Comentarios recibidos en los poemas de JUSTO ALDÚ



LA JUEZA HERMOSA
Freddy Kalvo dijo:

Los principios son pilares
que sustentan decisiones;
y algunos, son maleables,
cuando pierden sus valores...

Un abrazo fraterno mi estimado JUSTO ALDÚ.

16 de febrero de 2026 a las 14:38

LA JUEZA HERMOSA
El Hombre de la Rosa dijo:

Esplendido y hermoso tu genial soneto estimado poeta y fiel amigo Panameño Justo Aldú
Recibe un abrazo desde España
El Hombre de la Rosa

16 de febrero de 2026 a las 12:51

LA JUEZA HERMOSA
Antonio_cuello dijo:

Buen escrito, mi estimado Justo... con imágenes repletas de justicia
Gracias poeta, por compartir tus letras
Saludos y un abrazo grande

16 de febrero de 2026 a las 12:38

LA JUEZA HERMOSA
CARMEN DIEZ TORÍO dijo:

Querido amigo y poeta, cada vez que entro en tu espacio siento cómo se llena el alma de buena poesía y de profundas reflexiones, contenido que siempre enriquece nuestro espíritu. Hoy, tu magnífico soneto “La jueza hermosa” se eleva como una verdadera exaltación de la justicia entendida como virtud moral, encarnada en una figura serena, firme e incorruptible. No se trata solo de describir a una magistrada admirable, sino de convertirla en símbolo de equilibrio y rectitud ética.Desde el primer verso, la imagen del “mármol de silencio” transmite solidez moral y autoridad serena. No es una figura impulsiva ni apasionada, sino reflexiva y mesurada. Cuando afirmas que “la ley… respira en cada gesto mesurado”, queda claro que la justicia no es automática: depende de la prudencia y la templanza de quien la aplica. La jueza da vida a la ley mediante su carácter.En el segundo cuarteto se resalta su independencia. No teme al “poder encaramado”, es decir, a quienes ocupan posiciones altas y podrían ejercer presión. Tampoco altera su “balanza equilibrada”, símbolo clásico de imparcialidad. Su voz, “firme y delicada”, combina autoridad con humanidad y desenmascara el fraude sin estridencias.En los tercetos, el poema aclara el verdadero sentido del título: la belleza de la jueza no es física, sino ética. Es hermosa porque sostiene la “recta ley” y protege al débil. Cuando aparece la tentación del “oro”, símbolo del soborno y la corrupción, su virtud permanece intacta. Finalmente, su transparencia moral permite que el justo viva en paz, confiado en que la sentencia ha sido limpia y justa.En conjunto, este soneto destaca por su tono solemne, su lenguaje elevado y su defensa clara de la integridad judicial como la forma más alta de belleza, pues la verdadera hermosura reside en la rectitud y la honestidad.
Gracias por compartir, querido amigo. Una vez más nos ofreces no solo literatura, sino también una reflexión profunda para el alma. Feliz día. Un abrazo

16 de febrero de 2026 a las 11:52

LA JUEZA HERMOSA
Mirta Elena Tessio dijo:

LA mujer puede ser en cuanto a su imagen muy bella, pero también frágil.
LA MUJER EN SI MISMA, INTRÍNSECAMENTE ES PODEROSA, SOMOS SERES DEL LUZ QUE VINIMOS A TENER UNA EXPERIENCIA HUMANA, ESE ES MI LEMA, ELLA VINO CON TODAS LAS RESPUESTA IMPLÍCITAS Y EXPLICITAS, LAS MUJERES DAMOS A LUZ A OTRO SER. Y EN LA JUSTICIA SANA, LA APLICA CON FIRMEZA. AUNQUE HAYA ESTUDIADO TODAS LAS LEYES, ESE PODER YA ESTABA EN ELLA,COMO EL DAVID DE MIGUEL ANGEL, LE PREGUNTARON COMO HIZO TAN MARAVILLOSA ESCULTURA, EL DIJO , YO NO HICE NADA SOLO SAQUE LO QUE SOBRABA.
¡QUE HERMOSA RESPUESTA.-!QUE TENGAS UN MARAVILLOSO DÍA! (PERDONA LA MAYÚSCULA)eL TECLADO ESTA ENFERMO.-



16 de febrero de 2026 a las 11:46

LA JUEZA HERMOSA
Lualpri dijo:

Buen comienzo de semana, Justo.

Gracias por tus letras.

Un abrazo.

16 de febrero de 2026 a las 07:02

LA JUEZA HERMOSA
Nelaery dijo:

Preciosas palabras dirigidas a una persona que administra con honradez y valentía su profesión.
Ser juez, o jueza, siempre ha implicado ejercer la justicia de forma responsable y equitativa.
Se representa a la Justicia como una mujer con los ojos tapados, para decir que no se deja llevar por preferencia de ningún tipo, que es neutral.
Sin embargo, conocemos muchos casos en los que se practica el \"lawfare\" , donde se aplica la justicia según los intereses de algunas personas, haciéndole perder su verdadero significado.
¡ Menos mal que hay otros jueces que no se dejan llevar por esa corrupción y ejercen justamente! como es el caso de la mujer que describes!
Gracias a personas como ella , podemos creer todavía que existen los juicios justos.
Muchas gracias por hacernos ver que hay esperanza.
Saludos, Justo.

16 de febrero de 2026 a las 05:51

LA JUEZA HERMOSA
LOURDES TARRATS dijo:

Querido Justo,

Este soneto tiene una elegancia clásica que no solo retrata a una jueza, sino a una idea de justicia que muchos quisiéramos ver encarnada. Me gusta cómo la belleza no se queda en lo físico, sino que se desplaza hacia la rectitud, la templanza y la incorruptibilidad.

Hay en tus versos una defensa serena del carácter —esa firmeza que no necesita alzar la voz para imponerse. Y cuando escribes que “si el oro tienta, su virtud se abstiene”, no solo describes a una persona: afirmas un principio.

Gracias por dignificar la figura de la justicia con esa sobriedad tan tuya.

Me encanta, Justo. Gracias por compartirlo.

Un abrazo fuerte,
-LOURDES
Poetas somos...

16 de febrero de 2026 a las 05:17

LA JUEZA HERMOSA
Marie Paule dijo:

Un oficio que jamás podría haber ejercido. Por la duda ante la responsabilidad : la sentencia puede destruir una vida, no me siento capaz, ni legítima, por falta de objetividad. Y no me gusta juzgar.

Pero sí admiro los que ejercen este papel con mucha probidad, son necesarios.

Otro poema muy inspirador...
Gracias, un abrazo.

Marie Paule

16 de febrero de 2026 a las 05:11

SONETO CONTRA LA INDOLENCIA
Freddy Kalvo dijo:

Siempre resulta placentero leer tus aportes poéticos mi apreciado JUSTO ALDÚ.

Un abrazo fraterno.

15 de febrero de 2026 a las 23:50

LA MUJER QUE PARÍA SOMBRAS (Leyenda colombiana)
David Arthur dijo:

......La primera fue la Avaricia, que aprendió a caminar robando monedas y recuerdos felices.

La segunda fue la Envidia, que hablaba con voz dulce para sembrar sospechas entre esposos y hermanos.

La tercera fue el Rencor, que no decía nada, pero enfermaba a quien sostenía su mirada.

Luego vinieron más: la Lujuria que confundía deseo con posesión; la Cobardía que cerraba bocas cuando era urgente hablar; la Mentira que se sentaba a la mesa como un pariente antiguo; la Soledad que dormía al lado de los vivos como un cadáver tibio.......y mezclados con pociones de ingorancia existe un brebaje de maldad que busca culpables: en tiempos medievales eran las mujeres que sabían por ejemplo de plantas y hierbas que curan: acusadas falsamente hacer brujería, condenadas injustamente a la muerte.
Todavía las malas lenguas acusan.

Muy bueno tu leyenda Justo
Un abrazo amigo poeta
David


15 de febrero de 2026 a las 17:36

SONETO CONTRA LA INDOLENCIA
Llaneza dijo:

Genial soneto que nos lleva a la reflexión.

Un abrazo Justo.

15 de febrero de 2026 a las 16:56

SONETO CONTRA LA INDOLENCIA
CARMEN DIEZ TORÍO dijo:

Un día más, querido amigo, entrar en tu espacio es adentrarse en un mar de emociones que atrapan tanto por la belleza y perfección de la forma y la estructura con la que abordas tu obra como por el tema que cada día eliges.Hoy nos presentas un magnífico soneto, con esa belleza de la poesía clásica y con la perfección que tu pluma siempre imprime a tus poemas, abordando además un tema sumamente interesante: la indolencia, un mal silencioso convertido en forma de poder. En él se instala una imagen de vacío institucional, donde no reina la justicia, sino el miedo. La personificación del miedo que «se sienta a legislar» convierte la apatía en sistema, en norma aceptada, y el dolor que «aprende a no gritar» revela una sociedad domesticada, donde el sufrimiento ya no estalla, sino que se administra.El segundo cuarteto profundiza con imágenes de gran eficacia simbólica. «Pan de ayer servido como eterno» sugiere la perpetuación de lo caduco, la tradición convertida en excusa. Y la metáfora de la casa que arde mientras se justifica el humo como parte del invierno es uno de los hallazgos más potentes: retrata la normalización del desastre, la comodidad de explicar en lugar de actuar.En los tercetos, el poema asciende de lo político a lo casi teológico: la indolencia es «un dios sin sangre ni alma», una divinidad fría que exige paz a cambio de cadenas. La paradoja «ruido de la calma» denuncia el silencio impuesto, ese orden aparente que esconde opresión.Sin embargo, el cierre introduce una grieta luminosa: basta «un solo valiente» para que el silencio tiemble. El pulso —imagen orgánica y vital— rompe la abstracción del miedo. Así, el soneto no se queda en la denuncia; propone una ética del coraje individual.Con lenguaje claro, metáforas coherentes y una progresión firme, el poema logra ser crítico sin perder lirismo ni caer en ingenuidades. Es una llamada a despertar desde la conciencia, no desde el estruendo. En el fondo, el poema afirma algo esencial: la mayor tiranía no es la violencia visible, sino la indiferencia aceptada; y la mayor revolución no es multitudinaria, sino individual.
Un maravilloso soneto que no grita, pero golpea. Gracias por compartir ,querido amigo y llenar esta tarde de domingo de tu buen hacer. Feliz día. Un abrazo



15 de febrero de 2026 a las 16:00

SONETO CONTRA LA INDOLENCIA
Violeta dijo:

Que bien Soneto Justo totalmete reflexivo. saludos.

15 de febrero de 2026 a las 13:56

SONETO CONTRA LA INDOLENCIA
Javier Julián Enríquez dijo:

Muchas gracias, amigo JUSTO, por este gran y reflexivo soneto, que plantea una reflexión sobre la indolencia, representada como una influencia opresiva que afecta al pueblo soberano, y cuyas ideas objetivadas formalmente están de actualidad hoy en día. En este sentido, la «indolencia» se manifiesta como un trono por parte de los Poderes Gubernamentales en el que el miedo establece las normas, el dolor permanece en silencio y el pueblo hace un pacto con su propia opresión. Por lo que esta inacción, descrita con metáforas precisas, se manifiesta en la aceptación de un presente estancado, donde la costumbre impide la visión crítica y la indiferencia ante la adversidad se convierte en norma, en detrimento tanto de la libertad individual como colectiva. Por ende, la indolencia, como una fuerza que puede parecer despiadada, requiere una rendición que, aunque pueda ofrecer una calma superficial, en realidad oculta el silencio bajo un manto de obediencia. Sin embargo, el soneto culmina con una esperanza: la irrupción de la valentía individual, simbolizada en «un solo valiente», capaz de romper el yugo de la apatía y despertar la conciencia colectiva.
Por su parte, en el contexto contemporáneo, el soneto podría interpretarse como una reflexión crítica sobre la democracia actual. La pasividad ciudadana, la aceptación sin cuestionamiento de las decisiones políticas y la validación de las élites a través del voto, podrían interpretarse como una forma de indolencia. El pueblo, al no ejercer su capacidad crítica y su participación, podría ser considerado cómplice de un sistema que perpetúa la sumisión. El soneto, por tanto, nos invita a reflexionar sobre la importancia de una ciudadanía activa y comprometida, capaz de desafiar la indolencia y construir una sociedad más justa y libre.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio


15 de febrero de 2026 a las 13:28

SONETO CONTRA LA INDOLENCIA
MISHA lg dijo:

la indolencia poeta es carencia, en todos sentidos.
más siempre hay donde encanja, menos a los justos y
seres equilibrados en el planeta , bueno lo común
de la palabra equilibrio, , ya sea en la vida cotidiana
en lo politico,

gracias por compartir

La indolencia es un dios sin sangre ni alma,
que exige paz a cambio de cadenas,
y llama orden al ruido de la calma.

besos besos
MISHA
lg

15 de febrero de 2026 a las 12:23

SONETO CONTRA LA INDOLENCIA
LOURDES TARRATS dijo:

Querido Justo,

Tu soneto no solo denuncia: incomoda con elegancia. Hay una fuerza ética en tus imágenes —ese “trono sin gobierno”, ese “pan de ayer servido como eterno”— que no permite al lector permanecer indiferente. No atacas con estridencia; señalas con precisión, y eso duele más.

Me toca especialmente ese verso final donde un solo valiente basta para que tiemble el silencio. Ahí el poema deja de ser crítica y se convierte en esperanza activa.

Gracias por escribir desde esa conciencia que no se resigna. Textos así no solo se leen: interpelan.

Un abrazo,
-LOURDES
Poetas somos...

15 de febrero de 2026 a las 08:51

SONETO CONTRA LA INDOLENCIA
Nelaery dijo:

Nos hemos acostumbrado a mirar para otro lado cuando vemos algo que incomoda, que compromete.
Algunos dicen\" No te metas en camisas de once varas\" insinuando que denunciar una situación no nos lleva a buen término.
Si se ve a algún mendigo, te dicen que para qué le vas a dar dinero, que seguro lo quiere para malgastarlo.
Y, así, tantos casos.
El caso es que preferimos estar tranquilos y ,mientras no nos afecte directamente, nos hacemos los despistados.
Pero esto, en vez de reparar una situación, la empeora.
Si no se soluciona en el momento adecuado, irá a peor.
Muchas gracias por esta reflexión, Justo.
Saludos.

15 de febrero de 2026 a las 08:30

SONETO CONTRA LA INDOLENCIA
Marie Paule dijo:

La indolencia se viste de la complicidad de la víctima hacia su verdugo, al normalizar su propia condición.

Un escrito brillante, como siempre, por su forma y su fondo.

Un abrazo.

Marie Paule


15 de febrero de 2026 a las 06:12

SONETO CONTRA LA INDOLENCIA
JoseAn100 dijo:

La indolencia es un dios sin sangre ni alma,

que exige paz a cambio de cadenas,

y llama orden al ruido de la calma.



Pero hay un pulso fiel que rompe venas:

cuando un solo valiente alza su palma,

tiembla el silencio, caen viejas penas.


La indolencia, es horrible. Poco , podemos hacer nosotros a ella, pero la mayoría hace mucho menos.. Por lo menos, cuando podemos la denunciamos, escrito o soneto brillante. Siempre aprendo, o medito con tus reflexiones. Yo a veces reconozco tengo fuerza para luchar contra ella, otras no, la veo y creo que no puedo hacer nada, y camino con tristeza al lado de ella. Un abrazo Justo. Gracias . Jose Angel.

15 de febrero de 2026 a las 05:22

SONETO CONTRA LA INDOLENCIA
El Hombre de la Rosa dijo:

Esplendida y grata forma de versar tu bello soneto contra la indolencia estimado Panameño poeta y amigo Justo Aldú
Recibe un abrazo desde España
El Hombre de la Rosa

15 de febrero de 2026 a las 03:51

SONETO CONTRA LA INDOLENCIA
Lualpri dijo:

Estimado Justo...
Espero que hayas pasado un buen día de San Valentín.

Gracias por tus letras.

Abrazo


15 de febrero de 2026 a las 03:41

SONETO CONTRA LA INDOLENCIA
Tommy Duque dijo:

Un Soneto bien hecho hermano.

15 de febrero de 2026 a las 03:09

LOS ULTIMOS DÍAS DE MONSEÑOR OSCAR ARNULFO ROMERO
LOURDES TARRATS dijo:

Querido Justo,
Tu crónica es memoria histórica y conciencia escrita. Has logrado algo difícil: narrar con serenidad un hecho que sigue ardiendo en la historia de América Latina. No conviertes a Romero en estatua, lo devuelves al pulso humano —al hombre que sabía que la verdad, en ciertos contextos, se vuelve sentencia.
Me impresiona la claridad con la que entrelazas historia, ética y responsabilidad política sin caer en el panfleto. Tu texto sostiene sin escándalos. Y precisamente por eso impacta más. La frase final —esa fe que no se arrodilla ante las balas— resume no solo a Romero, sino también la exigencia moral que planteas al lector.
Además, tu reflexión sobre los derechos humanos introduce una dimensión contemporánea que incomoda con elegancia: la coherencia no puede ser selectiva. Esa es una tesis fuerte, y la defiendes con sobriedad.
Gracias por escribir desde la responsabilidad intelectual y desde la memoria. Textos así informan y forman.
Un abrazo con respeto y admiración. Cariños.

—LOURDES

Poetas somos…



15 de febrero de 2026 a las 00:18

LOS ULTIMOS DÍAS DE MONSEÑOR OSCAR ARNULFO ROMERO
CARMEN DIEZ TORÍO dijo:

En este día tan especial del amor, querido amigo y poeta, creo que has escrito un testimonio a ese AMOR con mayúsculas, ese que a veces olvidamos: el de quien da su vida por los demás. Este es el claro ejemplo que hoy nos muestras magníficamente en tu escrito. En el se respira una sola palabra, aunque no siempre la nombre: amor. No un amor sentimental, ni abstracto, ni cómodo, sino un amor que asume consecuencias. Un amor que se vuelve verbo, mandato y riesgo. Un amor que, como en la vida de Óscar Arnulfo Romero, no susurra: se expone. Tu relato no construye un héroe; construye una fidelidad. Y esa fidelidad tiene raíz amorosa. Desde el inicio se percibe que no hablas del amor como emoción, sino como decisión moral. Romero vuelve a El Salvador —a San Salvador y a los pueblos rurales— no porque ignore el peligro, sino porque ama lo suficiente como para no abandonarlo. El amor aquí no es huida, es permanencia. Camina con “el polvo de El Salvador en los zapatos”: imagen hermosa, porque el amor verdadero siempre se ensucia con la tierra del otro. Aquí el amor se revela como verdad incómoda. Amar al prójimo implica decir la verdad que lo defiende. El amor no adula al poder; lo confronta cuando hiere. No se arrodilla ante las balas, porque sabe que hacerlo ante la injusticia sería traicionar al hermano. El momento culminante —“¡No matarás!”— es quizá la forma más pura de amor político que puede pronunciarse. No es un discurso estratégico, sino un acto de amor radical: recordar al soldado que también tiene alma, que también es hermano. En la escena del asesinato, el cáliz que rueda mezclando vino y sangre no es solo un símbolo litúrgico: es metáfora del amor llevado hasta el extremo. El vino —alegría, alianza, comunidad— se mezcla con la sangre —dolor, sacrificio, ruptura—. El amor, en tu texto, no es abstracto: se derrama, se vuelve cuerpo, se vuelve herida y, sin embargo, no se extingue. Y llegamos al núcleo final: la coherencia en la defensa de los derechos humanos. Aquí tu texto se vuelve contemporáneo y profundamente amoroso, porque el amor no tiene doble rasero. Si se defiende la vida cuando conviene, pero se relativiza cuando incomoda, no es amor: es cálculo. Amar es sostener el principio incluso cuando el beneficiario no nos resulta simpático. El amor verdadero es imparcial porque ve dignidad, no conveniencia. Hay una frase que resume toda la arquitectura del texto:“Callarlo puede costar el alma de una nación.” Amar a un país es impedir que se acostumbre a la muerte. Amar a un pueblo es recordarle que no nació para odiar. En tu escrito no hay un amor romántico; hay un amor ético. No es un amor suave; es un amor firme. No es un amor que solo consuela; es un amor que también incomoda. En última instancia, tu texto afirma que amar es obedecer a la conciencia incluso cuando el precio es la vida. Y esa es la forma más alta del amor: no la que busca ser recordada, sino la que busca ser fiel.Porque, como bien sugieres, las balas pueden atravesar el cuerpo, pero no pueden perforar una verdad pronunciada desde el amor.Y en esa permanencia —más fuerte que el plomo— está la victoria silenciosa del amor. Siempe un lujo deleitarse con tus letras , querido amigo: son una fuente inagotable de temas que atrapan de principio a fin y una fuente inagotable de buena literatura y buen hacer. Gracias por compartir. Feliz día del amor y la amistad. Un abrazo

14 de febrero de 2026 a las 19:23

LOS ULTIMOS DÍAS DE MONSEÑOR OSCAR ARNULFO ROMERO
Freddy Kalvo dijo:

Agradecido con tu aporte mi apreciado JUSTO ALDÚ. Hay un libro de María López Vigil que se titula: \"Piezas para un retrato\". No sé si ya lo leíste y si lo utilizaste como fuente de consulta; en todo caso, te dejo un enlace para acceder a él en Scribd. https://es.scribd.com/document/380372788/Piezas-Para-Un-Retrato-pdf.

Gracias por traer a la memoria a un hombre que dio su vida por su gente, por el pueblo, por los pobres.

Un abrazo fraterno.



14 de febrero de 2026 a las 16:49

LOS ULTIMOS DÍAS DE MONSEÑOR OSCAR ARNULFO ROMERO
Javier Julián Enríquez dijo:

Muchas gracias, amigo JUSTO, por esta extraordinaria y emotiva Crónica Periodística-Literaria que tiene como objetivo honrar la memoria de una persona excepcional y su profundo impacto en la sociedad salvadoreña y en el contexto global, Monseñor Óscar Arnulfo Romero. En este sentido, creo que la premisa fundamental que se desprende de este análisis radica en que la defensa del principio ético de «no matarás» puede acarrear consecuencias fatales, mientras que su silenciamiento puede tener un impacto significativo en la integridad moral de una nación. En relación con esto, el análisis de los hechos revela que Monseñor Romero fue asesinado por su conciencia, lo que ha dejado una herencia que aún desafía el statu quo: una fe inquebrantable que no se doblega ante la opresión. Considerando esto, la coherencia, como imperativo moral y filosófico, requiere la protección inquebrantable de la institucionalidad de los derechos humanos, trascendiendo de este modo las consideraciones políticas coyunturales. Por ende, la justicia internacional, a pesar de las posibles reservas que pueda suscitar, se erige como un elemento fundamental para la protección de la vida y la denuncia de los abusos de poder. A este respecto, esta crónica revela una profunda advertencia sobre la necesidad imperante de defender los derechos humanos en todo momento, una tarea que, si bien puede parecer sencilla, en realidad es sumamente ardua. Esta defensa incondicional constituye un testimonio de coherencia, un compromiso ético que trasciende el oportunismo y se fundamenta en la dignidad inherente a la condición humana.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio


14 de febrero de 2026 a las 16:02

LA MUJER QUE PARÍA SOMBRAS (Leyenda colombiana)
Javier Julián Enríquez dijo:

Muchas gracias, amigo JUSTO, por este gran y reflexivo relato, en el que se puede apreciar una exhaustiva reflexión sobre la naturaleza del pecado, la memoria y la recurrencia histórica. De este modo, el relato, ambientado en un pueblo ribereño, evoca una atmósfera de decadencia y fatalidad, donde el tiempo parece estancarse y las culpas ancestrales se manifiestan en la figura de Efigenia, una mujer destinada a dar a luz sombras. En ese marco, el relato explora la idea de que los errores y las transgresiones del pasado persisten, toda vez que se manifiestan en las generaciones futuras. Por lo que la fundación del pueblo, marcada por la corrupción y el silencio, establece un ciclo de sufrimiento que se perpetúa a través de la herencia de las sombras. En tal sentido, la llegada de las sombras, que personifican los vicios humanos, simboliza la internalización del mal y la imposibilidad de escapar de las consecuencias de las acciones. A este respecto, el desenlace, caracterizado por la desaparición de Efigenia y la subsiguiente repetición de la narrativa en Santa Amalia del Vapor, enfatiza la noción de que «el Magdalena», como representación metafórica del tiempo y la memoria, no solo olvida, sino que también se niega a perdonar. Por ende, la recurrencia de un patrón de sufrimiento sugiere una perspectiva pesimista respecto a la condición humana, en la cual los errores se reiteran y las sombras persisten, condenando así a la humanidad a un ciclo interminable de culpa y dolor.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio


14 de febrero de 2026 a las 15:18

LOS ULTIMOS DÍAS DE MONSEÑOR OSCAR ARNULFO ROMERO
Marie Paule dijo:

Una canción francesa dice :
Le premier qui dit la vérité
Il doit être exécuté.
Al primer que dice la verdad
Hay que ejecutarlo.

Son tantos, demasiados.

Gracias a todos los que defienden el amor y la verdad a riesgo de su vida.

Y gracias a tí por este homenaje.

Un saludo cordial.

Marie Paule

PD
\"¿Al\" primero, o \"el\" primero? 🤔

14 de febrero de 2026 a las 06:38

LOS ULTIMOS DÍAS DE MONSEÑOR OSCAR ARNULFO ROMERO
JoseAn100 dijo:

No conozco en demasía la historia del Salvador.. pero si se que cuando era pequeño estaba en guerra continua.. y mataron a varios religiosos. También me suena alguno español.. Creo que la labor misionera de la Iglesia en los últimos años es mas vocacional y la iglesia ha ido mejorando, porque sin duda el mensaje católico si esta bien interpretado es bueno.. Se que con este escrito como comentas no defiendes a la iglesia, sino la historia de ese hombre católico y bueno que prefiero estar con su pueblo aun a costa de su vida. Con lo cual fue sin duda un valiente que probablemente o seguro, era consciente de su destino. Es bueno recordar a todos esos hombres que mueren por defender sus ideales pacíficos. Parece, no seguro, que el mundo occidental conocemos mas los mártires del primer mundo.. Muy interesante escrito, Justo, como siempre. Un honor y saludo. José Ángel.

14 de febrero de 2026 a las 06:27



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