SONETO DEL TIEMPO INDOMABLE
El tiempo entra sin llamar: muerde casas,
derriba el orden tibio de los días;
no atiende súplicas ni profecías,
corre, se esconde, vuelve y nos traspasa.
No lleva brida, freno ni coraza,
rasga la piel del alma en su porfía;
marca con uña oscura cada vía
y huye después, dejándonos la brasa.
No se le doma al paso ni al conjuro,
no acepta jaulas hechas de cartón;
su ley es ir, feroz, contra el futuro.
Aprender a andar junto a su razón
es pacto sin cadenas ni seguro:
vivir heridos por su condición.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2025
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 30 de diciembre de 2025 a las 19:54
- Comentario del autor sobre el poema: Este soneto presenta al tiempo como una fuerza indomable y ajena a la voluntad humana: irrumpe, hiere y transforma sin pedir permiso. A lo largo del poema, el tiempo no es enemigo ni aliado, sino ley inevitable que marca, quema y sigue su curso. La transición de años se entiende aquí no como cierre ordenado, sino como herida y aprendizaje: vivir consiste en aceptar su avance feroz y caminar con él, conscientes de que toda existencia queda atravesada por su condición. Al crearlo lo consideré ideal para esta fecha donde está por finalizar el 2025 y comenzar el 2026. Es una época de tranquilidad, de reencuentros, de paz, de buenos deseos. Que todo lo malo quede atras y venga lo bueno. Respeto todas las creencias, para mi dar gracias a Dios es primordial. Saludos
- Categoría: fecha-especial
- Lecturas: 46
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Comentarios5
Es así amigo Justo, no hay quien doblegue al tiempo.
Buen escrito!
Felicidades!
Muchas gracias Luis por tu lectura y comentario.
Feliz 2026
Querido Justo,
al leerte siento que no hablas del tiempo como idea abstracta, sino como presencia cotidiana que nos roza y nos hiere. Ese tiempo que entra sin llamar se parece mucho a la vida misma: imprevisible, feroz, imposible de domesticar. Me llega especialmente ese final, donde no hay quejas ni épica, solo una aceptación lúcida: vivir es aprender a caminar heridos.
Tu soneto tiene fuerza y honestidad; no busca consolar, sino decir la verdad sin adornos. Y en esa verdad hay una extraña serenidad: no se trata de vencer al tiempo, sino de acompañarlo con dignidad.
Gracias amigo, por tu tiempo y dedicación a este portal. Agradezco tus escritos, y es parte de mi proceso educativo.
¿Qué más puedo pedir?
Un enorme abrazo. Saludos y cariños a la familia.
ps.
Mi Marc te manda saludos y las gracias por la receta del "sancocho". Quedo delicioso!
Lourdes
Coincido contigo: no hay épica en resistirse al tiempo, hay dignidad en caminar a su lado aun sabiendo que deja marcas. Si el poema logra transmitir esa aceptación lúcida —sin resignación, pero sin disfraces— entonces ya cumplió su destino. La serenidad que nombras es, quizá, el único pacto posible con lo indomable.
Gracias a ti por la lectura atenta, por el intercambio honesto y por esa generosidad que también educa. La literatura crece en ese ida y vuelta, en ese reconocimiento mutuo donde nadie enseña desde arriba, sino que todos aprendemos en conversación.
Un abrazo grande, extensivo a la familia.
Y dile a Marc que me alegra saber que el sancocho cumplió su misión: alimentar el cuerpo y sellar el momento. Que nunca falten ni los libros ni las ollas compartidas.
Con aprecio sincero.
FELIZ AÑO 2026
FELIZ AÑO 2026
Creo que muy buen escrito. Cuantos tratan de olvidar e ignorar el tiempo, o tratan de luchar contra el. Su destino es inexorable y único. Y creo que hay que aceptar a veces sus designios y sus formas. Feliz año maestro y gracias por su tiempo, sus escritos, y sus comentarios labrados que hace en todo el canal, que motivan a mas personas a escribir. Salud y feliz 2026. José Ángel.
Muchas gracias por tu atenta lectura y comentario acertado.
Que pases muy bien en el 2026
El tiempo es una fuerza
que nadie la detiene
con todos alardea
le pese a quien le pese.
Un abrazo fraterno mi apreciado JUSTO ALDÚ.
Muchas gracias Freddy.
Espero que la pases muy bien en compañía de tus seres queridos.
Feliz 2026
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este bello soneto y de gran contenido filosófico, que parece emerger como una profunda meditación sobre la naturaleza inexorable del tiempo y su impacto en la existencia humana. Así, el poema, mediante su lenguaje evocador y su estructura precisa, articula una visión filosófica en la que el tiempo, personificado, se manifiesta como una fuerza implacable e incontrolable. Por ende, el concepto de tiempo, interpretado como un intruso que «muerde casas» y «derriba el orden», se manifiesta como un agente de cambio constante y destructivo. Su naturaleza evasiva, que «corre, se esconde, vuelve y nos traspasa», subraya su capacidad para eludir cualquier intento de control o comprensión. En tal sentido, la metáfora de la «piel del alma» rasgada por el tiempo enfatiza el sufrimiento y la vulnerabilidad inherentes a la condición humana. Por otra parte, la imposibilidad de controlar o detener el tiempo se erige como el elemento central del soneto. A este respecto, las denominadas «jaulas hechas de cartón» representan los vanos intentos de la humanidad por confinar o manipular el fluir temporal. En esta línea, la premisa fundamental que rige el transcurso del tiempo es su avance implacable «contra el futuro», lo que implica una aceptación de su inevitabilidad. En última instancia, el poema sugiere una modalidad de coexistencia temporal, expresada en la expresión «aprender a andar junto a su razón». Este «pacto sin cadenas ni seguro» conlleva una aceptación consciente de la condición humana, caracterizada por la constante aflicción que el tiempo impone. Considerando esto, se diría que el poema aborda la premisa de que experimentar la vida «herido por su condición» se convierte, de manera paradójica, en la única forma de abrazar plenamente la experiencia vital.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio deseándote para ti y tu familia en este año 2026 que acaba de comenzar paz, solidaridad, amor, salud y prosperidad
Amigo Javier Julián,
Gracias de corazón por una lectura tan generosa y honda. Tus palabras no solo comentan el soneto: lo continúan, lo prolongan como una cámara de eco donde el tiempo vuelve a pasar, pero ahora con conciencia. Has sabido leer en sus pliegues no solo la herida, sino también la dignidad de quien la reconoce sin aspavientos.
Me honra especialmente que hayas visto en el poema esa meditación serena —casi estoica— sobre el tiempo como fuerza indómita, no para ser vencida, sino comprendida. Esa idea de “andar junto a su razón”, como bien señalas, es quizá el único gesto de libertad que nos queda frente a lo inexorable: no huir, no encadenar, sino caminar, aun sabiendo que duele.
Tu reflexión, tan clara y tan lúcida, confirma algo que siempre agradezco en el diálogo entre lectores y poetas: cuando la palabra encuentra otra palabra que la piensa, el poema deja de ser objeto y se vuelve experiencia compartida.
Recibo con gratitud tus buenos deseos para este 2026 que empieza a escribir su propia sombra y su propia luz. Para ti y los tuyos, mi abrazo fraterno, con el deseo sincero de que el tiempo —ese viejo animal— sea al menos justo en su paso, y generoso en los instantes que concede.
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