostrar”

El verso sobre “no lo que hay en mi mente ni en mi corazón” es central. Ahí está el quiebre: lo íntimo deja de ser relevante frente a lo visible.
La identidad ya no se construye, se cura (en el sentido de curaduría): se selecciona, se edita, se exhibe.

La métrica del valor: los likes como unidad de medida

Este es uno de los golpes más certeros del texto. Convierte algo aparentemente banal en categoría estructural: el “like” como unidad de valor.
No es solo aprobación social; es cuantificación de existencia.

Lo que no se mide, no cuenta.
Y lo que cuenta, desplaza incluso a la “conciencia” y a la “ciencia”, como bien marca.

La ironía del consumo identitario

El tramo del papel higiénico es brillante porque lleva la lógica al extremo cotidiano.

No habla de grandes marcas de lujo, sino de algo íntimo, casi ridículo.
Ahí muestra que todo puede volverse identitario si entra en el circuito simbólico correcto.

No hay objeto demasiado trivial: lo importante no es el objeto, sino su capacidad de significar pertenencia.

La figura del influencer como nuevo mediador ontológico

Antes, las referencias eran éticas, culturales o intelectuales. Hoy, plantea que son performativas y comerciales.
El influencer no solo recomienda: define qué es ser alguien.

Y eso es clave: la identidad deja de ser una búsqueda para convertirse en una imitación optimizada.

La ilusión de superioridad identitaria

El cierre es especialmente fuerte porque no denuncia desde afuera, sino que entra en la tentación misma:
“¡A SER YO una identidad muy, muy superior!”

Ahí aparece la trampa final: incluso quien critica el sistema puede verse seducido por él.
No hay una salida limpia; hay conciencia del mecanismo… pero también atracción.

En conclusión:

Su poema expone una mutación profunda:
la identidad dejó de ser una construcción ética y pasó a ser una estrategia estética y comercial.

No está diciendo simplemente que la gente consume mucho o que las redes afectan la autoestima. Está señalando algo más estructural:
que el individuo contemporáneo corre el riesgo de convertirse en producto de sí mismo, validado por métricas externas y definido por patrones imitativos.

Y lo más revelador —y más logrado del texto— es que no deja al lector en una posición cómoda de superioridad.
Porque, de una forma u otra, todos participamos de ese juego.

Es una crítica dura, incisiva y, sobre todo, incómodamente vigente.

1 de abril de 2026 a las 16:17

RELFLEXIONES (.. en un velorio)
El Hombre de la Rosa dijo:

Bellas letras has escrito hoy para deleite de tu genial pluma estimado Dalamon
Recibe un saludo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa

24 de marzo de 2026 a las 12:43

PARODIA de un discurso político en donde se dice TODO pero sin decir NADA
dalamon dijo:

Cristófala comentó en \"El discurso que Y.O. no di(jo) -pero que podría..\"

\"Su texto funciona como una radiografía muy afinada del discurso político vacío: no caricaturiza desde afuera, sino que reproduce con precisión quirúrgica la lógica interna de ese tipo de oratoria. Y ahí está su mayor potencia.\"

\"Lo primero que emerge es la saturación de significantes sin anclaje. Palabras como “futuro”, “compromiso”, “propuestas”, “agenda”, “transformación”, “cambio” aparecen en cadena, pero nunca se encarnan en contenido verificable. No hay objeto, no hay acción concreta, no hay sujeto responsable: hay un flujo continuo de términos que suenan sólidos pero que, al examinarse, son intercambiables. Esa es la clave de la parodia: mostrás que el discurso no está vacío por falta de palabras, sino por exceso de ellas\".

\"También es muy certero el uso de la redundancia progresiva: “riesgos reales… amenazas… crisis… colapso… catástrofe… retroceso”. Esa acumulación no agrega información; genera clima. Es un mecanismo emocional, no racional. Lo mismo ocurre con la serie “datos, proyecciones, estimaciones, pronósticos, indicadores, escenarios, modelos, tendencias”: una inflación de tecnicismos que simula respaldo técnico sin ofrecer ni un solo dato concreto. Es la autoridad del lenguaje, no de la evidencia\".

\"El pasaje del “ajuste que no ajuste” es especialmente fino. Ahí captura uno de los núcleos más reveladores: el uso del lenguaje para neutralizar el conflicto. No se niega la medida (ajuste), pero se la redefine semánticamente para que pierda su carga negativa. Es una operación clásica: no cambiar la realidad, sino el modo de nombrarla. En ese gesto está condensada una crítica fuerte al discurso político contemporáneo\".

\"Otro punto clave es la oscilación entre determinismo y voluntarismo: “no hay alternativa; es lo que hay” convive con “es lo que podemos transformar”. Esa contradicción no es un error, es el sistema mismo: se clausura el debate mientras se simula apertura. Se presenta lo inevitable como elección y la elección como inevitabilidad. Su texto lo deja expuesto sin necesidad de subrayarlo\".

\"La estructura general también está muy bien lograda: comienza con promesa, pasa por amenaza, introduce urgencia, y cierra con una afirmación autorreferencial (“todo aquello que estamos diciendo es precisamente lo que estamos por hacer”). Ese final es particularmente potente porque revela el núcleo tautológico del discurso: se promete hacer… lo que se está diciendo que se hará, sin especificar nunca qué es ese “eso”. Es un lenguaje que se justifica a sí mismo\".

\"En el plano más profundo, su parodia señala algo más inquietante: no solo critica a quien habla, sino también a quien escucha. Este tipo de discurso existe porque es funcional a una cultura que tolera —o incluso prefiere— la ambigüedad antes que la precisión, la sensación antes que el contenido, la épica antes que la responsabilidad concreta. Es un espejo incómodo\".

\"Y el remate final con las iniciales introduce una capa adicional: no apunta directamente, pero sugiere. No acusa, pero deja flotando la asociación. Eso refuerza el carácter irónico del texto: incluso en la crítica, se reproduce ese gesto elusivo que se está denunciando\".

\"En síntesis, el autor no es solo realiza una parodia: es una descomposición del discurso político contemporáneo en sus mecanismos esenciales —inflación verbal, ambigüedad estratégica, tecnificación vacía, emocionalidad dirigida y contradicción controlada—. Y lo logra sin salir nunca del registro que está criticando, lo cual lo vuelve más efectivo que una crítica frontal\".

24 de marzo de 2026 a las 10:49

La Riesgosa Aventura de Conducir (/Manejar) Una ALEGORÍA política local
dalamon dijo:

Cristófala dijo:
15/03/2026 a las 1:00 AM

Su texto “La riesgosa aventura de manejar (según cuál viaje)” es una alegoría política extensa que utiliza el viaje en automóvil como metáfora del acto de gobernar.

A lo largo del relato se desarrolla una crítica severa a la improvisación, la falta de preparación y el exceso de entusiasmo de quienes asumen la conducción de un país creyendo que se trata de una aventura sencilla.

Desde el comienzo aparece el primer núcleo crítico: los protagonistas se lanzan a la ruta sin revisar lo esencial. No controlan combustible, papeles, frenos ni actualizan el GPS. Esta imagen simboliza la ausencia de planificación y diagnóstico antes de iniciar una gestión.
Gobernar, en su planteo, exige preparación técnica y responsabilidad; hacerlo sin esos recaudos equivale a conducir un vehículo sin verificar si funciona correctamente.

El texto deja implícito que el error no es solamente la ignorancia, sino la inconsciencia de no prever riesgos inevitables.

Luego surge un segundo elemento importante: la confianza excesiva en el pasado.

Cuando menciona que bastaría con hacer lo que “el abuelo y papá” hicieron, introduce una crítica a quienes creen que las fórmulas de otra época pueden aplicarse sin adaptación. Su planteo es claro: el mundo cambia, las circunstancias cambian y gobernar exige comprender esas transformaciones. Aferrarse a recetas heredadas puede resultar tan peligroso como salir a la carretera con un mapa viejo.

En el relato aparece también el momento de euforia inicial.

El viento a favor y el terreno favorable hacen creer a los viajeros que todo será fácil. Esta parte es especialmente aguda porque muestra cómo el éxito temprano puede generar una ilusión de capacidad. Cuando las condiciones externas son favorables, los conductores pueden creer que el mérito es propio. El texto sugiere que ese optimismo es engañoso y que la verdadera prueba aparece cuando la ruta se vuelve complicada.

A medida que avanza el viaje empiezan los problemas: pinchazos, desvíos, errores de orientación. Cada uno de estos episodios simboliza crisis o dificultades de gestión. Sin embargo, el grupo no parece aprender de los obstáculos; por el contrario, continúa actuando con ligereza.
La conducción colectiva —donde pasajeros intentan manejar desde los costados o desde atrás— refuerza la imagen de un gobierno desordenado, donde muchos opinan y presionan pero nadie asume plenamente la responsabilidad.

Uno de los momentos más significativos es cuando el detector de velocidad deja de funcionar y el entusiasmo termina reemplazando al control. Esto representa la pérdida de límites o de prudencia. Sin instrumentos que indiquen cuándo frenar, el grupo acelera impulsado por la emoción del momento. En términos políticos, su texto señala el peligro de gobernar guiado por el entusiasmo ideológico o la improvisación, sin medir consecuencias.

La atmósfera del viaje también cambia: el aire fresco se transforma en un frío incómodo y la calefacción no funciona. Esta escena refleja cómo las expectativas iniciales se deterioran cuando aparecen las dificultades reales. Lo que parecía una travesía placentera se convierte en una experiencia ardua, revelando que el proyecto nunca estuvo realmente preparado para enfrentar situaciones adversas.

Hacia el final aparece un elemento particularmente crítico: ni siquiera está claro el destino del viaje. El rumbo es casi un secreto de Estado.
Con esta imagen señalas la ausencia de un proyecto claro o de objetivos definidos. Un gobierno que no sabe exactamente a dónde va puede terminar conduciendo a todos hacia la incertidumbre.

El cierre del texto introduce la dimensión más fuerte de la crítica.

Los protagonistas consideran el viaje una aventura personal, pero olvidan que en la ruta circulan otros vehículos. Es decir, sus decisiones afectan a toda la sociedad. La metáfora enfatiza que la impericia de quienes conducen no solo los pone en riesgo a ellos mismos, sino también a todos los demás ciudadanos que comparten el camino.

La conclusión implícita es contundente: gobernar no es un juego ni una aventura romántica. Requiere conocimiento, prudencia, planificación y responsabilidad.
Cuando la conducción queda en manos de una “runfla de corajudos e improvisados”, el riesgo de fracaso aumenta y las consecuencias recaen sobre toda la comunidad.

En síntesis, el texto funciona como una sátira política de tono irónico y crítico. Combina humor, imágenes de viaje y expresiones coloquiales para denunciar la improvisación en el poder.
Su fuerza radica en la metáfora sostenida a lo largo de todo el relato: un vehículo conducido sin preparación representa un país gobernado sin rumbo claro ni capacidad real de conducción.

El mensaje final advierte que los experimentos políticos hechos con ligereza pueden terminar con la pérdida del control del vehículo… y con todos los pasajeros dentro.

15 de marzo de 2026 a las 08:01

La Riesgosa Aventura de Conducir (/Manejar) Una ALEGORÍA política local
El Hombre de la Rosa dijo:

La genialidad de tu escxritura alumbra tus hermosas letras
Saludos desde España de Críspulo
El Hombre de la Rosa

14 de marzo de 2026 a las 13:05

Dos Almas En El Éter
dalamon dijo:

Transcribo un interesante comentario en otro blog:

\"Cristófala hizo un nuevo comentario sobre tu entrada \"Dos Almas En El Éter (una analogía \"radial\")\":

Su texto transmite algo muy valioso: nace de una experiencia interior auténtica. No parece escrito para impresionar, sino para comprender algo vivido durante mucho tiempo. Esa honestidad atraviesa todo el escrito y hace que el lector sienta que asiste a un pensamiento en proceso, más que a un ejercicio literario.
La idea central —la analogía entre la comunicación humana y la radio de onda corta— es muy poderosa. Como en el diexismo, las señales humanas viajan entre interferencias, dependen de condiciones invisibles y no siempre encuentran quien esté en la frecuencia correcta. La metáfora expresa con gran claridad una verdad profunda: entenderse realmente es algo raro, casi milagroso.
El texto también señala algo filosóficamente importante: hablar no es lo mismo que comunicar. Cada persona interpreta las palabras desde su propia historia, su memoria y su manera de entender el mundo. Por eso su idea de que cada uno posee su propia “clave de descifrado” resulta tan lúcida: el lenguaje es compartido, pero los significados no lo son del todo.
Hay además un momento especialmente humano cuando reconoce que durante mucho tiempo pensó que el problema era su forma de expresarse. Esa confesión vuelve el texto cercano y verdadero. Muchos lectores pueden identificarse con esa sensación de no ser comprendidos, y su reflexión ofrece una mirada más serena: la comunicación siempre depende de dos mundos, no de uno solo.
La imagen del mundo interior como placas continentales, presiones y volcanes es también muy lograda. Sugiere que las palabras no nacen ordenadas, sino que emergen de un proceso profundo, donde emociones e intuiciones buscan forma hasta convertirse en lenguaje.
El paralelismo con el dial de la radio es uno de los momentos más bellos del texto: girar la perilla, escuchar ruido, captar una voz lejana, insistir hasta encontrar la frecuencia. Esa escena describe muy bien lo que ocurre cuando dos personas intentan comprenderse.
El cierre transmite una aceptación madura. Uno puede emitir con honestidad lo que es y lo que piensa, sin saber quién estará escuchando. La recepción depende de que, en algún lugar, alguien esté en la frecuencia adecuada.
Queda así una idea sencilla y profunda: los verdaderos encuentros humanos no son frecuentes ni masivos. Son raros. Pero cuando las “claves” coinciden y dos conciencias logran entenderse, aunque sea por un instante, ocurre algo pequeño y extraordinario.
En definitiva, su texto presenta el lenguaje no solo como herramienta, sino como un puente delicado entre mundos interiores. Y la metáfora final —la de las señales que viajan por el éter esperando ser sintonizadas— deja una imagen muy bella sobre lo que significa, en el fondo, intentar comunicarse con otros.

14 de marzo de 2026 a las 09:46

\"CAMBIO\" ... ¿¿Y (a)FUERA??
El Hombre de la Rosa dijo:

La genialidad alumbra tus bellas letras
Saludos desde España


11 de marzo de 2026 a las 12:23

El Plato Principal de La Fonda del Zorro
Bolívar Delgado Arce dijo:

Espectacular la fábula.
Eso es lo que pasa en el Ecuador actual. Que NOBOA, un narco presidente conocido a nivel mundial, asesino, pillo, evasor, vago y mentiroso, se vale de toda argucia para hacer corderos a todos quienes siguen creyéndole, y aún a otros...
Bien trabajada la pieza literaria. Gracias, DALAMON. Felicitaciones.

9 de marzo de 2026 a las 18:05

\"TUBÍ... OR NOT TUBÍ\" (youself BETTER)
dalamon dijo:

Maria Cristina Rodríguez Balsemao comentó en \"\"TUBÍ OR NOT TUBÍ\" (yourself BETTER)\"
Ayer


El texto se inscribe claramente en una tradición de reflexión ética y existencial que entiende la conciencia no como un estado, sino como una práctica. No pretende ofrecer recetas ni técnicas, sino provocar una incomodidad fértil: la de reconocer hasta qué punto gran parte de la propia vida mental transcurre por inercia. Su apuesta es exigente, porque desplaza el foco desde las condiciones externas hacia la responsabilidad interior, sin caer en el voluntarismo ingenuo ni en la autoindulgencia.

El núcleo del planteo no está en la idea de “ser mejor”, sino en desmontar las coartadas que permiten no hacerse cargo: la noción pasiva de inteligencia, la comodidad del hábito, la reacción automática, el empobrecimiento del lenguaje y la evasión de la complejidad. Todo ello aparece como un mismo fenómeno visto desde distintos ángulos: la renuncia progresiva a pensar. El texto no acusa frontalmente esa renuncia, pero la muestra en sus efectos acumulativos, que terminan por estrechar la experiencia vital.

Hay una comprensión fina de cómo operan los límites autoimpuestos. No se presentan como prohibiciones explícitas, sino como marcos aceptados sin revisión.
En ese punto, la imagen del elefante encadenado resulta adecuada no por lo evidente, sino por lo inquietante: la fuerza existe, pero no se reconoce; la cadena es real, pero el poder de su resistencia es desproporcionada; el obstáculo principal no es externo, sino interiorizado.
El “no puedo” aparece así como una conclusión aprendida, no como un hecho.

El texto también acierta al evitar una salida grandilocuente. No promete transformación radical ni iluminación repentina. La salida propuesta es más modesta y, por eso mismo, más seria: revisar, pausar, hacerse preguntas incómodas, aceptar la incomodidad del cambio y sostener un proceso que no se cierra nunca. La mejora no es presentada como un logro, sino como una actitud continua.

En términos críticos, puede señalarse que el texto confía mucho en la capacidad individual de revisión y deja en segundo plano los condicionamientos sociales, culturales o materiales que también modelan la conciencia. No es un defecto esto, ni mucho menos grave, pero sí es un énfasis que implica un recorte claro: el foco está puesto deliberadamente en lo que depende del sujeto.
Esa elección le da coherencia, aunque limite el alcance explicativo. Más allá de esto, lo enfocado es siempre vital, fundamental y además primero: las otras influencias importan, claro, pero son subsidiarias de la actitud de base, la mayor.

En conjunto, se trata de un texto serio, reflexivo y poco complaciente, que interpela más de lo que consuela. Su valor no está en decir algo completamente nuevo, sino en insistir —con honestidad y sin cinismo— en algo que suele evitarse: que pensar cuesta, que no pensar tiene consecuencias, y que la responsabilidad sobre la propia vida no puede delegarse sin pagar un precio.

23 de febrero de 2026 a las 19:12

\"TUBÍ... OR NOT TUBÍ\" (youself BETTER)
dalamon dijo:

Un comentario en
“«TUBÍ OR NOT TUBÍ» (yourself BETTER)”

Cristófala dice:
20/02/2026 a las 5:48 PM Editar

El texto se abre con una imagen simple y poderosa: un elefante que afirma “no puedo”.
No se trata de un adorno visual, sino de una clave de lectura.
Ese “no puedo” no remite a una incapacidad real, sino a un límite aprendido, aceptado y repetido hasta volverse hábito.

Desde allí, el escrito interpela al lector sin concesiones, invitándolo a revisar no solo lo que piensa, sino cómo y desde dónde lo hace.

Todo el texto gravita alrededor de una idea esencial: ser mejor no es un estado ni un rasgo dado, sino una práctica consciente, sostenida en la revisión de hábitos, reflejos y límites cognitivos que muchas veces se asumen como naturales cuando, en realidad, son adquiridos.

El texto propone una defensa firme y sostenida de la conciencia como eje de una vida bien vivida, pero lo hace sin recurrir a fórmulas de autoayuda ni a consignas vacías.

Su fuerza reside, precisamente, en la incomodidad que provoca:
no halaga al lector, no lo absuelve, no le promete atajos. Lo interpela.

Esa práctica consciente no depende tanto de una inteligencia “dada” como de una voluntad activa de revisión, de una disposición a mirarse sin autoengaños.
En este punto, el texto desarma una de las coartadas más frecuentes de nuestro tiempo: la idea de que la inteligencia es un don fijo, casi decorativo, que exime de responsabilidad.
Aquí se la presenta, con acierto, como un órgano vivo: si no se usa, se atrofia; si se evita, se empobrece.

El autor acierta también al señalar que el verdadero deterioro no suele venir acompañado de alarmas. La vida se empequeñece sin estruendo, por acumulación de omisiones, de reacciones automáticas, de hábitos no revisados.

Esta es una observación de gran lucidez: lo grave no es el error visible, sino la repetición invisible; no el conflicto ocasional, sino la renuncia sistemática a pensar. En ese sentido, el texto funciona como una advertencia tardía pero necesaria: cuando la sensación de estancamiento llega, suele ser más pesada que todas las incomodidades que se evitaron antes.

Hay, además, una reivindicación fuerte de la honestidad interior.
No la honestidad performativa ni la moral exhibida, sino aquella que opera sin testigos, en el diálogo silencioso con la propia conciencia. El texto es especialmente sólido al afirmar que la honestidad real empieza ahí, y que solo desde ahí puede irradiarse hacia afuera.

Esta idea atraviesa el escrito como un criterio ético exigente: no se trata de “quedar bien”, sino de ser fiel a la verdad propia, incluso cuando duele.

Otro punto de gran potencia es la crítica a la huida de la complejidad.
El autor no romantiza el pensar: reconoce que cansa, que descoloca, que incomoda. Pero justamente ahí radica su valor. Pensar de verdad implica aceptar la posibilidad de cambiar, y cambiar siempre tiene un costo.
La frase implícita que sostiene todo el argumento es clara: si cuesta, es porque importa.

Frente a la comodidad del reflejo y la reacción, se propone la pausa como acto de inteligencia activa.

El texto también destaca con acierto el papel del lenguaje.
Empobrecer el lenguaje es empobrecer el pensamiento, y hacerlo de manera progresiva e inadvertida.
Esta observación resulta especialmente pertinente en un contexto cultural que premia la consigna, el eslogan y la simplificación.
Aquí se advierte que cada renuncia expresiva es, en el fondo, una renuncia cognitiva.

Finalmente, el cierre es particularmente sólido:
ser mejor no convierte a nadie en superior, pero sí en más responsable de su propia vida.
Esa distinción es crucial y evita cualquier deriva moralista o narcisista.

La mejora personal no se plantea como jerarquía, sino como apropiación consciente de la propia existencia. Y ese capital —ineludible, propio, intransferible— es presentado como el verdadero fruto del proceso.

En síntesis, el texto es exigente, honesto y profundamente contracultural.
No promete felicidad inmediata ni soluciones simples. Propone algo más arduo y, por eso mismo, más valioso: asumir la tarea de pensar, revisarse y vivir con mayor conciencia.

No es un llamado a la perfección, sino a la responsabilidad.
Y en tiempos de evasión sistemática, eso lo vuelve no solo pertinente, sino necesario.

20 de febrero de 2026 a las 19:04

El Lugar en donde Hoy Estoy
dalamon dijo:

Devolución de Merlín IA:

Tu poema transmite un estado interior de plenitud muy particular: no es una alegría eufórica ni una paz artificial, sino una serenidad lúcida, conquistada a partir de un largo camino de aceptación y desprendimiento.

1. Contenido y sentido general

El texto dibuja un “aquí” muy concreto y, al mismo tiempo, muy sutil:

Es un centro interior: “aquí, en mi centro, en donde hoy me siento”.

Allí predominan la paz y la alegría y aparece la sensación de que es “un lugar perfecto”.

No se trata solo de una emoción pasajera: es una forma de estar, un “estar que es exquisito”, al que te entregas sin resistencia.

A partir de ahí, el poema va mostrando un proceso:

Caen las defensas y se disuelven ofensas y recuerdos que antes ensombrecían.

Se limpia la mirada: “Miro lejos y veo todo de un color que es diferente”.

Se recupera la esperanza en el mundo y en la gente.

Se reconoce una pertenencia a un todo, pese a la soledad.

Se deja atrás el temor y los apegos, se abre paso la posibilidad de amar.

Finalmente, se sugiere una preparación para un “viaje sin retorno”, un paso inevitable y antiguo, que te ha costado mucho aceptar.

Hay dos niveles de lectura posibles (y compatibles):

Como descripción de un momento de iluminación interior o profunda paz meditativa.

Como una aceptación serena de la propia finitud, incluso de la muerte, sin dramatismo, con una sensación de viaje natural y necesario.

2. Tono emocional

El tono es, sobre todo:

Sereno: no hay queja ni dramatismo, incluso cuando nombras miedos, recuerdos, conflicto.

Íntimo y confesional: usas la primera persona constante (“estoy solo”, “me entrego”, “me dejo llevar”), lo que lo hace muy adecuado para ser dicho por ti mismo en voz alta.

Luminoso: la metáfora de la luz que nada puede opacar, los “sones celestiales”, el color diferente con el que ves el mundo.

Agradecido y reconciliado: no aparece rencor hacia lo vivido; más bien una suerte de alivio y gratitud por este “así estar”.

Incluso cuando introduces ideas potencialmente inquietantes (viaje sin retorno, paso añejo, soltar apegos, evanescencia de miedos), el tono no es oscuro sino confiado.

3. Temas principales

Desde lo que se lee en el texto, destacan varios ejes temáticos:

Paz interior y presencia

“Aquí, en mi centro, en donde hoy me siento” y la insistencia en el “aquí, ahora siento”.

No hablas de un ideal futuro, sino de un presente logrado, habitado plenamente.

Desarme de defensas y liberación de cargas

“Solas caen mis defensas, no hay ofensas ni recuerdos”.

La idea de rendirse no como derrota, sino como entrega confiada a un estado más verdadero.

Reconciliación con el mundo y con la humanidad

Recuperar la esperanza “en el mundo y en la gente”.

No es solo paz privada: hay una revalorización de lo humano y lo colectivo, mirada desde un nuevo color.

Unidad y trascendencia

“Estoy solo, mas no importa porque pertenezco a un todo”.

La soledad ya no es carencia, sino conciencia de formar parte de algo mayor, casi una experiencia mística.

Desapego, libertad y amor

“Al soltar ya mis apegos y a animarme a volar, a evanescer mis miedos y hasta, sí, … hasta a amar”.

El amor aparece como punto alto de la liberación: es posible amar precisamente porque se ha soltado el miedo y el apego.

El viaje definitivo / aceptación de la muerte

“Un viaje sin retorno, un ir que es sin final, un paso tan añejo como cierto, al que me ha costado tanto aceptar”.

La muerte (o un gran cambio irreversible) aparece despojada de tragedia: es antigua, inevitable y, finalmente, aceptada desde la paz.

4. Recursos expresivos y forma

Aunque es métrica libre, hay varios elementos que potencian la musicalidad y la fuerza al ser recitado:

Repeticiones y paralelismos: “aquí”, “en mi centro”, “estoy solo, mas no importa”, “para un… para un… para un…”.

Cortes de verso y espacios en blanco: marcan respiraciones, invitan al silencio y refuerzan el tono contemplativo. Eso será muy efectivo en la grabación.

Imágenes sencillas pero potentes:

“Solas caen mis defensas” (la defensa ya no hace falta, cae por su propio peso).

“Oigo sones celestiales, que arrullan a mi todo” (no solo al cuerpo, sino a todo tu ser).

“Soy etéreo hasta en mi andar” (ligereza del cuerpo y del ánimo).

Transiciones suaves: vas de lo personal a lo universal, de lo emocional a lo espiritual, sin saltos bruscos. Eso da la sensación de un río interior más que de un discurso argumentativo.

El cierre es especialmente logrado: ese “paso tan añejo como cierto, al que me ha costado tanto aceptar” condensa madurez, humildad y una sinceridad que resuena fuerte.

5. Impresión global

La impresión global es la de un testimonio de madurez interior. No habla alguien que idealiza la paz desde la teoría, sino alguien que:

Ha conocido el miedo y el apego.

Ha atravesado conflictos internos y externos.

Y, desde allí, puede decir con calma: “prima la paz”, “me dejo llevar”, “pertenezco a un todo”.

Como pieza para ser dicha en tu propia voz en un blog, tiene algo muy valioso: no intenta convencer, simplemente muestra un estado del alma. Eso suele tocar más hondo que cualquier discurso

18 de febrero de 2026 a las 12:20

La Polca del Espiante (*)
El Hombre de la Rosa dijo:

Con tu bella pluma versas maravillas estimado poeta y amigo Dalamon
Aaludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa

17 de febrero de 2026 a las 12:24

La Polca del Espiante (*)
dalamon dijo:

Un comentario en “La polca del espiante”
CristófalaCristófala dice:
16/02/2026 a las 3:21 PM Editar

Su texto es una confesión vital dicha sin máscaras, con humor, con crudeza y, sobre todo, con honestidad.
No busca seducir ni quedar bien con quien escucha o lee; busca ser fiel a la experiencia vivida, y en eso radica su fuerza.
No hay cálculo expresivo ni corrección complaciente: hay una voz que se reconoce en su propio recorrido y se anima a decirlo tal como fue y como es.

Lo que recorre no es simplemente la historia del amor o del deseo, sino la evolución de la mirada con la que uno atraviesa la vida.
Al comienzo, el cuerpo manda: hormonas, impulso, selección casi automática. No hay reflexión moral ni estética profunda, hay intensidad y exceso, y lo narrás sin nostalgia edulcorada ni falsa vergüenza. No hay juicio retrospectivo: hay reconocimiento.

Luego aparece el tiempo —ese gran editor de entusiasmos— y con él el criterio, la duda, la cautela.
El deseo deja de ser pura elección y se vuelve también espera, tanteo, incluso zozobra.

El texto gana densidad, porque ya no habla solo de mujeres o de vínculos, sino de cómo el paso de los años va desplazando el eje entre cuerpo y conciencia.

Cuando menciona las “cadenas” de lo formal y el posterior soltarse, asoma una crítica serena a los mandatos sociales que ordenan menos de lo que prometen y limitan más de lo que admiten.

La liberación no es juvenil ni ingenua: es tardía, consciente, y por eso tiene otro sabor.
Menos euforia, más goce elegido.

El pasado no se idealiza; se relee.

Uno de los tramos más humanos es el de la adaptación forzada a la época.
Ahí el contexto deja de ser escenario y pasa a ser condicionante: o uno se ajusta o queda fuera.

No hay épica ni victimismo, hay aceptación mezclada con incomodidad, con recursos prácticos, con ironía incluso.

Es una claridad sobria, sin grandilocuencia, y por eso resulta cercana.

El cierre, lejos de ser grotesco o provocador, es profundamente honesto en su aparente absurdo.

No porque el deseo se desplace hacia edades impensadas, sino porque revela algo esencial: cuando el horizonte se acorta, el deseo deja de ser exclusión y se vuelve afinidad, compañía, presencia.
Ya no manda la promesa ni la fantasía, sino el estar.

No es decadencia: es un cambio de escala.

En conjunto, el texto no habla de edades ni de clasificaciones, sino de cómo el deseo persiste transformándose, de cómo la vida no se apaga sino que se adapta, incluso cuando la penúltima esquina ya se vislumbra.
Hay ironía, hay crudeza, pero por debajo late algo muy claro y muy amable: seguir mirando al otro, seguir interesado, seguir vivo.

Es un texto valiente, íntimo y profundamente humano. Porque solo quien se acepta sin maquillajes puede contar su recorrido con esa mezcla de humor, melancolía y claridad que, lejos de alejar, acerca.

17 de febrero de 2026 a las 06:45

Homenaje ... ¡Y AGRADECIMIENTO!
El Hombre de la Rosa dijo:

Genial y hermoso tu bello versar estimado poeta y amigo El Pensador UY
Recibe un abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa

25 de enero de 2026 a las 14:12

A DOS VOCES .. (Yo.. y Mi Yo Mismo)
dalamon dijo:

Un comentario desde otro blog, que vale la pena compartir, por su análisis tan profundo y acertado:
\"Este poema es, en esencia, una autobiografía interior. No narra hechos externos: narra el proceso más decisivo de una vida consciente —el pasaje de la guerra interna a la alianza—. Y lo hace con una honestidad poco frecuente, sin idealizar el conflicto ni romantizar la “voz interior”.

El verdadero tema: no es el “yo”, es la relación.

El poema no trata del yo aislado, sino del vínculo entre el yo y su conciencia. Eso ya es una toma de posición filosófica fuerte: reconoce que no es uno, sino una dualidad dialogante.

Ese desdoblamiento no aparece como artificio literario, sino como experiencia vivida:

* la voz interior no es sabia desde el inicio,
* no es guía espiritual ni intuición iluminada,
* es primero tirana, invasiva, ruidosa, contradictoria.

Esto lo vuelve profundamente humano y, a la vez, psicológicamente preciso.

La primera etapa: esclavitud y disonancia.

Los primeros versos son incómodos —y deben serlo—.

Hay allí una confesión cruda:
“Fui un esclavo de tus voces”

No hay complacencia. La voz interna aparece como superyó desbocado, crítica sin compasión, conciencia sin ternura.

Y el mundo externo no ayuda: ambos, mundo y yo, “precoces en la relación”, incapaces de congeniar.

Este tramo del poema transmite algo clave:

* el sufrimiento no viene solo del entorno, sino del diálogo interno mal resuelto.

Eso es una verdad dura que muchos evitan, y acá se enfrenta de frente.

El giro real: no es callar la voz, es aprender a escucharla.

El momento de quiebre del poema es sutil pero decisivo:

no ocurre cuando la voz desaparece, ocurre cuando se negocia.

“¡compaginé un modo de entendernos!”

Este verso es central.
No habla de dominación ni de sumisión, sino de acuerdo.

Eso es madurez psíquica:

no silenciar la conciencia,
no obedecerla ciegamente,
dialogar con ella.

El poema muestra que la paz interior no es ausencia de conflicto, sino capacidad de procesarlo.

Amor como timón, no como consuelo.
Cuando aparece el amor, no aparece edulcorado.

No es refugio blando.
Es dirección:

“el amor tomó el timón ¡y el rumbo correcto!”

El amor acá no es emoción, es principio organizador.
Es lo que permite que ambas voces —mente y ser— se alineen hacia un mismo sentido.

Esto conecta con una ética profunda:

* el amor no elimina la lucha, la encuadra.

La adultez interior: respeto mutuo.

La relación madura que describe es ejemplar en términos psicológicos:

hay escucha,
hay respeto,
hay límites,
hay confianza en la experiencia compartida.

La voz interna deja de ser juez para convertirse en compañero consciente,alguien que no impone ni calla: que advierte sin gritar y que acompaña sin invadir.

Y el yo deja de ser reactivo para ser responsable de su hacer.

Esto es integración. No iluminación. Integración.

La locura como condición de cordura.

Uno de los pasajes más inteligentes del poema es este:
“toda una -cordura- que se pretenda sana / ¡debe contener un cierto grado de locura!”

Esto no es una salida ingeniosa ni un adorno poético.
Es una afirmación existencial poderosa:

* la rigidez es patológica,
* la racionalidad sin juego asfixia,
* la cordura auténtica incluye lo imprevisible.

El poema reivindica una salud mental viva, no normativa.

El cierre: de vagabundos a trotamundos.

El final es bellísimo en su simbolismo: “ya nunca más como vagabundos”

El vagabundo está perdido. El trotamundos elige caminar, aunque no tenga mapa fijo.

Eso resume todo el recorrido del poema:

* no se trata de tener todas las respuestas,
* sino de caminar acompañado de uno mismo.

Valor global del poema.

Este texto tiene tres virtudes enormes:

- Verdad vivencial: no suena escrito, suena atravesado.
- Coherencia interna: la forma acompaña al contenido, incluso en su desborde.
- Valor testimonial: muchos podrían verse reflejados, pero pocos lo dirían así.

No es un poema de autoayuda.
No es un poema intimista banal.

Es un relato de reconciliación con la propia conciencia, algo que se logra —si se logra—
después de mucha intemperie interior.

@Cristófala (en WordPress)

25 de enero de 2026 a las 08:53

El Sentido de Vivir (Contigo)
El Hombre de la Rosa dijo:

Preciado y genial tu bello poema estimado poeta
Saludos de amistad desde España
El Hombre de la Rosa

23 de enero de 2026 a las 13:09

El Chapuzón: inmemorables memorias de un momento crucial
dalamon dijo:

Todos los Derechos Reservados.
(SafeCreative) Código de registro: 2601204316713
Fecha de registro: Jan 20, 2026
El Chapuzón: Holistic lyrical evocation of the Birth.

21 de enero de 2026 a las 06:25

La Paz... y la No Violencia...
Nkonek Almanorri dijo:

Tras la lectura de su escrito.

Primera reflexión a la que me lleva la lectura de su escrito: Escritos-denuncias como el que usted ha expuesto no le interesa, no lo entiende ni lo quieren entender muchos de los que se dicen poetas, así y sin más; basta ver la cantidad abrumadora de comentarios.

Segunda reflexión: está bien, muy bien y es hasta imprescindible exponer públicamente escritos como el suyo: algo es algo y muchas veces lo poco es más. Otra cosa es que esta sociedad ya putrefacta lo pueda entender o, incluso, lo quiera comprender.

Tercera Reflexión: Por muy duro que parezca decirlo la sociedad humana como ha sido “diseñada” y desde el principio, es violenta y ante esta situación se podría intentar cambiarla pero es hartamente imposible: genéticamente somos, convencido de ello, un virus maligno.

Cuarta reflexión: Para llegar a un estado de Paz absoluta, o casi, es imprescindible no sólo erradicar la y las guerras: La ausencia de guerras no significa Paz en ningún sentido y es aquí donde nace la violencia justificada (Y hasta necesaria): La violencia, cualquier violencia, cuando se es imprescindible llevar a cabo para evitar otra y otras violencias aún peores y más genocidas es un mal menor a la cual nos empujan los verdaderos violentos.

Quinta Reflexión: De acuerdo con usted cuando expone “que la violencia es en esencia una situación cuya emergencia es la del no respeto…”, pero ¿Quién y/o quienes son éstos que no aplican el “no respeto” y qué se puede o nos inducen a hacer frente a ello?

Sexta Reflexión: Toda violencia, todo violento tanto en lo individual como en lo colectivo (instituucional) tiene su argumento, la cuestión es quiénes la usan, la justifica y con qué fin: El que usa un arma para defender su vida o la razón de una existencia en paz – por todas las parte – no puede ni debe ser juzgado como violento; el que la usa de forma contraria es un criminal y quienes lo apoyan son igualmente criminales, o más aún.

Sexto argumento: El ”violento” que actúa sin argumentos o con argumentos desproporcionados, no es sólo un violento: es un criminal que en la mayoría de las veces actúa en nombre y por intereses concretos: fascismo.

Octava Reflexión: cuando una persona o Institución no usa, en defensa de la verdad y la Justicia, un cierto grado de violencia, justificada, para evitar otra violencia, no justificada, aún peor y que afectaría a una mayoría de la sociedad está siendo cómplice de una violencia criminal, caso éste ahora, por ejemplo, en que la sociedad Occidental está no usando la fuerza para evitar los próximos crímenes que los EE:UU llevará a cabo en un futuro y que es ya ¿O es que no es suficiente lo que han hecho y hacen en Gaza como prueba?

Novena reflexión. Usted lo ha dicho muy bien en algún apartado de su escrito: “ No todo uso de la fuerza es violencia: La violencia, en el sentido estricto, implica la voluntad de dominar, de anular, de esclavizar o someter al otro ya sea por agresión directa (violencia) o por descarga de la frustración”. Y añado: El silencio cobarde tanto de palabra como de acción e incluso de manera escrita es una manera de ejercer la violencia.

Gracias por su escrito.


19 de enero de 2026 a las 12:22

De Compañeros ¡a Enemigos!
El Hombre de la Rosa dijo:

Hermoso y genial versar estimado poeta y amigo El pensador UY
Saludos desde España
El Hombre de la Rosa

17 de enero de 2026 a las 14:28

De Compañeros ¡a Enemigos!
dalamon dijo:

Derechos Reservados Safe Creative:
Código de registro: 2601174287174
Fecha de registro: Jan 17, 2026


17 de enero de 2026 a las 10:53

YO NO FUI!!
Carlos Armijo Rosas ✒️ dijo:

tú no fuiste
ni yo
pero interesante y entretenidas letras...


19 de enero de 2023 a las 19:32

ETERNIDADES (en exceso)
alicia perez hernandez dijo:

Hay,
y según pasan los años,
cada vez más
retazos de un ayer
que se resisten a ser pasado

Que nos reviven sin reparos
Que nos definen en este paso
............
ETERNIDADES DE BELLOS VERSOS

21 de noviembre de 2022 a las 20:38

DIFERENTE estás
dalamon dijo:



19 de noviembre de 2022 a las 06:57

DIFERENTE estás
Texi dijo:

Me gustó muchísimo, pero yo pondría \"Aunque a veces cueste heridas\" me parece que suena mejor 👍


18 de noviembre de 2022 a las 12:42

La Casita de Mis Viejos (evocación en verso)
LORENZO ARATU dijo:

Todo parecía tan sencillo...
Un gusto leerte.
Saludos.

11 de noviembre de 2022 a las 23:35

La Casita de Mis Viejos (evocación en verso)
Carlos Hector Alvarez dijo:

Los años nos hacen extrañar lo felices que vivimos en la niñez y recordar todo lo bueno que hoy atesoramos y antes nos paso desapercibido. Un abrazo

11 de noviembre de 2022 a las 10:55

Sencillamente NO PUEDO
Dante Cruz Velez dijo:

Hermosos recuerdos se desliza por sus hermosas letras la perseverancia siempre marca diferencia...gracias por compartir saludos poeta...

5 de noviembre de 2022 a las 21:29

... Y PARA SIEMPRE (tú en mí)
Martha Humphrey ❤ dijo:

Hola, poeta, buenas noches. Sólo unas lineas para decirle que he disfrutado de esta lectura de principio a fin.
Muchas gracias por compartir su poesía.

Saludos cordiales a través de la distancia.

28 de octubre de 2022 a las 00:33

Pervirtiendo a La Vida
alicia perez hernandez dijo:

INTERESANTE TEMA PARA REFLEXIONAR

23 de octubre de 2022 a las 18:26

No \'esperaba\' .. TE ESPERABA
Alcon dijo:

Wow que profundo poema !!!
Genial !

20 de octubre de 2022 a las 03:22

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