No existe un manual para la conquista amorosa. Tal vez existan libros con consejos y sugerencias, pero nadie puede jactarse de poseer la fórmula exacta e infalible para lograr que la persona que queremos se rinda ante nuestros encantos.

Poemas para conquistarMás allá de los regalos y de las cenas románticas, el plan de conquista no debe descuidar lo primordial: los sentimientos. Por obvio que parezca, esa es la única forma de llegar al corazón de una persona. Tarde o temprano, el aspecto físico y las cuestiones materiales quedarán a un lado. Y si entonces no hay sentimientos de amor y respeto, no habrá nada que sustente a la pareja.

Los poemas para conquistar son una forma de expresar los sentimientos, aunque no servirán si no se sustentan con acciones que validen con hechos las palabras. Es decir, los versos más bellos perderán todo valor si no son sinceros o si no están respaldados por algo más.

A continuación, presentamos algunos fragmentos de poemas para conquistar. Los textos completos de dichos poemas también se encuentran publicados en Poemas del Alma.

Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,
juntos desde la ropa a las raíces,
juntos de otoño, de agua, de caderas,
hasta ser sólo tú, sólo yo juntos.
(“Soneto II”, de Pablo Neruda)

Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.
(“Amor eterno”, de Gustavo Adolfo Bécquer)

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme “¿Qué tal?” y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.
(“Amor de tarde”, de Mario Benedetti)

Después que te conocí,
todas las cosas me sobran:
el sol para tener día,
abril para tener rosas.
(“Halla en la causa de su amor todos los bienes”, de Francisco de Quevedo)