El concepto de adjetivación hace referencia a distintas cuestiones. Por un lado, se refiere a la acción de adjetivar, que es aplicar adjetivos. En la literatura, hay quienes creen que, en ocasiones, se hace un abuso de la adjetivación (en lugar de embellecer el discurso, la presencia de muchos adjetivos pueden generar el efecto contrario).

AdjetivaciónOtro uso similar del término adjetivación hace referencia al conjunto de adjetivos o modo de adjetivar peculiar de un escritor, de una época o de un estilo. Hay corrientes estilísticas que apelan más a la presencia de adjetivos que otras.

Por otra parte, la adjetivación es la conversión en adjetivo de una palabra o de un grupo de palabras que no lo son. Sería, de esta forma, un proceso similar a la sustantivación, cuya función es la conversión de otras palabras en sustantivos.

Un ejemplo de adjetivación es el siguiente: “Esteban es poco hombre, le pega a su mujer”. En este caso, “hombre” no aparece como sustantivo sino como adjetivo, y refiere a la falta de masculinidad de aquel que golpea una mujer.

Otro ejemplo de este tipo sería: “Adriana es muy niña”, una frase donde “niña” está utilizado como adjetivo para mencionar la inmadurez de Adriana.

Además de los sustantivos, puede adjetivarse un complemento de nombre (“Nube de polvo”), un adverbio (“Quiero más jugo”, “Necesito más agua”), un sintagma preposicional (“Voy a alcanzar a los de adelante”, “Los de atrás me molestan”) o una aposición (“Mi hermano Roque, el cirujano, se instaló en Europa”).

La metábasis sería el proceso lingüístico contrario, en el cual el adjetivo pasa a desempeñar la función de otro tipo de palabra. Así puede hacerse referencia a la sustantivación del adjetivo (“Lo lindo es levantarse tarde”, “Amo el verde de este césped”) o la adverbialización del adjetivo (“Esta mañana lo hice bien”).