La poesía es libre y, por lo tanto, muy diversa. Existen casi tantos estilos poéticos como autores, y cada uno de ellos cuenta con sus seguidores. Algunos, claro, son más masivos que otros. ¿Quién no ha leído alguna vez a un poeta romántico? A la hora de recurrir a la literatura para manifestar sentimientos y poner en marcha un plan de conquista, cada uno de los interesados en utilizar este tradicional recurso se encuentra con innumerables posibilidades para elegir.

Gustavo Adolfo BécquerSin embargo, ciertos poemas (sean románticos o no) han logrado trascender a nivel universal y, lo que tal vez es más importante, temporal. Una y otra vez, los amantes de la poesía y los lectores en general acuden a los mismos textos que, gracias a sus repercusiones, lograron perdurar más allá de los años y se convirtieron en clásicos.

Puede ser un poema entero, unos versos o tan sólo una frase. Pero hay algo especial en ciertos textos que los hacen imbatibles. Así, por ejemplo, la magia de Gustavo Adolfo Bécquer se inmortalizó en su famoso poema titulado “Amor eterno”. El chileno Pablo Neruda aún en la actualidad es recordado por aquella obra que reza “puedo escribir los versos más tristes esta noche”. Muchos estudiantes, por otra parte, han analizado, al menos en alguna oportunidad, los “Varios efectos del amor” de Lope de Vega.

Esto no quiere decir, por supuesto, que el talento de Bécquer, Neruda y Lope de Vega se agote en dichos poemas. Sin embargo, sus poemas más famosos tienen un plus que los destaca por sobre el resto.

Es evidente que la lista de poemas que se han vuelto universales y masivos no se reduce sólo a los mencionados, sino que todavía quedan muchísimos por recordar. En este sentido, por ejemplo, también se puede citar a “Cantares”, un poema de Antonio Machado que popularizó en forma de canción el español Joan Manuel Serrat. O al acertado “Desiderata”, cuya autoría se le ha adjudicado, según afirman algunas fuentes, a Max Ehrmann.

Como resulta casi obvio, al tratar de evocar los poemas famosos, es imposible mencionarlos a todos. Y lo mejor es que la lista seguirá creciendo, a medida que aumente la producción literaria universal y que los nuevos talentos tengan la oportunidad de publicar sus versos. Algunos de ellos, por qué no, se transformarán en nuevos clásicos.