La literatura peruana es una de las más ricas del continente americano. Sus orígenes se remontan a la época precolombina, con la literatura inca y quechua. Por supuesto, estas producciones literarias se basaban en la tradición oral y en la transmisión de relatos de generación en generación.

Mario Vargas LlosaCon la llegada de los conquistadores españoles a América, comenzaron a surgir los cronistas, tanto españoles como nativos y mestizos. Felipe Guamán Poma de Ayala (1536-1616) y el Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616) son dos de los mejores exponentes de la crónica colonial.

Los principales movimientos literarios del Perú independiente surgieron en el siglo XIX, cuando se desarrollaron el costumbrismo y el romanticismo. Ricardo Palma (1833-1918) y Carlos Augusto Salaverry (1830-1891) son algunos de los referentes de la época. Tras la Guerra del Pacífico, comenzó a agigantarse la figura del poeta y ensayista Manuel González Prada (1844-1918).

Ya en el siglo XX, con el modernismo y el auge de las vanguardias, se destacan José Santos Chocano (1875-1934), José María Eguren (1874-1924) y Abraham Valdelomar (1888-1919), entre otros. La literatura indigenista, por su parte, encontró a su mejor exponente en José María Arguedas (1911-1969).

Blanca Varela (1926), Julio Ramón Ribeyro (1929-1994), Alfredo Bryce Echenique (1939), Jorge Pimentel (1944) y José Watanabe (1945-2007) son otros escritores peruanos reconocidos que se afianzan en los años siguientes.

Entre los autores más jóvenes, sobresalen Alonso Cueto (1954), el polémico Jaime Bayly (1965) y Santiago Roncagliolo (1975).

Como resulta evidente, entre las muchas omisiones de este pequeño artículo, todavía no han sido citados dos nombres claves en la historia literaria del Perú: César Vallejo (1892-1938) y Mario Vargas Llosa (1936). El primero está considerado como uno de los más grandes innovadores de la poesía del siglo XX; el segundo, ganador del Premio Cervantes en 1994, es un frecuente candidato al Premio Nobel de Literatura.