Al hacer referencia al indiscutido clásico universal conocido como “Romeo y Julieta”, poco importa no saber con precisión en qué año fue escrito. Lo realmente valioso es el contenido de esta tragedia marcada por un amor prohibido que fue creada hace varios siglos por el genial dramaturgo William Shakespeare y, a pesar del paso del tiempo, aún hoy despierta interés a nivel mundial.

Esta obra que ha inspirado películas, musicales y óperas está ambientada en Verona, Italia. Allí viven los Montesco y los Capuleto, dos familias enfrentadas que verán profundizadas sus diferencias cuando dos de sus integrantes se enamoran mutuamente.

Al comienzo de la historia, la realidad indica que Julieta deberá contraer matrimonio con el conde Paris pero un baile familiar cambiará ese destino. En esa fiesta, a pesar de no haber sido invitado, aparecerá Romeo, el hijo de los Montesco, con la ilusión de encontrar a Rosalinda, una integrante de los Capuleto que lo ha cautivado.

Sin embargo, al ver a Julieta, Romeo cambia de parecer y se enamora de ella a primera vista. Pese a la hostilidad entre ambas familias los jóvenes comienzan a frecuentarse y, tiempo después, deciden contraer matrimonio en secreto con la complicidad de Fray Lorenzo.

Sin embargo, el destino y el lamentable desenlace de un duelo propuesto por el primo de Julieta hacen que los flamantes esposos se separen. Pese a la tristeza que la invade, la joven acepta casarse con el conde Paris pero le pide ayuda a Fray Lorenzo para frustrar la boda y es a raíz de ello que éste le recomienda ingerir una droga que la mantendrá dormida durante unas horas.

Lejos de resultar exitoso, el plan se convierte en tragedia cuando Romeo, convencido de la muerte de Julieta, mata a Paris y comienza a ingerir veneno pero, poco después, ella despierta. Al descubrir la lamentable situación, la joven decide quitarse la vida atravesándose el pecho con la daga de su esposo.