Las historias que dieron lugar a las películas de Disney a las que tenemos tan acostumbrados a los niños fueron muy diferentes en sus orígenes. Crueles, directas, realistas, eran adjetivos que podían atribuirse a ellas. No eran las historias fantásticas donde aparece el príncipe y se lleva a la princesa y son felices para siempre, algunas terminaban mal y estaba bien que así sucediera porque en la vida real también algunas historias terminan mal.

¿Qué fue de aquellas verdaderas princesas en aprietos? ¿De la sirenita desnuda a la que debieron colocarle sostenes para evitar que los niños se acercaran a la verdad de la vida? En este artículo, gracias al iluminado diálogo entre dos grandes escritores: Ana María Matute y Antonio Rodriguez Almodóvar, intentaremos dilucidarlo.

Mujeres en aprietos, mujeres que crean

“Ellas Crean” es un encuentro organizado por la Biblioteca Nacional de España que se realiza cada año, en el cual todas las artes tienen lugar y se exponen trabajos artísticos desarrollados por mujeres. El año pasado, Ana María Matute fue el eje de aquella reunión y estuvo dialogando con el escritor Antonio Rodriguez Almodóvar, otro apasionado del cuento como la Matute.

En dicho encuentro se procedió a la lectura de dos fragmentos que cada uno escribió sobre la verdadera historia de la bella durmiente. Relatos que quieren dejar en evidencia las mentiras y la hipocresía que encierran las adaptaciones de los cuentos infantiles.

Ambos fragmentos leídos son sumamente controversiales, la primera presentando a una mujer libre incapaz de sumirse a los mandatos sociales de casarse y vivir la vida como se dice debe ser vivida, el segundo mostrando con ciertos aires su disconformidad con lo que se ha hecho público acerca de la Bella Durmiente, claramente es un texto sarcástico donde se juega con la inocencia y la verdad detrás de los cuentos.

Ambas versiones dejan que notemos a ciencia cierta esa verdad que a través de las adaptaciones nos han quitado, nos han impedido conocer. La verdad escondida detrás de los finales felices.

La decadencia de la cultura oral

En tiempos antiguos, cuando tan sólo unos pocos sabían leer, los pueblos crecían culturalmente gracias a las tradiciones orales. Los cuentos se contaban y se difundían de boca en boca y de este modo, los niños recibían ese mismo legado que hoy podemos brindarles a través de los libros…O mejor, porque entonces las adaptaciones no eran frívolas y amoldadas a esa realidad, se tomaban de donde venían, de culturas ancestrales, de un espacio donde reinaba la magia y donde todo era posible, pero tan difícil como en la realidad.

Una tendencia absoluta de las sociedades modernas con respecto a los cuentos infantiles ha sido amoldar esas viejas historias infantiles, que antiguamente se contaban de boca en boca, a “lo políticamente correcto”, de este modo estas historias fueron dilapidadas y perdieron esa esencia que las caracterizaba y que se transmitía tan fielmente en la narración oral.

La bella durmiente de Ana María Matute

La Matute expresó algo en este encuentro que me parece fundamental para entender esta cuestión, puso en tela de juicio lo políticamente correcto, expresó su fuerte enojo contra esa política de cambiar los finales, objetando que saber lo que ha pasado en realidad es primordial y que la verdad no debe emperifollarse. Agregó también que no se puede intentar analizar la historia desde nuestra realidad; la bella durmiente no era una ejecutiva madrileña, era una princesa a la que habían hecho dormir durante cien años.

Aquí deseo detenerme, creo que esto habla de cómo somos como sociedades, incapaces de abstraernos y vivir historias que no encajan en nuestro medio, necesitamos envilecer la verdadera historia con aspectos de nuestra realidad para creérnosla, y sin embargo, no lo hacemos absolutamente, sino que pintamos de rosa aquello que ni en el mundo de las princesas ni mucho menos en nuestra realidad es de ese color, le ponemos ese tinte simplón de la frivolidad a las historias más bellas y más enriquecedoras que se hayan escrito y que se escribirán alguna vez.

¿Por qué lo hacemos? Pues, posiblemente porque no somos capaces de aceptar la tristeza, las pérdidas y los aspectos dramáticos de la vida y nos hacemos creer y cultivamos ese deseo en los niños de que la felicidad ocurre cuando todos los cabos sueltos se atan y el ambiente se torna absolutamente a nuestro favor, les vendemos una realidad que, no sólo no existía en los cuentos de hadas, sino que ni siquiera nosotros nos creemos. Un triste mecanismo de negación que atrofia la mente de nuestros niños.

La Matute asegura que la forma en la que se han manipulado las historias impide captar la esencia que las embarga, pues, en el caso de la Bella Durmiente, la verdadera historia oral, esa que Perrault supo expresar con tanta maestría, no termina cuando el príncipe la besa, sino cuando la suegra cae al caldero lleno de aceite hirviendo, luego de haber pasado por miles de peripecias. En ese punto se plantea el real despertar de la bella durmiente, que implica el despertar a la vida. Ese despertar significa un análisis sumamente interesante sobre las dificultades de la vida, la princesa debe enfrentarse a la cruda realidad, debe despertarse para ser libre. Implica ese paso brusco, el momento en el que la infancia deja de ser nuestro presente.

Perrault, la bella durmiente y la moraleja

Antonio Rodriguez Almodóvar es un reconocido escritor e investigador de la tradición oral y los cuentos infantiles. Su labor como captador de la tradición oral para su divulgación en España ha sido y es fundamental, de ahí que este encuentro en “Ellas crean” haya sido único e histórico.

En su versión de la bella durmiente hace un análisis sobre las diferentes versiones que hubo de esta historia de una forma maestra, a mi humilde forma de mirarlo. Es un relato escrito en primera persona. La bella durmiente cuenta su propia historia de acuerdo a cómo la fueron narrando los diferentes autores a lo largo del tiempo. Es un relato lleno de ironía y perspicacia a través del cual el autor consigue revelarse a los millones de adaptaciones mediocres que se han hecho sobre esta historia en particular y sobre los cuentos de hadas en general.

Uno de los aspectos que creo más fundamentales de resaltar es su manera de ver la niñez, de entender la infancia, el cual es compartido por la Matute, donde la crueldad es parte de la vida.

En los cuentos de la tradición oral la gente moría, mataba, había castigos y existía la crueldad pero no se hacía espectáculo con ella, simplemente se nombraba porque ella es parte de la vida, sin embargo hoy en día la crueldad es utilizada como elemento para generar morbo, de ahí las horripilantes películas donde la gente es descuartizada y mostrada padeciendo los más crueles sufrimientos, esto no ocurría en los cuentos de hadas, pero la crueldad aparecía porque es parte de la realidad.

No existen sinónimos para expresar la muerte que no sea con sus propias letras, y es importante que los niños se acerquen a esa realidad sin tabúes, porque es el mejor modo de que las historias ocupen su función que es ayudarlos a entender la vida y la realidad, con sus cosas maravillosas y sus miserias.

Por otro lado, con respecto a la necesidad o no de la moraleja en el cuento, Antonio dice tajantemente que ella no sólo no es imprescindible sino que es abominable. Las historias no necesitan ser explicadas, son y cada uno debe trabajar en su interior para encontrarles un sentido. Asegura que el cuento de tradición oral nunca tiene moraleja las cosas ocurren y ya está, el niño debe elaborar el jugo de la historia. Se me ocurre compararlo con los buenos chistes, ellos se entienden, no hace falta que los expliquen.

Concluyo este artículo citando a la Matute quien se queja de los sostenes de la sirenita de Disney, porque como todos sabemos las sirenas no llevan ropa. Luego haciendo alusión a su final feliz, dice:

Y es que nada más cierto que eso. La literatura ha sido escrita para enriquecer la vida no para hacer que la aborrezcamos. Por mi parte considero que para sentir deseos de salir adelante no ayudan los cuentos de hadas con finales felices sino aquellos que muestra finales trágicos porque permiten comprender la vida en su esencia, sin que esta se nos escape en besos, príncipes encantados y bodas suntuosas.

(Aquellos que deseen saber más acerca de este sensacional encuentro, no duden en chequear este vídeo)