Mis favoritos de poesía del 2018

Nos pide Walt Whitman que no dejemos de creer en la poesía si deseamos cambiar el mundo. Y yo le hago caso. Aquí van los poemarios que más me han hecho pensar, cuestionar y disfrutar del lenguaje este 2018.

Mejores libros de poesía del 2018Yo no creo en las listas como recetas inamovibles de lecturas obligatorias, lo que me gusta de ellas es que vuelven a la superficie libros que pasaron injustamente desapercibidos. Por eso, mi intención cuando llega esta época del año y rescato mis favoritos, tiene más que ver con un juego de memoria: no quiero olvidarme de esas lecturas que me ayudaron a repensarme y me encantaría que esos libros tuvieran muchos lectores. Comienzo hoy con mis libros de poesía favoritos entre los que he reseñado este año. El orden es aleatorio, nunca me ha gustado responder a la pregunta “¿a quién quieres más?”, además, ¿acaso leer no es desprenderse de las estructuras y los vicios de la vida social?

Aquí está la lista completa de las reseñas de Poemas del Alma.

«Escalones que descienden hacia arriba», de David Eloy Rodríguez —Luces de Gálibo—

La poesía de David Eloy Rodríguez es absolutamente necesaria para pensar nuestro tiempo. En ella, la realidad se asoma con sus luces y sus sombras. En «Escalones que descienden hacia arriba» realiza una labor detallada sobre los transformaciones a los que nos vemos empujados en los momentos difíciles de la vida. Plantea una exquisita analogía entre la búsqueda íntima de la identidad y el descubrimiento de los rincones de una casa; y nos permite repensar a la vez que nos va contando una historia.

Despedidas, pérdidas y recuerdos quiebran la escena para devenir en una poesía que se halla siempre en movimiento. Eloy construye una trama casi narrativa y permite una doble lectura. Por un lado nos obliga a llegar a una serie de planteos del círculo personal; por otro, nos empuja a pensarnos en tanto sujetos sociales, como partes de un todo. Es muy interesante lo mucho que podemos sacar de esta lectura. Por otro lado construye un lenguaje sencillo pero que apunta a lo más profundo, ofreciéndonos imágenes arquitectónicas muy bien logradas, y siempre con la sensualidad y el control del ritmo que le caracteriza. ¡No te pierdas este libro de uno de los poetas españoles más interesantes de nuestro tiempo!

Te invito a leer mi lectura completa en este enlace. También puedes leer la reseña de «Crónicas de la galaxia», otra belleza de David Eloy Rodríguez, publicada por la cuidadosa editorial malagueña “El Transbordador”.

Entre los mejores poemarios del 2018: «Escalones que descienden hacia arriba» de David Eloy Rodríguez

«Mano que espeja», de Cristina Elena Pardo —Editorial Balduque—

Este libro de Cristina Pardo me ha resultado estéticamente impresionante. Con un cuidadoso trabajo del lenguaje, consigue llevarnos a los aposentos de nuestra psique para plantearnos preguntas ineludibles relacionadas con lo que somos, pero sobre todo, con lo que no queremos ser.

En «Mano que espeja» hay un hilo conductor que tiene que ver con la extrañeza y las pulsiones más salvajes en un mundo donde todo lo que somos es construcción social, enmarcada en una serie de reglas y exigencias. Es un libro feminista que nos propone una mirada interior imprescindible para no ceder nuestros deseos a la norma, y para no renunciar a lo que somos.

¡Nadie debería dejar de leer este libro porque te abre en dos la cabeza!

Aquí puedes leer la reseña completa.

«Mano que espeja», de Cristina Elena Pardo, un libro sobre la construcción individual y colectiva

«Migrante», de Giovanni Collazos —Editorial La Garúa—

«Migrante» es otro de los poemarios que me han comido la cabeza este año y que quiero recomendar. Encontramos aquí una poesía con una línea absolutamente social, que apuesta por la denuncia de situaciones de violencia y de injusticia; sin olvidarse de la ternura, esa balsa en el naufragio.

En lo que respecta a su estética, contiene la búsqueda de un lenguaje mixto, donde las palabras de la infancia no desaparezcan. Un libro que conecta el mundo de la infancia (la Lima del autor) con el mundo de la adultez (la Madrid del presente en el que habita). Y en esa fusión léxica compone un inteligente poemario anticolonialista.

Es un libro contra el capitalismo. Un libro contra la democracia europeizante. Un libro que pone en palabras la vulnerabilidad de aquellos que migran sin privilegios de clase o de cultura. Un poemario absolutamente actual que nos obliga a repensar nuestras prioridades y nuestra forma de mirar el mundo de los otros. ¡No te lo pierdas, por favor!

Si quieres conocerlo mejor, aquí está mi lectura completa.

«Migrante» de Giovanni Collazos, poesía sobre la inmigración

«Antes de desaparecer», de Laura Giordani —Editorial Tigres de Papel—

Aunque este libro ya tiene unos años no he querido dejarlo fuera. Conocer la poesía de Giordani me ha recordado las muchas voces auténticas que conviven con nosotros y pasan a nuestro lado sin dejar huella. No quise que con ésta me pasara eso.

Tenemos aquí una visión poética desmarcada de las tendencias. Dentro de la poesía latinoamericana la violencia colectiva normalizada es un elemento muy frecuente. En Giordani, sin embargo, la mirada se bifurca para ofrecernos una estética que no encaja en ninguna de las estéticas imperantes; lo que vuelve la suya una poesía nueva y absolutamente interesante. Creo que es una poeta maravillosa a la que nadie debería dejar de leer.

Aquí puedes encontrar toda mi lectura sobre «Antes de desaparecer», de Laura Giordani —Editorial Tigres de Papel—.

«Antes de desaparecer» de Laura Giordani, una revisión sobre el pasado individual y colectivo

Se me han quedado fuera otros tres libros maravillosos que encima pertenecen a autoras a las que admiro mucho. Así que, como me gusta ser pesada en esto de recomendar libros –mejor que sobren y no que falten–, los dejo a modo de yapa: «Un vaso de agua» de Lola Mascarell —Pre-textos— (un libro fascinante lleno de instantes cotidianos que dejan huella), «Los sonidos del barro», de Olalla Castro Hernández —Editorial Agua Clara— (una construcción inteligentísima sobre el mundo que tenemos y sobre las mujeres en él) y «A mano alzada» de Esther Garboni —Libros de la Herida— (un poemario de viajes que transforman). ¡Tampoco dejes de leerlos! Y que vivan las listas, para recuperar la memoria sobre esas lecturas a las que debemos volver para ponernos a salvo y para confiar en el lenguaje como motor de cambio, que pensaba el Whitman.

Comentarios1

  • susan collazo

    Tomaré nota!! Felices Fiestas!!



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