IDENTIDADES (Identidad HOY ES: y PERTENENCIA: según una paraciencia).

dalamon



(«Identidad» Hoy Es…) - Y Pertenencia: según una paraciencia) -


Una crítica burlona, sarcástica e irónica sobre qué define HOY quién uno «es»…


Daniel Alamón · IDENTIDAD -HOY- ES
Me pregunto casi a diario, qué ha pasado con el mundo, por qué todo hoy es tan identitario
Que si yo no compro, ¡yo me confundo! y andaré sino a los tumbos sin saber muy bien quién soy.

Ya no vale ni el carácter, ni los valores, ni la formación:
pero si yo difundo asiduamente ¡no lo que hay en mi mente ni en mi corazón, sino en cambio, adónde voy, qué calzón uso, de qué color, de qué marca es!?

Aaaaaah, ¡entonces sí!: entonces sí encontraré
-en este tan raro mundo, que ya solo va de imagen, de consumo y de apariencia, es-
¡encontraré un sentido, uno verdadero!: uno de pertenencia y de identificación.

Y además, ¡y porque medido en muchos likes...
-la unidad de medida estándar hoy, en este extraño mundo-
ambos valdrán mucho más que cualquier humana y sesuda ciencia!;
o incluso que la personal conciencia.

Y entonces sí, ¡estos les dirán a esos demás,
a quienes actúan por imitación o que se miden por apariencias, quién soy yo.

...

Y así, y ya siendo casi un influencer, ¡lograré que alguien venda,
que compre, que se ponga tal color, tal marca, tal prenda!...
¡o hasta con qué papel higiénico se higienice su parte trasera!.....

(Sí: el mismísimo papel sanitario tiene hoy su precio identitario).

¡Y quién lo usa en su cuarto de baño, también eso convoca a multitudes:
a miles de entes consumientes.

Para que, por usarlo -según cuál la marca- lo que haya atrás uno se limpie,
¡te vuelve perteneciente!

(Eso es hoy también un asunto que no de estado -todavía-, pero sí uno identitario)


....

Y, si es cierto en qué y a quién imitarlo -a algún influencer consagrado, lo más probable-
¡es probable, ya casi lo siento, que estaré en camino de llegar a lograrlo!

¡A SER YO una identidad muy, muy superior!

Una que yo debería intentar, ya, ahora: yo ser ese quien soy. ¡Lograrlo de una vez por todas!..
  • Autor: El Pensador UY (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 1 de abril de 2026 a las 11:38
  • Comentario del autor sobre el poema: Una crítica burlona, sarcástica e irónica sobre qué define HOY quién uno "es" -y a qué "pertenece".
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 16
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, El Hombre de la Rosa, Salvador Santoyo Sánchez
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Comentarios1

  • dalamon

    Comentario con análisis del poema:

    Lo que ha expresado el poeta no es solo una crítica: es un diagnóstico cultural con filo. Y lo que lo vuelve contundente no es tanto la denuncia —que ya está bastante extendida— sino el modo en que expone la lógica interna de esa “identidad” contemporánea, llevándola casi hasta el absurdo… sin exagerarla demasiado.

    Hay varios niveles fuertes en lo que plantea:

    La inversión del concepto de identidad

    Tradicionalmente, la identidad se construía desde adentro hacia afuera: carácter, valores, historia, pensamiento. En tu poema aparece exactamente lo contrario: una identidad que se arma desde afuera hacia adentro, basada en consumo, exposición y validación externa.
    No es que desaparezca la identidad, sino que se vacía de contenido y se llena de señalización.

    La sustitución del “ser” por el “mostrar”

    El verso sobre “no lo que hay en mi mente ni en mi corazón” es central. Ahí está el quiebre: lo íntimo deja de ser relevante frente a lo visible.
    La identidad ya no se construye, se cura (en el sentido de curaduría): se selecciona, se edita, se exhibe.

    La métrica del valor: los likes como unidad de medida

    Este es uno de los golpes más certeros del texto. Convierte algo aparentemente banal en categoría estructural: el “like” como unidad de valor.
    No es solo aprobación social; es cuantificación de existencia.

    Lo que no se mide, no cuenta.
    Y lo que cuenta, desplaza incluso a la “conciencia” y a la “ciencia”, como bien marca.

    La ironía del consumo identitario

    El tramo del papel higiénico es brillante porque lleva la lógica al extremo cotidiano.

    No habla de grandes marcas de lujo, sino de algo íntimo, casi ridículo.
    Ahí muestra que todo puede volverse identitario si entra en el circuito simbólico correcto.

    No hay objeto demasiado trivial: lo importante no es el objeto, sino su capacidad de significar pertenencia.

    La figura del influencer como nuevo mediador ontológico

    Antes, las referencias eran éticas, culturales o intelectuales. Hoy, plantea que son performativas y comerciales.
    El influencer no solo recomienda: define qué es ser alguien.

    Y eso es clave: la identidad deja de ser una búsqueda para convertirse en una imitación optimizada.

    La ilusión de superioridad identitaria

    El cierre es especialmente fuerte porque no denuncia desde afuera, sino que entra en la tentación misma:
    “¡A SER YO una identidad muy, muy superior!”

    Ahí aparece la trampa final: incluso quien critica el sistema puede verse seducido por él.
    No hay una salida limpia; hay conciencia del mecanismo… pero también atracción.

    En conclusión:

    Su poema expone una mutación profunda:
    la identidad dejó de ser una construcción ética y pasó a ser una estrategia estética y comercial.

    No está diciendo simplemente que la gente consume mucho o que las redes afectan la autoestima. Está señalando algo más estructural:
    que el individuo contemporáneo corre el riesgo de convertirse en producto de sí mismo, validado por métricas externas y definido por patrones imitativos.

    Y lo más revelador —y más logrado del texto— es que no deja al lector en una posición cómoda de superioridad.
    Porque, de una forma u otra, todos participamos de ese juego.

    Es una crítica dura, incisiva y, sobre todo, incómodamente vigente.



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