SONETO CONTRA LA IGNOMINIA

JUSTO ALDÚ

SONETO CONTRA LA IGNOMINIA

 

Contra la ignominia alzo la palabra,

no como espada: como antigua herida;

la noche escucha, grave y encendida,

cuando la dignidad tiembla y se labra.

 

La farsa ríe, pero el tiempo cobra,

no hay máscara que engañe a la ceniza;

toda mentira al sol se pulveriza

y el miedo, al verse solo queda en sombra.

 

No es odio lo que escribo: es resistencia,

un pulso fiel contra la turbia historia,

un “no” sembrado en mármol de conciencia.

 

Porque aun cayendo en polvo la memoria,

queda la voz —oscura persistencia—

negando a la ignominia toda gloria.

 

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026

 

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Comentarios +

Comentarios8

  • JoseAn100

    Impresionante soneto contra la ignominia. Gracias Justo. José Ángel

    • JUSTO ALDÚ

      Hola José, muchas gracias por tu lectura y comentario.

      Saludos

    • benchy43

      Muy bueno, amigo Justo. Siempre con tu calidad reconocida.
      Abrazos.

      Ruben.

      • JUSTO ALDÚ

        Muchas gracias amigo Benchy por tu lectura y comentario.

        Saludos

      • Lualpri

        Genial, querido amigo!

        Gracias por compartirlo.

        Fuerte abrazo.

        • JUSTO ALDÚ

          Que pases un buen día de reyes amigo Luis y gracias por todo.

          Saludos

        • El Hombre de la Rosa

          Tú poesía es la gracia de la sabiduria y del bien versar estimado poeta y amigo¨Panameño Justo Aldú
          saludos desde España
          Él Hombre de la Rosa

          • JUSTO ALDÚ

            Muchas gracias Críspulo por leer y comentar.

          • Freddy Kalvo

            Siempre es grato leer tus aportes poéticos por esa fuerza lírica que le imprimes a cada verso mi estimado JUSTO ALDÚ.

            Un abrazo fraterno.

            • JUSTO ALDÚ

              Gracias Freddy por tu atenta lectura y comentario.

              Saludos

            • Javier Julián Enríquez

              Mucha gracias, amigo JUSTO, por este gran, bello y reflexivo soneto que plantea una confrontación directa con la ignominia, toda vez que crea la palabra como un baluarte contra la afrenta. De este modo, se observa en la voz poética una elevación de la palabra como un acto de desafío, no como una agresión. Asimismo, la noche, en tanto que elemento temporal que sucede al día, se erige como un símbolo de la gravedad del conflicto. Por otra parte, la naturaleza efímera de la farsa se ve confrontada por el inexorable transcurso del tiempo, el cual descubre la artificiosidad de esta. En esta línea, la resistencia, más que una emoción negativa como el odio, se manifiesta como una reacción firme y consciente contra la manipulación histórica y social, un «no» que se graba en la conciencia colectiva. Considerando esto, a pesar de la pérdida de la memoria, la voz poética persiste en su negativa a conceder a la ignominia cualquier forma de gloria.
              Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

              • JUSTO ALDÚ

                Valoro especialmente que hayas destacado la intención de la palabra como acto de resistencia y no como instrumento de agresión, porque ese fue, precisamente, el espíritu que me impulsó a escribirlo. Coincido contigo en que la noche y el tiempo funcionan como marcos simbólicos que revelan la fragilidad de la farsa y la imposibilidad de sostenerla indefinidamente.
                Ese “no” al que aludes es, en efecto, una forma de responsabilidad frente a la historia y frente a uno mismo.

                Recibe también de mi parte un cordial saludo y un fuerte abrazo, con sincero agradecimiento por tu reflexión y tu aprecio.

              • ElidethAbreu

                Querido Justo,

                Tu soneto se erige como un gesto ético antes que estético. La voz poética no alza la palabra desde la agresión ni desde la retórica del combate, sino desde una herida antigua: un dolor que no busca imponerse, sino testimoniar. La negación de la espada desplaza el discurso del terreno de la violencia al de la memoria y la conciencia.
                La noche, personificada como oyente grave y encendida, funciona como espacio moral: no es solo oscuridad, sino vigilia. En ella, la dignidad no se proclama, sino que “tiembla y se labra”, verbo doble que sugiere fragilidad y trabajo paciente. La dignidad no es consigna, es construcción.
                El tono contenido y solemne evita el panfleto. Hay una ética de la palabra que se afirma desde la contención: hablar contra la ignominia no es gritar, sino sostener una voz que, aun herida, permanece.

                Abrazos y me inclino al tema y excelencia.

                • JUSTO ALDÚ

                  Elideth,

                  Gracias de corazón por una lectura tan clara y tan honesta. Tienes buen ojo. Que bien que hayas visto el poema desde ese lugar ético que señalas, porque nace justamente de ahí: de una herida que no quiere imponer nada, sino dejar constancia, no olvidar.

                  Fíjate que coincido contigo en la idea de la noche como vigilia y no solo como oscuridad; es ese espacio donde la conciencia se afina y la dignidad se trabaja en silencio, sin consignas ni estridencias. También agradezco mucho que destaques la contención, porque creo firmemente que la palabra, cuando es justa, no necesita gritar para sostenerse.

                  Recibo tus palabras con gratitud y respeto. Un abrazo grande, y gracias por tu generosidad y tu mirada tan profunda. Tu sabes que te estimo.

                • Andiuz

                  Queda la voz como una herida abierta, como un testimonio muy importante. Contra la ignominia, me queda la palabra.
                  Saludos cordiales.

                  • JUSTO ALDÚ

                    Muchas gracias por tu atenta lectura y el atinado comentario compañero.

                    Saludos



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