Carlos Ruiz Zafón es un escritor español que parece tener la fórmula exacta para generar éxitos y batir récords de ventas.

Aunque son varios los libros destacados que forman parte de su producción literaria, en esta oportunidad sólo vamos a hacer referencia a “El príncipe de la niebla”, una novela dirigida al público juvenil que apareció, por primera vez, en 1993.

En esta propuesta repleta de misterio, terror, amor e intrigas, la acción se sitúa en 1943, en el marco de la Segunda Guerra Mundial, y tiene como escenario a un pueblo ubicado a la orilla del Océano Atlántico.

En ese tiempo y lugar, Ruiz Zafón recreó una historia inquietante que tiene como protagonistas a los integrantes de la familia Carver (compuesta por un matrimonio y tres hijos), quienes se mudan a una casa de playa algo extraña donde pronto descubren a un gato negro y comprueban que el reloj marca las horas hacia atrás.

En ella aún se respira el espíritu de Jacob Fleischmann, el pequeño hijo de los antiguos propietarios, quien murió ahogado en medio de una situación confusa. Sólo con la aparición del Príncipe de la Niebla, un personaje diábolico y poderoso que ofrece conceder deseos por los cuales los interesados deben pagar un alto precio (una especie de “Genio de la Lámpara” de Aladino pero malvado y cruel), las dudas que rodean a la trágica muerte de Jacob comienzan a ser aclaradas.

Por la forma en la que ha sido escrito, este relato de aventuras consigue entusiasmar al lector y hacerlo partícipe de las diversas vivencias de los protagonistas. De esta manera, quien lee “El príncipe de la niebla” es capaz de compartir o entender el miedo, la valentía, el amor y la amistad que nació en los personajes a lo largo de esta fantasiosa historia.