Mis cuentarios favoritos del 2018

Dice Marcela Serrano que sin historias viviríamos un presente viejo. Por eso, leer se vuelve importante. No sólo para reinterpretar la realidad sino para darle nueva forma. Eso he aprendido de los libros de cuentos leídos este 2018.

 

¡Ay, qué bonito es el cuento! En mis favoritos de este año le ha llegado el turno al relato breve. Esta vez no puedo ser equitativa. Casi todos los libros de cuentos que este año me han entusiasmado e interpelado en profundidad han sido escritos por mujeres; así que, voy a permitirme un acto de discriminación por esta vez. Aquí van, entonces los mejores libros de cuentos del 2018.

Aquí está la lista completa de reseñas en Poemas del Alma.
 

 

«Furia diamante», de Valeria Tentoni —Libros del Pez Espiral—

A Valeria Tentoni la conocí como cuentista en un proyecto del Ministerio de Cultura de Buenos Aires. Más tarde me acerqué a su poesía leyendo Antitierra, que fue publicado por esa bellísima editorial chilena que es Pez Espiral. Este año he vuelto a sus cuentos con “Furia diamante”, también editada por Daniel Madrid, que está haciendo un trabajo extraordinario.

En “Furia diamante” encontramos una serie de relatos breves que giran en torno a situaciones más o menos cotidianas que se rajan en dos por un elemento adverso que invade el entorno y destroza la calma. Es muy interesante la forma en la que Tentoni gestiona los tiempos en la narración, porque todo comienza de forma muy tranquila y va retorciéndose hasta dejarnos completamente desconcertadas. Otro elemento a resaltar de su escritura es la intensidad de las imágenes y los colores.

A Tentoni hay que leerla en todos los géneros porque es una autora sumamente versátil y con un don para tratar la delicadeza de la vida que te conmueve. Si quieres conocerla mejor puedes leer esta entrevista que le hice hace algunos años.

Y aquí está la reseña completa de “Furia diamante”.

«Qué mundo tan maravilloso», de Lola López Mondéjar —Editorial Páginas de Espuma—

Escribí hace poco sobre este libro de Lola López Mondéjar. Entre las cosas a destacar podría señalar que todos los cuentos giran en torno a un hilo conductor común que tiene que ver con el valor que damos a la vida. Nos encontramos con diversos personajes que intentan encontrar o darle sentido a su existencia, y en ese camino se descubren completamente extraños, del mundo que les rodea y también de ellos mismos.

Otro tema que se aparece en muchos de los cuentos es la soledad de la mujer. Y aquí cabe el silenciamiento histórico hacia nuestro deseo y nuestros derechos, y también esa soledad que supone la experiencia de la crianza de los hijos. También cabe la violencia, y permite una pregunta acerca de nuestra vulnerabilidad heredada. Sin duda, es un libro que nadie debería dejar de leer.

Creo que no sólo es absolutamente recomendable leer “Qué mundo tan maravilloso” porque Mondéjar narra deliciosamente —va tejiendo una tela de araña que se extiende a lo largo de las páginas y en la que quedamos atrapadas para siempre–, sino porque además, a través de sus historias podemos hacer una búsqueda interior que sin duda podrá sernos de gran utilidad para descubrir el sitio en el que deseamos despertar cuando se haga de día. ¡Nadie pasará por él sin romperse un poco!

Aquí puedes leer mi lectura sobre este cuentario precioso.

«Desmembrado», de Joyce Carol Oates —Gatopardo Ediciones—

No hay quién pueda con la Oates. Nadie escribe como ella. Es una de las autoras más fascinantes de nuestro tiempo. Una de las cosas más destacables de su narrativa es la forma en la que trabaja la crueldad y el horror. En este maravilloso libro de Gatopardo, que ha traducido Patricia Antón –todos deberían echarle un vistazo al catálogo de esta preciosa editorial– la encontramos brillando en todo su potencial; llevando la delantera en formas de narrar temas muy de nuestro tiempo sin cortarse ni un pelo.

La violencia machista es el tema que tienen en común todos los relatos. A veces de forma contundente –historias que parten de feminicidios y reflexionan en torno a la vulnerabilidad en un mundo de hombres–, otras veces la violencia está pero es menos evidente –mujeres sumisas que aceptan la violencia psicológica como forma de relacionarse con sus maridos–.

Los cuentos de Oates son violentos, con tramas espesas y finales que poco tienen que ver con la búsqueda del desenlace feliz. Y en todos ellos la atmósfera que nos rodea es sobrecogedora. Es que nadie, pero NADIE debería dejar de leerla. ¡Es una autora maravillosa!

Aquí puedes leer mi mirada alucinada sobre este libro de Oates.

Foto: Daraleelibros (IG)

«Pelea de gallos», de María Fernanda Ampuero —Editorial Páginas de Espuma—

María Fernanda es una cuentista fabulosa. Es una guerrera. Es autora de uno de mis favoritos. He leído su libro varias veces. Hay en él una forma brutal de tratar el horror de la familia. Es de esas lecturas que te obligan a recuperar imágenes que estaban perdidas en algún piso profundo de la psique, y podría ser una lectura sumamente recomendable para todas aquellas que vivimos queriendo entender mejor por qué somos como somos, qué es aquello que hemos olvidado y que nos ha condicionado tanto.

En “Pelea de gallos” encontramos una serie de relatos que giran en torno a un horror material que llega a ponerte la carne de gallina y que te obliga a observar el mundo con otros ojos. Asimismo, también trabaja sobre la culpa, ese horror abstracto que nos lleva muchas veces a vivir de forma infeliz por no aceptar que nuestro deseo contradice el de nuestro grupo.

¡Nadie debería dejar de leerlo! Ampuero es una de las cuentistas que marcarán un antes y un después en lo que algunos insisten en llamar literatura latinoamericana, aunque ya es una literatura de orilla, una escritura de extrañeza, de migración, de búsqueda desde un espacio que ya no puede llamarse hogar.

Aquí puedes leer mi visión completa del cuentario de Ampuero

«Andar sin ruido», de Carlos Frontera —Páginas de Espuma—

Pero no, no quiero terminar sin recordarles este libro maravilloso que es «Andar sin ruido», de Carlos Frontera —Páginas de Espuma—; así que aunque me he propuesto dejar estas listas en cuatro libros, esta vez recomendaré cinco.

Se trata de un primer libro escrito con ironía y pulso. El ahorro del lenguaje y la búsqueda de imágenes concretas son los dos elementos más destacables, y Carlos los trabaja sin caer en la frivolidad. Muy por el contrario, sus historias permiten establecer conexiones entre el pasado y el presente de los personajes: la literatura hace de guía para plasmar la identidad de esas criaturas, y aunque el lenguaje por momentos puede parecer superficial, lo no dicho adquiere magnitudes monstruosas. Además, el lenguaje en Carlos es muy amplio: lo mismo apuesta por un discurso literario que se deja llevar por el monólogo de un personaje monosilábico o se encastra en el género del cómic. En ese sentido es un libro versátil, innovador y fascinante.

Injustamente, solemos acercarnos a los primeros libros con algo de recelo, como si el hecho de que alguien no haya publicado lo convirtiera en novato. Quizá por eso al terminar libros como éste entiendes que lo mejor de la narrativa breve es lo que está por venir. “Andar sin ruido” es un libro maravilloso. ¡No dejes de leerlo! Aquí está la reseña completa.

¿Quieres saber cuáles son mis poemarios favoritos del 2018?



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