Los lectores más memoriosos recordarán que, después de haber presentado en sociedad a D”Artagnan (el joven de origen gascón que se trasladó a París con el sueño de convertirse en un mosquetero y servir al rey Luis XIII) valiéndose de la publicación de “Los tres mosqueteros”, el escritor francés Alejandro Dumas decidió difundir más vivencias de ese entrañable personaje a través de obras como “Veinte años después” y “El vizconde de Bragelonne”.

Veinte años despuésQuien lea la segunda entrega de la trilogía encontrará protagonistas ya maduros que, frente a un nuevo contexto político-social surgido tras la muerte de Luis XIII y el Cardenal Richelieu, deciden viajar a Inglaterra para intentar salvar al rey Carlos I de la revolución de Oliver Cromwell. Aunque el tiempo pasó y les puso en el camino otras realidades, estos mosqueteros surgidos de la mente del talentoso Dumas no han perdido su afán de unir fuerzas a favor de la defensa del honor y la verdad. Gracias a esos ideales, los cuatro amigos demostrarán, a lo largo del relato, que todavía mantienen intacto el espíritu de lucha que tanto los identificó durante su juventud.

Como sabrá más de un fanático de esta antigua saga que, aún en la actualidad, resulta entretenida e interesante, D”Artagnan se ganó el respeto de los mosqueteros Athos, Porthos y Aramis después de demostrar su valentía frente a los guardias del Cardenal Richelieu, quienes enfrentaron al grupo tras descubrir que estaban llevando a cabo un duelo y ese tipo de enfrentamientos, por esa época, estaba prohibido por decreto real.

Si la trama de la inolvidable y exitosa novela titulada “Los tres mosqueteros” los cautivó, no deberían dejar de leer “Veinte años después”. Allí, además de aventuras y referencias históricas, es posible descubrir contenidos de gran valor vinculados a la justicia, la lealtad y la amistad.