«Escalones que descienden hacia arriba», de David Eloy Rodríguez —Luces de Gálibo—


Publiqué hace una semana una lectura sobre “Crónicas de la galaxia” de David Eloy Rodríguez. Continúo leyendo a este poeta cacereño. Hoy le toca el turno a su libro “Escalones que descienden hacia arriba” (Luces de Gálibo), en el que en un tono totalmente distinto, algo más pesimista y también con una melancolía profunda, nos zambullimos en el recorrido de una casa, de una vida, de una época, para vislumbrar lo que termina pero también lo que está por venir. Es este un libro que no sólo ofrece interesantes preguntas sino que tiene una estructura peculiar que lo vuelven muy recomendable.

Reconstruirse de raíz

Así como todo tránsito es demolición y es fuga, que dice David, también toda búsqueda entraña un perderse para conseguir después resurgir desde un lugar distinto. Y estas podrían ser las dos premisas que hacen posible “Escalones que descienden hacia arriba”. Dos ideas que se acompañan de una estructura que permite un juego de narración y poesía a través del cual vamos entrando en la experiencia de quien está detrás de cada verso y a la vez en nuestro propio mundo, ahí donde moran nuestros recuerdos.

Leer a David es un internarse en una espiral de preguntas que sabemos no conducen a un territorio seguro, en él no es posible la calma, la paz, la quietud, todo es búsqueda de significado y de formas más allá de lo que vemos. Por eso no hallamos simplemente ideas o inquietudes sino forma que da significado a la búsqueda. En este caso, tenemos un libro que se construye, a modo de escalera, de un hilo narrativo que permite comprender ese ascenso que se convierte en caída o descenso a medida que avanzamos. La forma en la que David consigue manejar la tensión narrativa con el ritmo de los poemas me parece sumamente interesante.

Partimos de la imagen de una casa (nuestra casa) abandonada, arrasada por el paso del tiempo. Un espacio de confort donde alguna vez fuimos felices que será demolido. A medida que vamos avanzando en la lectura trepamos por las paredes, pero cuanto más miramos, más subimos, más sentimos, somos más conscientes también de la pérdida, y con esa idea juega no sólo en el título sino también en toda la escritura.

Podemos encontrar también y de forma alegórica una alusión a la fuerza de la memoria, cuando no se desea abandonar la búsqueda, cuando intentamos aferrarnos a toda costa a aquello que alguna vez nos salvó, para creer que otra mirada, otra vida es posible.

El lenguaje como espacio de verdad

Por otro lado, David propone que es necesario encabezar una lucha que es búsqueda de un lenguaje que explique lo que somos, y sobre este tema trabaja constantemente: la identidad, como seres auténticos pero también como trabajadores de la palabra. Asimismo, y así como lo leímos en “Crónicas de la galaxia” tenemos la idea de que dependiendo de la perspectiva lo que narramos y cómo nos narramos puede cambiar, lo que nos lleva a creer que todas las miradas son posibles y que cabemos en todas las miradas.

En “Escalones que descienden hacia arriba” hay también un interés puesto en la forma en la que miramos el pasado y lo contamos. Se aparece la idea de que lo que hemos vivido es ficción porque quien narra crea y así como nos cuesta creer que todo haya sido bonito, también el pesimismo puede ser un arma de doble filo. Partiendo de esta idea, reconstruirnos desde la luz, para poder permanecer en la casa sin que todo se nos venga abajo parece un buen consejo; sin duda alguna, además de los fragmentos oscuros hay también en este libro mucha luz, sensibilidad y esperanza. ¡Hay que leerlo!

La contundencia de su poesía me maravilla. Existe una mirada sobre el mundo que de a ratos es muy pesimista, pero también un eco de luz, de sonidos vibrantes que nos permite creer en que otra realidad es posible. Me quedo con estos versos y te invito a leerlo porque sin duda será un libro que te obligará a repensarte.



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