Entre el 1 de enero y el 15 de diciembre de 1876, la revista “Magasin d”Education et de Récréation” incluyó en sus páginas una historia que pronto se convirtió en libro, logró batir récords de ventas, fue representada en teatro y hasta inspiró la creación de una gran cantidad de películas. Como el título de este artículo lo indica, esa obra en cuestión es “Miguel Strogoff”.

Quien estuvo detrás de esa novela fue el genial escritor Julio Verne, el mismo que le regaló a la humanidad cientos de joyas literarias, entre las que se pueden mencionar a “Veinte mil leguas de viaje submarino”, “Viaje al centro de la Tierra” y a “Los hijos del capitán Grant”.

En esta propuesta, Verne deja al alcance de los lectores un relato repleto de aventuras donde el protagonista, Miguel Strogoff, un hombre que se gana la vida como correo secreto del zar, se ve obligado a cumplir una misión que lo llevará a recorrer más de 5.500 kilómetros y a enfrentar, durante ese largo camino, una serie de obstáculos.

En ese marco, por ejemplo, el protagonista, acompañado por una joven llamada Nadia (quien realiza el mismo trayecto que él pero con un propósito distinto, el de reunirse con su exiliado padre), debe soportar diversas torturas y humillaciones, y hasta esconderse de su madre con tal de cumplir con la difícil tarea de llevarle un mensaje del zar al gran duque, quien se encuentra en Irkutsk, una ciudad aislada por los tártaros luego de que éstos, dirigidos por un traidor ruso, invadieran Siberia y cortaran todas las líneas telegráficas entre la localidad a la que debe llegar Miguel y Moscú.

Saber si Miguel Strogoff, finalmente, logra superar todos los peligros y cumplir la tarea que le han encomendado es, pues, una de las motivaciones más fuertes para los lectores interesados por conocer cómo termina esta historia surgida de la imaginación del inigualable Julio Verne.