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Sor Juana Inés de la Cruz



Sor Juana Inés de la CruzSor Juana Inés de la Cruz nació en un pueblo de México en 1651 y falleció en la capital de dicho país en 1695. Se destacó como una de las escritoras mexicanas más reconocidas del siglo XVII.
Se dice que con tan sólo tres años ya sabía leer y escribir con una facilidad inaudita. Estas capacidades la llevaron a codearse con los más altos jefes de la corte del Virreinato de España y, pese a ello, a los 16 años ingresó en el convento de las carmelitas descalzas de México y más tarde en la Orden de San Jerónimo, donde permaneció siempre.
No era una devota religiosa, en realidad su inclinación por la ordenación, estuvo relacionada con el deseo de no perder sus aficiones intelectuales, de impedir que se la convirtiera (como a todas las mujeres de su época) en una esclava del sexo opuesto, en una mártir de la cocina y las tareas de la casa.
Puede notarse la gran rebeldía de Sor Juana en algunas de las poemas que se leen a continuación, entre los que se encuentran "En que la moral censura a una rosa, y en ella a sus semejantes" y "De una reflexión cuerda con que se mitiga el dolor de una pasión".




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Biografía de Sor Juana Inés de la Cruz


Entre los años 1648 y 1651, nació Juana Inés de Asbaje más conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, en San Miguel Nepantla, un pueblito del valle de México. Era hija de Isabel Ramírez de Santillana y de Pedro Manuel de Asbaje y Vargas Machuca.

Sor Juana

Aprendió a leer y escribir a los tres años. Aficionada a los libros desde edad muy temprana, sobre todo teología y los textos griegos y romanos clásicos. Escribió una loa eucarística a los ocho años. Fue dama de la virreina Marquesa de Mancera y luego de intentar infructuosamente transitar por la Universidad despertó en ella la vocación religiosa.

Ingresó a la orden de las Carmelitas, pero no resistió su rigidez, integrando entonces la orden de las Jerónimas. Allí fue administradora del Convento y se dedicó a escribir textos literarios, actividad que le fue cuestionada por su confesor, Antonio Núñez de Miranda, por no ser adecuada a su condición de mujer y religiosa.

Fue apoyada en todo momento por las virreinas a quienes les dedicó muchas de sus poesías, y con su apoyo, logró despedir a su confesor lo que se expresa en la “Carta al padre Núñez”, escrita alrededor del año 1682.

En 1690, el obispo de Puebla, Fernández de Santa Cruz, le editó su Carta Athenagórica (o crítica del sermón del Mandato). Esta obra teológica, fue calificada como profana por su confesor, quien le dirigió una recomendación de no alejarse del espíritu religioso en “Carta de Sor Filotea”, nombre que adoptó Antonio Núñez de Miranda como seudónimo. La “Respuesta a Sor Filotea de la Cruz” por parte de Sor Juana (1691) en contestación a la Carta del obispo, es una expresión de sus convicciones del derecho de las mujeres a expresarse con toda libertad. Sin embargo, esto tendría consecuencias negativas, ya que posteriormente debió renunciar a su Biblioteca, integrada por aproximadamente 4.000 volúmenes, lo mismo que a sus instrumentos musicales (amaba la música y escribió un tratado sobre el tema, “El caracol”, obra que se halla desaparecida) para no ser objeto de juicio por los Tribunales de la Inquisición.

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