El Síndrome de la Bella Durmiente en #EnfermedadesYMitosLiterarios


 
Cuando Bella se pinchó con la aguja cayó en un sueño profundo, del que sólo podría librarla un milagro: el beso de un príncipe que quedase prendado de su belleza exterior. Así es el cuento, la leyenda de aquella joven que fue encantada de pequeñita a causa de una promesa incumplida. Ahora bien, ¿qué hay de realidad detrás del mito? Así como hemos hablado sobre la porfiria y la hipertricosis, hoy toca escribir sobre el síndrome de Kleine-Levine en Enfermedades y Mitos Literarios.
 
 
 

Por qué se le llama Síndrome de la Bella Durmiente

El síndrome de Kleine-Levine es un extraño trastorno que afecta el funcionamiento del cerebro. Aunque se desconoce su causa exacta se cree que puede estar relacionado con una disfunción en el hipotálamo por una insuficiencia en el metabolismo de neurotrasmisores, tales como la serotonina. En ocasiones la causa podría ser un cuadro infeccioso no detectado que afecta el diencéfalo u otra región del cerebro.

Si bien las personas que padecen el Síndrome de Kleine-Levine no se quedan dormidas por tiempos tan largos (la Bella Durmiente se quedó un siglo entero sumida en el sueño) pueden llegar a dormir profundamente durante días, e incluso mientras se hayan despiertas no pueden evitar sentir un gran cansancio y muchas ganas de volver a dormir. La somnolencia es otro de los síntomas que presenta esta enfermedad, la cual puede ser crónica, y durar hasta semanas; en este período, los pacientes pueden permanecer hasta un día entero sin dejar de dormir, despertándose sólo para satisfacer las necesidades vitales.

Pero los síntomas de este extraño problema no se quedan en el sueño; las personas que lo padecen al tener serios problemas de sueño terminan padeciendo otras dificultades que derivan en un comportamiento extraño, crisis nerviosas, ataques de violencia y alucinaciones. En definitiva, a la larga este trastorno deriva en un deterioro en las capacidades mentales, en conductas agresivas y en ocasiones viene acompañado de alucinaciones.

En lo que respecta a los casos clínicos, los primeros registrados datan de la década de los veinte. No obstante, se trata de una enfermedad de difícil diagnóstico y que, en ocasiones, dados sus síntomas, suele confundirse con la esquizofrenia u otros trastornos emocionales.

La Bella Durmiente

Se cree que no se trata de una enfermedad nueva, y que en la antigüedad se trataba de una dolencia más común, que llevaba a creer en malditismos y otras causas mágicas. Es posible que por esa razón en la tradición popular se utilizara esta idea para crear la historia de la Bella Durmiente, a quien sólo puede salvarla un príncipe al darle un beso.

Si tenemos en cuenta que “La bella durmiente” nació de la tradición oral, podríamos señalar que evidentemente no se trata de una dolencia moderna sino que en su momento, no se conocía la forma de detectarla ni combatirla y se vinculaba a cuestiones mágicas.

Después de intentar concebir un niño por todos los medios, el rey y la reina de un reino cuyo nombre no conocemos, lo consiguen. Cuando la criatura tiene un año de vida, los felices padres deciden dar una fiesta para presentarla en sociedad e invitan a varias hadas con el objeto de que la protejan. Se olvidan, sin embargo, de invitar a la reina vecina, que al enterarse de que han querido dejarla fuera de la fiesta irrumpe en ella y le lanza un hechizo: cuando la niña cumpla dieciséis años se pinchará con una aguja y morirá. Una de las hadas consigue salvarle la vida a la niña modificando el hechizo, en lugar de morir dormirá eternamente o hasta que un príncipe la encuentre y la saque de su letargo.

Todo ocurre tal cual. Llega el príncipe tarde: un siglo más tarde. El castillo está abandonado y en él sólo encuentra a una joven acostada en una cama que duerme profundamente; al besarla, la Bella Durmiente se despierta. Esta es la versión más difundida de la historia, aunque existe una mucho más oscura que se cree es la verdadera historia de la Bella Durmiente. Cabe mencionar que de esta historia tradicional existen muchísimas versiones, aunque la más antigua y en la que deberíamos basarnos si queremos ser rigurosos es en la que escribió Giambattista Basile.

Pero volviendo al Síndrome de Kleine-Levine, es evidente que se trata de una extrañísima dolencia que afecta considerablemente la calidad de vida de quienes lo padecen. Las personas que son diagnosticadas con él, suelen acudir al médico cuando la enfermedad está muy avanzada. A causa de la imposibilidad de mantenerse despiertos abandonan trabajos y actividades, perdiendo también contacto con sus amigos y seres allegados, llegando a situaciones de aislamiento extremos. Dadas las características y las consecuencias de este síndrome, las personas que lo padecen pueden ser diagnosticadas con ciertos trastornos afectivos, tales como depresión o ansiedad, causados por las consecuencias y la impotencia que les genera este síndrome.

El Síndrome de la Bella Durmiente es, en definitiva, un problema serio que según parece acompaña nuestra historia sin que lo sepamos desde hace miles de años.

Comentarios2

  • oscar perdomo marin

    Muy interesante e ilustrativo.

  • Edna Diaz

    me ha encantado el artículo. muy bueno y aleccionador.



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