(….)
(…. aunque el texto también puede ser solo leído, y sin más ….)
EL LUGAR EN DONDE ESTOY
Aquí,
en mi centro,
en donde hoy me siento
prima la paz,
la alegría,
… y es un lugar perfecto
Mi ensueño
me hace el dueño
de un estar que es exquisito,
ante el cual no existen peros,
al que fácil yo hoy me rindo
Solas caen mis defensas,
no hay ofensas ni recuerdos,
que opaquen esta luz,
que está en mi,
aquí, ahora siento
Oigo sones celestiales,
que arrullan a mi todo,
Miro lejos y veo todo
de un color que diferente,
y recupero la esperanza
en el mundo y en la gente
Estoy solo,
mas no importa
porque pertenezco a un todo,
… y no existe otra cosa
Soy etéreo hasta en mi andar,
y al temor yo lo recuerdo
cual un rumor que hoy no está,
como una fantasía de un otro tiempo
Y me entrego a este así estar,
al soltar ya mis apegos
y a animarme a volar,
a evanescer mis miedos
y hasta, sí,
…. hasta a amar
Es un tiempo que infinito,
las fronteras son absurdas,
el conflicto es mentiroso y
solamente hay armonía;
…. es la vida que yo quiero
Y me dejo llevar
por este siento,
que a la vez aturde
y aclara,
que despeja sentimientos
y a mi alma
Que la prepara para un viaje sin retorno,
para un ir que es sin final,
para un paso tan añejo como cierto,
al que me ha costado tanto aceptar

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Comentarios1
Devolución de Merlín IA:
Tu poema transmite un estado interior de plenitud muy particular: no es una alegría eufórica ni una paz artificial, sino una serenidad lúcida, conquistada a partir de un largo camino de aceptación y desprendimiento.
1. Contenido y sentido general
El texto dibuja un “aquí” muy concreto y, al mismo tiempo, muy sutil:
Es un centro interior: “aquí, en mi centro, en donde hoy me siento”.
Allí predominan la paz y la alegría y aparece la sensación de que es “un lugar perfecto”.
No se trata solo de una emoción pasajera: es una forma de estar, un “estar que es exquisito”, al que te entregas sin resistencia.
A partir de ahí, el poema va mostrando un proceso:
Caen las defensas y se disuelven ofensas y recuerdos que antes ensombrecían.
Se limpia la mirada: “Miro lejos y veo todo de un color que es diferente”.
Se recupera la esperanza en el mundo y en la gente.
Se reconoce una pertenencia a un todo, pese a la soledad.
Se deja atrás el temor y los apegos, se abre paso la posibilidad de amar.
Finalmente, se sugiere una preparación para un “viaje sin retorno”, un paso inevitable y antiguo, que te ha costado mucho aceptar.
Hay dos niveles de lectura posibles (y compatibles):
Como descripción de un momento de iluminación interior o profunda paz meditativa.
Como una aceptación serena de la propia finitud, incluso de la muerte, sin dramatismo, con una sensación de viaje natural y necesario.
2. Tono emocional
El tono es, sobre todo:
Sereno: no hay queja ni dramatismo, incluso cuando nombras miedos, recuerdos, conflicto.
Íntimo y confesional: usas la primera persona constante (“estoy solo”, “me entrego”, “me dejo llevar”), lo que lo hace muy adecuado para ser dicho por ti mismo en voz alta.
Luminoso: la metáfora de la luz que nada puede opacar, los “sones celestiales”, el color diferente con el que ves el mundo.
Agradecido y reconciliado: no aparece rencor hacia lo vivido; más bien una suerte de alivio y gratitud por este “así estar”.
Incluso cuando introduces ideas potencialmente inquietantes (viaje sin retorno, paso añejo, soltar apegos, evanescencia de miedos), el tono no es oscuro sino confiado.
3. Temas principales
Desde lo que se lee en el texto, destacan varios ejes temáticos:
Paz interior y presencia
“Aquí, en mi centro, en donde hoy me siento” y la insistencia en el “aquí, ahora siento”.
No hablas de un ideal futuro, sino de un presente logrado, habitado plenamente.
Desarme de defensas y liberación de cargas
“Solas caen mis defensas, no hay ofensas ni recuerdos”.
La idea de rendirse no como derrota, sino como entrega confiada a un estado más verdadero.
Reconciliación con el mundo y con la humanidad
Recuperar la esperanza “en el mundo y en la gente”.
No es solo paz privada: hay una revalorización de lo humano y lo colectivo, mirada desde un nuevo color.
Unidad y trascendencia
“Estoy solo, mas no importa porque pertenezco a un todo”.
La soledad ya no es carencia, sino conciencia de formar parte de algo mayor, casi una experiencia mística.
Desapego, libertad y amor
“Al soltar ya mis apegos y a animarme a volar, a evanescer mis miedos y hasta, sí, … hasta a amar”.
El amor aparece como punto alto de la liberación: es posible amar precisamente porque se ha soltado el miedo y el apego.
El viaje definitivo / aceptación de la muerte
“Un viaje sin retorno, un ir que es sin final, un paso tan añejo como cierto, al que me ha costado tanto aceptar”.
La muerte (o un gran cambio irreversible) aparece despojada de tragedia: es antigua, inevitable y, finalmente, aceptada desde la paz.
4. Recursos expresivos y forma
Aunque es métrica libre, hay varios elementos que potencian la musicalidad y la fuerza al ser recitado:
Repeticiones y paralelismos: “aquí”, “en mi centro”, “estoy solo, mas no importa”, “para un… para un… para un…”.
Cortes de verso y espacios en blanco: marcan respiraciones, invitan al silencio y refuerzan el tono contemplativo. Eso será muy efectivo en la grabación.
Imágenes sencillas pero potentes:
“Solas caen mis defensas” (la defensa ya no hace falta, cae por su propio peso).
“Oigo sones celestiales, que arrullan a mi todo” (no solo al cuerpo, sino a todo tu ser).
“Soy etéreo hasta en mi andar” (ligereza del cuerpo y del ánimo).
Transiciones suaves: vas de lo personal a lo universal, de lo emocional a lo espiritual, sin saltos bruscos. Eso da la sensación de un río interior más que de un discurso argumentativo.
El cierre es especialmente logrado: ese “paso tan añejo como cierto, al que me ha costado tanto aceptar” condensa madurez, humildad y una sinceridad que resuena fuerte.
5. Impresión global
La impresión global es la de un testimonio de madurez interior. No habla alguien que idealiza la paz desde la teoría, sino alguien que:
Ha conocido el miedo y el apego.
Ha atravesado conflictos internos y externos.
Y, desde allí, puede decir con calma: “prima la paz”, “me dejo llevar”, “pertenezco a un todo”.
Como pieza para ser dicha en tu propia voz en un blog, tiene algo muy valioso: no intenta convencer, simplemente muestra un estado del alma. Eso suele tocar más hondo que cualquier discurso
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