En el castellano, la letra H (hache) no representa ningún sonido. Por eso se dice que es una letra muda, aunque en algunas regiones se pronuncia con aspiración (al igual que al pronunciar ciertas palabras extranjeras). En estos casos, su sonido es semejante a una J suave.

El uso de la H mudaMás allá de su utilidad, la H muda permanece en la lengua española por motivos históricos y etimológicos. De todas formas, muchas palabras que, en sus orígenes, se escribían con H, hoy la han perdido.

¿Cuándo se utiliza la H? En aquellas palabras que comienzan con diptongo y la primer vocal es U ó I. Por ejemplo: hueso, huevo, huerta, huída, hielo, hiato.

También se usa esta letra en los derivados y en los compuestos de palabras que llevan H, como desheredar, deshabitado, ahijado.

Empiezan con H aquellas palabras que se inician con “um” y siguen con una vocal: humor, humedad, húmero.

Llevan H inicial los conceptos que comienzan con “iper”, “ipo”, “idr”, “igr”, “emi” y “osp”: hipermercado, hipocampo, hidrógeno, hemisferio, hospital.

Cuando la palabra empieza con “erm”, “orm”, “ist” u “olg”, también se escribe con H: hermano, hormigón, histeria, holgazán. Existen excepciones a esta regla, como ermitaño.

Si la palabra en su origen latino llevaba H o F, es muy probable que en la actualidad lleve H: humano (por humanus), hombre (por homo), hermoso (por fermoso), hierro (por ferrum). Entre las excepciones, aparece la palabra España (proviene de Hispania).

La palabras que comienzan con homo (igual), hetero (distinto), helio (solo), hecto (cien), hexa (seis) y hepta (siete) se escriben con H: homosexual, heterodoxo, hexágono.

Cuando aparecen tres vocales seguidas, la segunda es U y forma diptongo con la tercera, se escribe con H intermedia: ahuecar, rehuir.

En la mayoría de los casos en que, entre dos sílabas contiguas de una palabra, la primera termina con consonante y la segunda comienza con vocal, se utiliza la H intermedia: inherente, anhelar.