El francés es una lengua romance que proviene del latín vulgar y que se encuentra influenciada por el celta y el franco. El primer texto en francés del que se tiene conocimiento fue escrito en el siglo IX, aunque recién en el siglo XI comenzó a evidenciarse una producción literaria sistemática desarrollada en dicho idioma.

Arthur RimbaudComo puede suponerse, la poesía francesa cuenta con múltiples exponentes que han surgido a lo largo de la historia. Desde los trovadores como Guillermo de Poitiers (1071-1126) y Bernart de Ventadorn (1130-1190), hasta renacentistas y clasicistas como Vincent Voiture (1597-1648) y Jean de La Fontaine (1621-1695). En el Romanticismo francés, por ejemplo, se destacaron poetas como Alphonse de Lamartine (1790-1869) y Alfred de Musset (1810-1857).

Sin embargo, la corriente literaria que fue más fecunda en cuanto a poetas franceses de trascendencia histórica ha sido el simbolismo. En este movimiento puede ubicarse a Charles Baudelaire (1821-1867), Paul Verlaine (1844-1896), Arthur Rimbaud (1854-1891), Stéphane Mallarmé (1842-1898) y Guillaume Apollinaire (1880-1918).

Con el siglo XX, las principales figuras poéticas francesas comenzaron a surgir desde el surrealismo, con André Breton (1896-1966) y Antonin Artaud (1896-1948) a la cabeza.

Sin dudas, una de las historias más fascinantes de la poesía francesa ha sido el romance entre Rimbaud y Verlaine. La relación comenzó como una amistad y derivó en otro tipo de vínculo, que llevó al exilio a ambos poetas en 1872. Verlaine dejó a su mujer y sus hijos para marcharse a Londres con Rimbaud, de sólo 17 años de edad.

Mientras convivían en una residencia de la capital inglesa, Verlaine y Rimbaud escribieron varios de los principales libros de la literatura francesa: “Una temporada en el infierno”, “Iluminaciones” y “Romanzas sin palabras”.

Lamentablemente, el amor entre ambos terminó de la peor manera, cuando en medio de un ataque de celos y mientras se encontraba ebrio, Verlaine disparó contra Rimbaud. El atacante fue encarcelado y después se convirtió al catolicismo; Rimbaud, en cambio, decidió abandonar la poesía.