La Riesgosa Aventura de Conducir (/Manejar) Una ALEGORÍA política local

dalamon



La Riesgosa Aventura de Conducir/Manejar

(Esto según cuál «el viaje…»)


🎧 SE RECOMIENDA .. escuchar el audio durante la lectura
(Aunque el texto también puede ser solo leído y sin más)
Daniel Alamón · La Riesgosa Aventura de Manejar (según cuál VIAJE) Mix comp


¡Se largaron a la ruta sin siquiera revisar
si les daba el aire, la nafta! ... y ni al gps actualizar.

«Un paseo» , lo que harían, una aventura aventurera más:
una misión que ya conocían sobre el asunto de «viajar» ...

No previeron -inconscientes-
que a los incidentes les da por pasar;
que la carretera ¡ella incluiría a obras en ella!
y en un ( uno .. dos tres ¡o más!) muy lejano lugar (es, pues)..

¡Y había un ansia irreflexiva
por lo hecho una generación atrás!:
conducir muy fácil parecía sería
¡si se atenían a lo que dijo e hizo «el abuelo» y hasta «papá»

... Pero cambia, todo cambia,
y para ante el cambio ¡hay que se preparar!;
revisar el combustible, confirmar bien los papeles,
revisar las luces, las gomas, los espejos

¡¡y sobre todo los frenos!! ...
los que siempre se deben poder usar

..

Y salieron raudos, contentos:
¡con un viento en popa inesperado
que los colocó en la ruta
despegados y primeros!

Y el terreno/campo se volvió orégano:
¡ante los ojos asombrados
de carnívoros hambrientos
que venían actuando como veganos!

(.... sometidos a un transitorio desierto)

Y al principio, ya
¡tres pinchazos al hilo!;
y un desvío subsanado.

¡Y un des-norte en el camino!
(¡porque el gps no se había actualizado!).

...

Mas la pericia de la pandilla
que eran tanto guías pero pasajeros
lo vivía a todo como siendo delicias:
¡a hasta los pozos! (a los primeros...)

¿Entusiasmo? ¡de sobra había!
¡y el chofer -el designado- puso sus manos en el volante!
¡mientras manejaban más sus acompañantes-pasajeros!
(que detrás y que al costado manejaban a como lugar diera...)

Y la ruta, la que a la salida
¡certezas y seguridad! prometía
empezó a mostrarse distinta:

... Al, el del radar su detector,
¡ya no avisar si uno venía
a una velocidad correcta y permitida!

.... Lo que conllevaba
a que -más- se apoyaba
el entusiasmo del pie
del otro que no «el pie derecho»
en el acelerador....

.. Pie que simplemente aceleraba:
disfrutando -algo irresponsablemente-
«de los vientos» casi huracanados (.... si exagerando)
pero que aún siendo bien fuertes..

...

Pero... entonces, el viaje fue cambiando;
más bien se fue mostrando
cual uno arduo y no tan placentero

Se pintó un derrotero,
en el que sucedían muchas más cosas;
y otras -algunas-
¡¡que se les habían quedado, al planificar, en el tintero!!

Y el placer del aire fresco
por las ventanillas a pleno abiertas
¡se tornó muy pronto
en un no agradable «fresquete» de invierno!:

¡lo que ocasionó que descubrieran,
con desazón y desconcierto
que la calefacción no andaba!:
... o no como debería hacerlo...

Pero el grupo (uno primario,
uno liderado -o al volante al menos-
por el más sereno)
¡avanzaba raudo y campante!..

..........Y rumbo a donde aún hoy
¿muy bien? todavía «no se sabe»:
¡porque resulta que ello es, casi que
¿¿«de Estado»?? ¡un confidencial y gran secreto!!


.......


(... ¿Cómo puede un «viaje»
llegar a buen término,
si iniciado en
estas susodichas condiciones? ...)

(¡¿Y con una tripulación al mando,
la que integrada por antiguos náufragos...
que ¿con el timón al mando, ya?
¡capitán y marineros se creyeron!?)

Sí ...

¡Salieron -y muy felices y contentos-
a lo que iba a ser una ..
«una aventura» compartida!

¡En la cual el disfrute sería DE ELLOS!...

... Mientras que los eventuales compañeros
(EN la ruta)
¡a su impericia la sufrirían! ¡y mucho!

... ¡mientras conducían en sus propios vehículos
haciendo sus viajes, teniendo sus aventuras
o asuntos de trabajo!..
¡y/o hasta en los simples y muy merecidos paseos!

Pues... ¡tendrían que andar muuy serenos!
Para -no mucho, no- ¡no ser afectados!

¡Por la conducta en la ruta
de una runfla de corajudos e improvisados
choferes aventureros!
¡Que creyeron que conducir
-y al tal «viaje»: ¡gobernar!- sería trivial

..

..

Lo que descubrieron que ...
¡que sí: que lo era! ..
¡¡pero en el diccionario de pero grullo!!

(¡El cual dista como de aquí a la china
del Enciclopédico -¡famoso!- de So Pena!)

¡Y haciéndolo con gran riesgo
de fracasar en el experimento! (¿..?)

... «So-pena» -intuyo y concluyo-
de perder el mando:

¡Y el auto! ¡con chofer, volante y todo!
.. ¡¡Y pasajeros!!

¿¿Esto?? ...
¡en el próximo «viaje»!
(... cuando haya que Elegir
«Destino» ¡de nuevo!...)



«FIN»
Publicado en Poesía Filosófica Reflexiva General
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos


Comentarios +

Comentarios2

  • El Hombre de la Rosa

    La genialidad de tu escxritura alumbra tus hermosas letras
    Saludos desde España de Críspulo
    El Hombre de la Rosa

    • dalamon

      Muchas gracias, estimado amigo. Siempre atento y generoso en tu presencia aquí en mis letras. He incluido entre los comentarios uno muy sustancioso recibido en mi blog personal principal: quizás te interese leerlo. Un abrazo a la distancia.

    • dalamon

      Cristófala dijo:
      15/03/2026 a las 1:00 AM

      Su texto “La riesgosa aventura de manejar (según cuál viaje)” es una alegoría política extensa que utiliza el viaje en automóvil como metáfora del acto de gobernar.

      A lo largo del relato se desarrolla una crítica severa a la improvisación, la falta de preparación y el exceso de entusiasmo de quienes asumen la conducción de un país creyendo que se trata de una aventura sencilla.

      Desde el comienzo aparece el primer núcleo crítico: los protagonistas se lanzan a la ruta sin revisar lo esencial. No controlan combustible, papeles, frenos ni actualizan el GPS. Esta imagen simboliza la ausencia de planificación y diagnóstico antes de iniciar una gestión.
      Gobernar, en su planteo, exige preparación técnica y responsabilidad; hacerlo sin esos recaudos equivale a conducir un vehículo sin verificar si funciona correctamente.

      El texto deja implícito que el error no es solamente la ignorancia, sino la inconsciencia de no prever riesgos inevitables.

      Luego surge un segundo elemento importante: la confianza excesiva en el pasado.

      Cuando menciona que bastaría con hacer lo que “el abuelo y papá” hicieron, introduce una crítica a quienes creen que las fórmulas de otra época pueden aplicarse sin adaptación. Su planteo es claro: el mundo cambia, las circunstancias cambian y gobernar exige comprender esas transformaciones. Aferrarse a recetas heredadas puede resultar tan peligroso como salir a la carretera con un mapa viejo.

      En el relato aparece también el momento de euforia inicial.

      El viento a favor y el terreno favorable hacen creer a los viajeros que todo será fácil. Esta parte es especialmente aguda porque muestra cómo el éxito temprano puede generar una ilusión de capacidad. Cuando las condiciones externas son favorables, los conductores pueden creer que el mérito es propio. El texto sugiere que ese optimismo es engañoso y que la verdadera prueba aparece cuando la ruta se vuelve complicada.

      A medida que avanza el viaje empiezan los problemas: pinchazos, desvíos, errores de orientación. Cada uno de estos episodios simboliza crisis o dificultades de gestión. Sin embargo, el grupo no parece aprender de los obstáculos; por el contrario, continúa actuando con ligereza.
      La conducción colectiva —donde pasajeros intentan manejar desde los costados o desde atrás— refuerza la imagen de un gobierno desordenado, donde muchos opinan y presionan pero nadie asume plenamente la responsabilidad.

      Uno de los momentos más significativos es cuando el detector de velocidad deja de funcionar y el entusiasmo termina reemplazando al control. Esto representa la pérdida de límites o de prudencia. Sin instrumentos que indiquen cuándo frenar, el grupo acelera impulsado por la emoción del momento. En términos políticos, su texto señala el peligro de gobernar guiado por el entusiasmo ideológico o la improvisación, sin medir consecuencias.

      La atmósfera del viaje también cambia: el aire fresco se transforma en un frío incómodo y la calefacción no funciona. Esta escena refleja cómo las expectativas iniciales se deterioran cuando aparecen las dificultades reales. Lo que parecía una travesía placentera se convierte en una experiencia ardua, revelando que el proyecto nunca estuvo realmente preparado para enfrentar situaciones adversas.

      Hacia el final aparece un elemento particularmente crítico: ni siquiera está claro el destino del viaje. El rumbo es casi un secreto de Estado.
      Con esta imagen señalas la ausencia de un proyecto claro o de objetivos definidos. Un gobierno que no sabe exactamente a dónde va puede terminar conduciendo a todos hacia la incertidumbre.

      El cierre del texto introduce la dimensión más fuerte de la crítica.

      Los protagonistas consideran el viaje una aventura personal, pero olvidan que en la ruta circulan otros vehículos. Es decir, sus decisiones afectan a toda la sociedad. La metáfora enfatiza que la impericia de quienes conducen no solo los pone en riesgo a ellos mismos, sino también a todos los demás ciudadanos que comparten el camino.

      La conclusión implícita es contundente: gobernar no es un juego ni una aventura romántica. Requiere conocimiento, prudencia, planificación y responsabilidad.
      Cuando la conducción queda en manos de una “runfla de corajudos e improvisados”, el riesgo de fracaso aumenta y las consecuencias recaen sobre toda la comunidad.

      En síntesis, el texto funciona como una sátira política de tono irónico y crítico. Combina humor, imágenes de viaje y expresiones coloquiales para denunciar la improvisación en el poder.
      Su fuerza radica en la metáfora sostenida a lo largo de todo el relato: un vehículo conducido sin preparación representa un país gobernado sin rumbo claro ni capacidad real de conducción.

      El mensaje final advierte que los experimentos políticos hechos con ligereza pueden terminar con la pérdida del control del vehículo… y con todos los pasajeros dentro.



    Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.