La historia más antigua de «La Bella Durmiente»

La historia más antigua de la Bella DurmienteHoy volvemos con un artículo que intenta adentrarse en el origen de los cuentos de hadas que han iluminado nuestra infancia. El objetivo de este artículo, así como otros anteriores como «El universo de las hadas no es lo que parece», es hurgar en nuestra consciencia colectiva y ayudarnos a quitar el glamour y la frivolidad con la que se ha matizado a lo largo de las generaciones aquellas historias antiguas cuyo objetivo primordial era ofrecer una enseñanza a todos aquellos que se acercaran a ellas.

Con esta meta hoy vamos a leer la versión más antigua que se conoce de «La bella durmiente» que pertenece a Giambattista Basile. ¿Qué pensarían si les dijera que la verdadera historia de esta joven dormilona esconde un secreto tremendo?

Un príncipe con malas intenciones

En la familia de un poderoso rey nace una joven marcada por un mal presagio. El día de su nacimiento, el gobernante hace llamar a los más prestigiosos magos y adivinos de la época para que le predigan el destino de su reciente primogénita. La sentencia de éstos es clara: su hija Talía sufrirá un daño irreparable que será causado por una espiga de lino.

Deseoso de romper con el fatal destino, el rey prohíbe la entrada en su casa de todo producto derivado de lino o cáñamo. Pese a ello, el azar no quiere ponerse de su lado y una tarde la joven se halla mirando la calle por la ventana y observa que en una casita hay una vieja que manipula un extraño artilugio: una rueca de hilar lino. Movida por la curiosidad se acerca y el destino sale a su encuentro, se clava la aguja en uno de sus dedos. Entonces cae en un profundo sueño del que nada puede despertarla. Al descubrir lo ocurrido su padre la lleva a una habitación del palacio y la sienta sobre un sillón de terciopelo, cierra la puerta y abandona el palacio para siempre.

Pasan cien años y de aquel castillo no queda nada: una ruinosa fortaleza llena de malezas y olvidada en el medio de la nada y una joven durmiente en la misma posición que la dejara su padre. Hasta aquí la historia es más o menos parecida a la versión Perrault y también a la de los Hermanos Grimm. Y aquí se abren los caminos. En la versión de Basile un príncipe llega a la puerta del castillo y extrañado por verlo tan desarreglado decide entrar. Encuentra a la joven y después de intentar despertarla por todos los medios sin conseguirlo, se aprovecha de ella. Dice la historia:

La historia más antigua de la Bella Durmiente

«La Bella Durmiente» salvada por sus hijos

Nueve meses más tarde Talía dio a luz a dos niños: Sol y Luna quienes, ayudados por las hadas que habían velado el bienestar de la joven durante todos esos años, consiguen quitarle el veneno a la madre al chupar con fuerza el dedo que había sido pinchado por la aguja. De este modo, Talía despierta y comienza a ocuparse de la crianza de las dos criaturas aunque no comprende qué le ha sucedido.

Una tarde el príncipe regresa al castillo abandonado. ¿Cuáles serán sus intenciones esta vez? No queda del todo claro. Lo que sí nos narra Basile es que al llegar y encontrarse con que la joven ha despertado y al conocer a sus dos hijos se siente arrepentido y le cuenta la verdad a Talía, quien pese a todo, lo perdona. Desde ese día el príncipe se ausenta cada vez más de su palacio para pasar tiempo con su segunda familia. Hasta que su esposa lo descubre y manda a buscar a Talía y a los dos hijos. Ordena al cocinero de palacio que ase a Sol y a Luna para dárselos de comer a su esposo y manda preparar una gran hoguera en medio de la plaza donde quemará viva a Talía.

Como último deseo, antes de dejarse arrojar al fuego, Talía pide a la reina que le permita despojarse de sus vestidos; ésta acepta (más por el valor de esos vestidos que por haber sido movida por la compasión) y entonces ocurre lo mágico: cada prenda que Talía se saca al caer al suelo emite un ruido estridente que resuena en todo el reino y llega a oídos del príncipe que acude presuroso al centro de la plaza. Y aquí sí viene el detalle principesco de todo cuento de hada: el príncipe salva a su amada del fuego y ordena que su esposa corra la suerte que había destinado para Talía. Finalmente Talía, su bien-malhechor y los dos pequeños viven felices para siempre en el castillo.

La historia más antigua de la Bella Durmiente

«La Bella Durmiente» contada para niños

Esta es la versión de Giambattista Basile, la cual se considera, la primera de todas las que existen de «La Bella Durmiente». De todas formas, hablar de la «verdadera» historia teniendo en cuenta que existen muchísimas leyendas, tantas como culturas hay, y que todas ellas provienen de la tradición oral de cada pueblo, es inapropiado. Ahora, una cosa diferentes es lo que algunos escritores han intentado hacer con estas leyendas: dulcificarlas con el objetivo de conmover y de ofrecer historias menos profundas para que pudieran ser comprendidas por los niños. Porque el resultado de eso es una manipulación de la realidad y una desinformación que no colabora con que comprendan adecuadamente el mundo al que los han traído.

Sea como sea, en «La Bella Durmiente» de Basile no hubo beso encantado: el príncipe se aprovecha de la protagonista y el que la salva es en realidad su hijo, fruto de aquella violación. Rebuscado sí, pero ¿acaso no podríamos encontrar en ese símbolo un buen mensaje?

Debo confesar que me cuesta amigarme con esta versión; si bien me gusta mucho la primera parte, preferiría la ausencia del príncipe como portador de la armonía y la paz en el reino; le veo un tinte patriarcal y machista a este final, lo siento. Y a ustedes ¿cuál es la versión que más les gusta de «La Bella Durmiente»?

Así culmina el relato de Basile:


La historia más antigua de la Bella Durmiente

Comentarios2

  • Rapsodico

    Qué sorpresa! Y que interesantes estos artículos donde descubrimos las primeras narraciones de los cuentos con los que crecimos.
    En cuanto a la tergiversación del contenido y por lo tanto del mensaje inicial del autor, hoy sigue ocurriendo no solo con los cuentos, sino con cualquier tipo de información, así que, una de las formas de denunciarlo es lo que estás haciendo, Tes. Felicidades y un abrazo.

  • Edna Diaz

    Ya yo había leído esto y me parece interesante que se vuelva a publicar.



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