La trascendencia que alcanzó el dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón gracias a “La verdad sospechosa” ha hecho que, al menos en esta oportunidad, desde Poemas del Alma mantuviéramos al margen el resto de las creaciones de este autor para poder ofrecer, de este modo, un material informativo completo y profundo acerca de la mencionada obra maestra de una de las figuras más sobresalientes del teatro español del Siglo de Oro.

A través de este trabajo dividido en tres actos que ha sido representado en una gran cantidad de oportunidades, Ruiz de Alarcón le ofrece al lector una comedia cuyo argumento pretende, valiéndose de enredos de todo tipo, vivencias y la exposición de determinadas costumbres, promover algunas reflexiones sobre la moral del ser humano, distribuir enseñanzas en torno al amor, la amistad y la honestidad, y conseguir entretener a quien se muestre interesado en esta propuesta.

En “La verdad sospechosa”, como podrá descubrir todo aquel que vea la versión teatral o lea esta obra que tiene a Madrid como escenario principal, la acción está desencadenada por la serie de mentiras formuladas por Don García, un joven enamorado que no puede (o, al menos, eso demuestra) dejar de inventar excusas. Al principio, todas las falsas afirmaciones creadas por este mentiroso compulsivo parecen ser convincentes pero, con el tiempo, todo se le vuelve en contra porque, como consecuencia de todo lo inventado, los enredos y las confusiones no tardan en complicar el panorama.

Según se desprende de este brillante texto que, en un primer momento, fue atribuido a Lope de Vega, el padre del protagonista no tolera la idea de tener un descendiente mentiroso ya que esa costumbre no sólo se opone a su forma de ser sino que también es uno de los peores defectos que puede llegar a tener un caballero cortesano.