Comentarios recibidos en los poemas de Javier Julián Enríquez



En que se arguye el silogismo del silencio ante el contagio del error
Noa Subin dijo:

Agradezco tu capacidad para plantear preguntas tan profundas y relevantes.

Tu soneto es un espejo que nos invita a examinar nuestras propias

convicciones y a cuestionar las verdades absolutas.

saludos cordiales

24 de mayo de 2026 a las 16:59

En que se arguye el silogismo del silencio ante el contagio del error
racsonando dijo:

El Silogismo del Silencio Obligado
El poema de Javier Julián Enríquez explora el dilema ético que enfrentan los líderes y gobernantes ante una crisis o error inminente. A través de una estructura poética, el autor cuestiona si el silencio de las autoridades es un acto de prudencia para proteger al pueblo o una omisión cómplice que agrava el daño. La obra utiliza la figura del silogismo para analizar la tensión entre ocultar una tragedia por decoro o revelar una verdad dolorosa. Finalmente, se plantea una profunda duda sobre quién posee la mayor responsabilidad moral: quien difunde el mal o quien calla ante la injusticia. Esta reflexión presenta el juicio humano como un estado de incertidumbre ética donde la inacción puede ser tan pecaminosa como el error mismo.

¡Muy buen trabajo!
Bendiciones.


24 de mayo de 2026 a las 15:06

En que se arguye el silogismo del silencio ante el contagio del error
EmilianoDR dijo:

Pos mire, compadre Javier… esos versos suenan como cuando uno aprende tarde, a puro golpe y desengaño. Hablan de la pena que deja el error, y de cómo el sufrimiento a veces viene a abrirle los ojos al que iba ciego por la vida. Hay tristeza, sí, pero también una verdad muy honda, de esas que el campo enseña sin necesidad de libros.
Cordial saludo.

24 de mayo de 2026 a las 13:02

En que se arguye el silogismo del silencio ante el contagio del error
Nelly Cevallos - Liora dijo:


Javier Julián,

Interesante planteamiento el de este poema, donde la reflexión ética avanza desde la interrogación y pone en tensión las fronteras entre silencio, culpa, prudencia y complicidad. Hay una voluntad argumentativa sostenida por un lenguaje de matiz filosófico que invita al lector a detenerse no tanto en una respuesta cerrada, como en el conflicto mismo que el texto despliega.

Gracias por compartirlo.

Un saludo cordial,

— LIORA



24 de mayo de 2026 a las 07:24

En que se arguye el silogismo del silencio ante el contagio del error
El Hombre de la Rosa dijo:

Preciadas y hermosas tus bellas letras estimado poeta y amigo Valenciano Javier Julian en riquez
Saludos afectuosos desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa

24 de mayo de 2026 a las 03:13

En que se arguye el silogismo del silencio ante el contagio del error
JUSTO ALDÚ dijo:

Hola Javier Julián, te confieso que he tenido que hacer un alto y leer algunas otras cosas para consultar un poco acerca de tu soneto. Acabo de regresar de un partido de fútbol con la familia y estoy un poco desconectado.
Tu planteas un conflicto ético complejo: cuándo el silencio puede considerarse prudencia y cuándo se convierte en complicidad y el poema gira alrededor de esa tensión moral entre revelar una verdad dolorosa o callarla para evitar un daño mayor. No ofrece respuestas absolutas; más bien me obligas a enfrentarme a la incomodidad de decidir dónde termina la responsabilidad y dónde comienza la culpa. Esto te lo comento al final.

La figura del “estadista” funciona como símbolo de quienes poseen poder, influencia o conocimiento, pero dudan entre actuar o guardar silencio. Allí el poema sugiere una crítica profunda a las estructuras humanas que muchas veces justifican la inacción bajo el nombre de prudencia o estabilidad. El verdadero núcleo del texto está en la pregunta moral: ¿es más grave quien provoca el daño o quien, viéndolo claramente, decide no impedirlo?

También resulta importante cómo el poema aborda el error como algo contagioso. El silencio no aparece como vacío, sino como un mecanismo que puede permitir que el mal crezca, se normalice o se perpetúe. De ahí la fuerza del cierre: el “juicio purgatorio” no es solo religioso o metafísico, sino una imagen de la conciencia humana enfrentándose a sus propias omisiones.

Más que un poema de denuncia directa, el texto funciona como una reflexión filosófica sobre la responsabilidad moral, la culpa compartida y los límites ambiguos entre prudencia, miedo y complicidad.

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Ahora, te comento desde el punto de vista legal: doloso o culposo. Allí el poema abre otra dimensión muy interesante. En derecho, no toda responsabilidad implica necesariamente intención. Una cosa es el dolo, donde existe conciencia y voluntad de realizar el acto o permitir el daño; y otra muy distinta es la culpa, entendida como negligencia, imprudencia, impericia o simple falta de previsión. Es decir, alguien puede causar o permitir consecuencias graves sin haber querido directamente el resultado.
Tu soneto parece moverse precisamente en esa zona gris donde el silencio puede interpretarse de dos maneras: como prudencia legítima ante un mal mayor o como omisión culpable frente a un daño evidente. Allí surge la pregunta jurídica y moral más delicada: ¿el silencio fue consciente y estratégico, o fue producto de temor, incapacidad o falta de discernimiento?
Tratadistas clásicos como Francesco Carrara diferenciaban claramente la intención maliciosa de la culpa derivada de descuido o falta de previsión. Más adelante, Hans Welzel insistió en que el dolo requiere voluntad consciente orientada hacia el resultado. Y Sebastián Soler explicaba que incluso la omisión puede adquirir gravedad cuando existe un deber moral o jurídico de actuar.
Por eso considero que tu poema no solo interpela la conciencia ética, sino también la naturaleza de la responsabilidad humana: hasta qué punto callar nos hace inocentes, prudentes o cómplices. Ahí está, para mí, una de las mayores fuerzas intelectuales del soneto.
Curioso, pero te voy a poner un ejemplo que viví en Panamá:
Un auto sale de una barriada a las 5 de la mañana y como había poca luz, no vio a un ciclista que pasaba por la carretera. El hombre del auto lo atropella y la bicicleta queda deshecha debajo de su carrocería. El hombre se baja, ve al atropellado sin sentido, saca la bicicleta de debajo de su auto, se monta y se marcha dejando al hombre tirado. El mismo murió. Muchos dicen que es un accidente, nadie sale con intención de atropellar y por tanto es culposo, “pero considero que abandonar a la víctima, sabiendo el riesgo mortal en que se encontraba, transforma la dimensión ética y jurídica del hecho, acercándolo al dolo eventual o, al menos, a una omisión gravemente reprochable.”
Bueno me he extendido un poco, pero sabras disculparme...
Un fuerte abrazo y saludos hasta Valencia.


24 de mayo de 2026 a las 00:00

En que se arguye el silogismo del silencio ante el contagio del error
LOURDES TARRATS dijo:

Querido Javier Julián.

Primeramente, gracias, amigo, por tu tan profundo texto.
El soneto se mueve en un territorio donde la razón y la conciencia moral se enfrentan sin escapatoria. Escribes desde una mente que examina el conflicto ético con la misma precisión con la que un cirujano observa una herida abierta; no desde la abstracción. Y eso es importante.
Lo que planteas no es un dilema teórico: es la tensión real entre la responsabilidad individual y la responsabilidad pública, entre lo que se calla para proteger y lo que se calla para no asumir consecuencias.

La inquietud de tu voz no está disfrazada.

Se percibe la necesidad de comprender cómo opera la culpa cuando se reparte entre quien actúa y quien permite. Esa búsqueda tuya no pretende absolver ni condenar; pretende entender qué ocurre en el interior humano cuando el deber y el miedo se cruzan. Y esa mirada, tan rigurosa como vulnerable, es lo que da profundidad al poema.
Lo más personal es la forma en que introduces la duda como un espacio legítimo, no como debilidad. La duda aquí es conciencia, es inteligencia moral, es la evidencia de que no te basta con señalar el error: necesitas desentrañar su origen, su peso, su costo. Ese gesto revela una sensibilidad ética que no se conforma con respuestas fáciles.

Tu cierre es especialmente potente porque no dicta sentencia; expone la complejidad del juicio humano. Dejas al lector frente a un espejo incómodo, donde cada uno debe decidir qué significa realmente “delinquir” cuando el silencio y la acción pueden herir de formas distintas.
Es un poema que piensa, pero también siente. Y esa combinación, amigo Javier —tan rara, tan honesta— es lo que lo vuelve verdaderamente tu persona..


DESDE LA ISLA DE MIS ABRAZOS, TE MANDO UNO, porque:

POETAS SOMOS...


23 de mayo de 2026 a las 19:30

En que se arguye el silogismo del silencio ante el contagio del error
Salvador Santoyo Sánchez dijo:

Tu poema deja una sensación incómoda, porque no intenta señalar un culpable absoluto, sino exhibir la fragilidad moral de todos los involucrados. Ahí está su profundidad.
Mientras lo leía, pensé que el verdadero tema no es el error ni el castigo, sino la conciencia humana enfrentada al límite de conocer la verdad o verdades.

También percibo una crítica muy fina hacia el poder y hacia quienes gobiernan. El “estadista” aparece casi como símbolo del ser humano que debe decidir entre revelar el caos o administrarlo, eso es lo difícil de su actuar ante el pueblo que votó por él.

Lo más fuerte, desde mi punto de vista, es el final: “Eclipse humano en juicio purgatorio.”
Porque ahí pareciera que ya no hablas de una persona concreta, sino de toda la condición humana.

Tu poema obliga a pensar dónde termina la prudencia y dónde comienza la complicidad.

Te felicito por la profundidad y seriedad con que presentas tus letras, y sobre todo ese silogismo que hay que plantear muy sabiamente.
Recibe saludos cordiales estimado poeta amigo Javier Julián Enríquez. Buen Sábado

23 de mayo de 2026 a las 15:52

«Arguye la pluma la soberana libertad del ingenio, y con el ejemplo de Faetón, condena el ciego rigor de la tiranía»
JoseAn100 dijo:

Hay una lucha dicotómica en este soneto entre ambición, conciencia y miedo creo a uno mismo. Me cuesta comentar ante la profundidad filosófica y belleza del soneto. También parece una crítica a la falta de libertad que en el fondo existen en muchas realidades y en la defensa en la búsqueda de la justicia y la libertad de la comunicación y la palabra.

Un honor como siempre de lectura que lleva inevitablemente a un intento de análisis lo más profundo posible.

Muchas gracias Javier. José Ángel

20 de mayo de 2026 a las 18:05

«Arguye la pluma la soberana libertad del ingenio, y con el ejemplo de Faetón, condena el ciego rigor de la tiranía»
El Hombre de la Rosa dijo:

Hermoso tu genial versar estimado poeta y fiel amigo Valenciano Javier
Saludos desde Torfrelavega
El Hombre de la Rosa

20 de mayo de 2026 a las 03:13

«Arguye la pluma la soberana libertad del ingenio, y con el ejemplo de Faetón, condena el ciego rigor de la tiranía»
LOURDES TARRATS dijo:

JavierJulián, querido amigo:

Tu soneto tiene esa firmeza intelectual que siempre admiro en tu escritura. No te limitas a describir la opresión del poder: la piensas, la desmontas y la enfrentas desde la lucidez. Hay en estos versos una conciencia ética muy nítida, una defensa de la libertad que no necesita adornos porque nace de una convicción profunda.

Me impresiona cómo sostienes el equilibrio entre la tradición formal y la reflexión crítica. El poema no se refugia en la forma: la utiliza para decir algo esencial sobre el miedo, la censura y la responsabilidad del pensamiento. Y lo haces con una serenidad que no es pasividad, sino coraje.

Tu voz aquí no se somete al “decreto que divide la razón”; al contrario, lo desafía con una claridad que honra la inteligencia y la dignidad humana. Es un poema que piensa, que resiste y que recuerda que la palabra —cuando es honesta— no se deja domesticar.

Gracias por este texto tan preciso y tan necesario.

DESDE MI ISLA DE ABRAZOS, TE ENVIO UNO, Aporque:

POETAS SOMOS...

20 de mayo de 2026 a las 00:00

«Arguye la pluma la soberana libertad del ingenio, y con el ejemplo de Faetón, condena el ciego rigor de la tiranía»
JUSTO ALDÚ dijo:

Javier Julián:

Saludos hasta Valencia. He leído tu soneto con verdadera atención y me ha parecido una composición muy sólida tanto en el plano formal como en el conceptual. Hay en el poema una reflexión seria sobre el conflicto entre el poder y la libertad del pensamiento, desarrollada con un lenguaje elevado y muy bien sostenido de principio a fin.

Muy acertada la manera en que introduces la tensión entre el miedo y la conciencia crítica. El poema avanza con coherencia hacia esa afirmación final donde el canto y la palabra terminan convirtiéndose en una forma de resistencia moral. Además, la referencia a Faetón aporta un matiz clásico muy interesante, porque conecta la audacia del poeta con el riesgo inevitable de desafiar aquello que pretende imponerse desde la autoridad.

También destaco el cuidado métrico y la musicalidad del soneto; se percibe oficio, lectura y dominio del tono grave que exige este tipo de composición. Has logrado que la idea conserve fuerza sin perder elegancia expresiva, algo que no siempre es fácil en una poesía de carácter reflexivo y filosófico.

Mi enhorabuena sincera por este excelente trabajo literario. Un fuerte abrazo.

19 de mayo de 2026 a las 22:29

«Arguye la pluma la soberana libertad del ingenio, y con el ejemplo de Faetón, condena el ciego rigor de la tiranía»
Salvador Santoyo Sánchez dijo:

que si el decreto la razón divide,
el canto vence a la ambición severa
cuando la libertad yace oprimida.

Los esclavos negros, al ver perdida su libertad, su único consuelo era cantar. Su canto era Libertad.

Saludos poeta amigo Javier Julián Enríquez

19 de mayo de 2026 a las 18:29

«Arguye la pluma la soberana libertad del ingenio, y con el ejemplo de Faetón, condena el ciego rigor de la tiranía»
ElidethAbreu dijo:

Querido Javier Julián,gracias por el tema y el valor de condenar una tiranía, que de por si se alimenta delos silencios y del miedo
Un fuerte abrazo.

19 de mayo de 2026 a las 16:51

En que se celebra, con la alegoría del águila, la vigilancia del ingenio en el reposo
Designado José dijo:

La propuesta en este escrito es una reflexión compleja sobre la vigilancia interior y el autocontrol, a partir de la imagen del ave de Júpiter. Y de esta figura se articula la idea de un descanso que no implica desconexión, sino una forma de atención constante, donde incluso el reposo aparece amalgamado por la conciencia y la disciplina.
Y el lenguaje, bueno el lenguaje es deliberadamente denso y de construcción muy elaborada, con una sintaxis exigente y un registro elevado que refuerzan el tono reflexivo del texto. Y bueno esa complejidad aporta profundidad conceptual, aunque también hace que la lectura no sea del todo inmediata y requiera más de una aproximación para seguir con claridad el desarrollo de las ideas.
En lo personal, me parece un poema interesante en su planteamiento, aunque de lectura compleja, ya que su densidad conceptual exige bastante atención para poder seguir su hilo sin perderse. Gracias, saludos._ (Designio)


18 de mayo de 2026 a las 13:11

Eterna Lira
Designado José dijo:

Su poema me pareció de un tono clásico y solemne, que reflexiona sobre la poesía y la búsqueda del conocimiento. Usa imágenes de la naturaleza, como el sol o la mañana, para transmitir una sensación de armonía y continuidad. En conjunto, es un texto contemplativo que mantiene un lenguaje cuidado y una visión bastante elevada del mundo. Gracias, saludos._

17 de mayo de 2026 a las 19:51

En que se celebra, con la alegoría del águila, la vigilancia del ingenio en el reposo
Karen García Zambrano dijo:

Un tierno recorrido de sentimientos.
Un gusto.

16 de mayo de 2026 a las 17:48

Eterna Lira
luz_arquera dijo:

Hermoso.

14 de mayo de 2026 a las 14:36

Eterna Lira
Misael Gaston dijo:

Que maravilla lo de parafrasear a Bécquer, y a la vez sonar con tanta autenticidad, embarcando una sutil esperanza...

13 de mayo de 2026 a las 01:48

En que se celebra, con la alegoría del águila, la vigilancia del ingenio en el reposo
Mirta Elena Tessio dijo:

Como siempre nos regalas un soneto admirable en el que se puede destacar su profundidad.
El poema habla sobre la vigilancia y la lucha constante contra el ocio y la ausencia. El poeta se inspira en el ejemplo del ave Jove (probablemente el águila, símbolo de vigilancia) que siempre está alerta, incluso cuando parece descansar. El poeta reflexiona sobre la importancia de estar siempre atento y no dejarse llevar por la pereza.
\"De Jove el ave\": el águila, símbolo de vigilancia y poder.\"En su ala abraza vigilante la tregua perezosa\": el ave abraza la pausa, pero sin dejar de estar alerta.
\"un pie solo se esposa\": el ave se apoya en un pie, listo para actuar.
\"el otro, en vela, el aire despedaza\": el otro pie está listo para actuar, cortando el aire.
\"cauta lid mi pausa\": la pausa del poeta es una lucha cautelosa. \"vencer durmiendo la dormida ausencia\": el poeta quiere vencer la ausencia (probablemente la ausencia de alguien o algo) incluso en el sueño.
La importancia de la vigilancia y la atención constante.
La lucha contra el ocio y la pereza.
La búsqueda de la perfección y la superación personal.
El poema está escrito en un estilo barroco, con un lenguaje rico y complejo. El uso de metáforas y símbolos es muy denso, lo que requiere una lectura atenta para entender el significado profundo.
Gracias querido amigo y poeta Javier por compartir la belleza de tus letras.Abrazo de luz.-


12 de mayo de 2026 a las 20:43


En que se celebra, con la alegoría del águila, la vigilancia del ingenio en el reposo
JoseAn100 dijo:

Impresionante soneto, que merece la pena leer varias veces para entender toda su esencia. Muchas gracias amigo Javier. José Ángel.

11 de mayo de 2026 a las 10:14

En que se celebra, con la alegoría del águila, la vigilancia del ingenio en el reposo
Nelaery dijo:

Lúcido soneto que habla sobre una forma de ocio controlada.
El ave , aún en su ocio, está vigilante.
El ocio es bueno para que nuestro cuerpo y nuestro cerebro descansen y puedan rendir mejor.
Pero , como dices, se debe mantener un orden para no ser invadidos por el ocio.
Muchas gracias por tu reflexivo soneto, Javier Julián.
Saludos.

10 de mayo de 2026 a las 11:23

En que se celebra, con la alegoría del águila, la vigilancia del ingenio en el reposo
JUSTO ALDÚ dijo:

Un soneto digno de leer y releer amigo Javier Julián.
Aquí desarrollas con notable elegancia la antigua imagen del águila vigilante como símbolo del ingenio que jamás se abandona por completo al descanso. Desde los primeros versos, la figura del ave adquiere una dimensión casi moral y filosófica: incluso en el sueño mantiene una parte de sí alerta, convirtiendo el reposo en una forma de vigilancia. La construcción conceptual recuerda la tradición clásica y áurea, donde la naturaleza funciona como espejo de una conducta intelectual o espiritual.

Destaca la densidad expresiva del lenguaje y el refinamiento sintáctico, especialmente en versos como “vigilante la tregua perezosa” o “es ley del alma el cuerdo desvarío”, donde la tensión entre reposo y atención se vuelve núcleo del poema.

El terceto final concentra admirablemente la idea central: “vencer durmiendo la dormida ausencia” sintetiza esa paradoja barroca donde la inteligencia permanece en combate aun dentro de la quietud. El poema consigue así unir reflexión filosófica, simbolismo clásico y virtuosismo formal en una composición de gran rigor conceptual y musical.

Saludos hasta Valencia

10 de mayo de 2026 a las 09:35

En que se celebra, con la alegoría del águila, la vigilancia del ingenio en el reposo
Salvador Santoyo Sánchez dijo:

El poema que hoy nos presentas, transforma el descanso en un estado de vigilia: aún en la quietud; nuestro espíritu permanece alerta y consiente de si mismo.

Gracias por compartir tan aleccionadoras letras.
Recibe un saludo cordial, estimado poeta Javier Julián Enríquez

10 de mayo de 2026 a las 04:05

En que se celebra, con la alegoría del águila, la vigilancia del ingenio en el reposo
El Hombre de la Rosa dijo:

La poesia es un arte que envuelve la escritura de sabiduria Humana estimado Valenciano genial poeta y fieal amigo Javcier Julian Enriquez
Recibe un fuerte abrazo desde Torrelavega
El Hombre de la Rosa

10 de mayo de 2026 a las 03:11

En que se celebra, con la alegoría del águila, la vigilancia del ingenio en el reposo
LOURDES TARRATS dijo:

Javier querido:

Tu soneto me impresionó por la claridad con la que trabajas la idea de la vigilancia interior. Esa imagen del ave que descansa sin entregarse del todo me pareció una forma muy precisa de hablar de la conciencia humana cuando no quiere perderse a sí misma. Lo que más me tocó es cómo conviertes el ocio en un espacio de lucidez, no de abandono. Esa “quietud que milita” es una idea profunda, porque muestra que incluso en la pausa hay un trabajo del alma, una forma de mantenerse despierto frente a la ausencia.

Gracias por este poema tan reflexivo y tan afinado. Lo sentí cercano, como si hablara de esa parte nuestra que no quiere dormirse del todo para no perder lo esencial.

Un abrazo con mucho afecto, porque:

POETAS SOMOS...

9 de mayo de 2026 a las 18:53

Eterna Lira
Nelly Cevallos - Liora dijo:

Javier, admiro el rigor con que sostienes la forma y la musicalidad en este poema. Hay una defensa clara de la palabra y de esa inquietud humana que no se resigna a dejar de buscar, de pensar y de atravesar lo visible para tocar lo esencial.

La cadencia clásica acompaña muy bien esa idea de permanencia, como si la poesía siguiera siendo un modo de desafiar el desgaste del tiempo y preservar aquello que aún arde en la conciencia.

— LIORA

9 de mayo de 2026 a las 15:28

Eterna Lira
Nathanael Gellibert. dijo:

Soneto clásico con fondo clásico. Me hace pensar en la rima cuarta de Bécquer o \"Ama tu ritmo\" de Darío. Definitivamente la forma bella es tan digna de atención para el poeta como lo es la sensibilidad; sólo en el equilibrio de impulso y técnica logra el poeta la perfección divina a la que el arte aspira. Excelente poema, felicidades.

7 de mayo de 2026 a las 23:54

Eterna Lira
CARMEN DIEZ TORÍO dijo:

Estimado amigo Javier: Me ha gustado mucho tu poema. Tiene una musicalidad muy cuidada y una forma muy sugerente de unir la naturaleza con una reflexión más profunda sobre el conocimiento y el alma, sin perder en ningún momento la belleza de las imágenes. El cierre me parece especialmente logrado, con esa idea de integrar lo gozoso y lo doloroso dentro de un orden más amplio, casi eterno. Es un soneto que transmite calma, pero también una búsqueda constante, lo que le da mucha vida. Gracias por compartirlo. Feliz noche. Un abrazo grande desde aquí hasta tu maravillosa Valencia.

4 de mayo de 2026 a las 16:12

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