Muchas son las figuras que destacaron dentro del modernismo literario del pasado siglo XX pero, sin embargo, existe una que sobresalió de manera brillante: Virginia Woolf. Una escritora británica que reivindicó el papel de la mujer no sólo en este campo artístico sino también en el resto de ámbitos de la sociedad. De ahí que, en muchos casos, sea tomada como símbolo del movimiento feminista.

En 1885, en la ciudad de Londres, fue cuando nació esta autora que comenzó a escribir allá por 1905, eso sí, para la publicación periódica Times Literary Supplement. No sería hasta el año 1915 cuando definitivamente dé el salto al mercado literario publicando su novela Fin de viaje.

Si hay algo que defina este trabajo es la brillantez e inteligencia de la crítica que realiza a la sociedad de la época. Y lo hace mediante la narración del viaje que Rachel Vinrace realiza a Sudamérica, en un barco. En él tendrá la oportunidad de conocer a un sinfín de personajes que servirán a Woolf para describir, analizar y atacar la situación que se vivía en el mundo a nivel social.

Esa lucha por el papel de la mujer en la vida pública ocupa ya presencia en la segunda novela de esta escritora: Noche y día. En 1919 es cuando ve la luz este libro que tiene como protagonistas a un par de amigas que se plantean cuestiones tan trascendentales en aquel momento, y quizás también ahora, como si es necesario que una fémina se case para ser feliz. Y eso sin olvidar que también se abordan asuntos importantes como el voto de la mujer.

Y llegó la señora Dalloway

Una de las novelas más afamadas y aplaudidas, por crítica y público, de Virginia Woolf es La señora Dalloway que salió al mercado en el año 1925.

Clarisa es el nombre del personaje central de esta narración en la que se cuenta un día de la vida de esta mujer de la clase alta londinense en el que se dedica a organizar los preparativos para una gran fiesta que tiene pensada realizar.

Con este trabajo, la autora que nos ocupa llamó la atención de todo el ámbito literario pues introdujo innovaciones o estilos peculiares como el monólogo narrado.

Al igual que otros personajes de la bibliografía de Wolf, la señora Dalloway se debate entre el papel que la sociedad le otorga como mujer y esposa y el que realmente a ella le gustaría tener. Al mismo tiempo se enfrentará a preocupaciones como el envejecimiento o la muerte.

Tras este gran paso dado a nivel de reconocimiento con dicha obra, llegó el definitivo con la publicación en 1927 de Al faro.

Un libro este lleno de simbología donde se abordan cuestiones tan trascendentales como el dolor o la importancia de alcanzar las metas personales. La excursión de la familia Ramsay a un faro será la excusa utilizada por Woolf para abordar dichos temas.

No obstante, si hay una obra cumbre en la trayectoria de esta escritora es, sin duda, Orlando (1928). Una historia en la que se cuenta la vida de un joven aristócrata amante de la literatura y favorito de la reina Isabel I de Inglaterra.

A través de él la pluma de Virginia aborda asuntos considerados tabú en aquella época como la homosexualidad, el sexo para la mujer o el papel de ella en la sociedad.

Está claro que no puede definirse a esta autora simplemente como una literata feminista o reivindicativa de la posición de la mujer. Virginia Woolf es mucho más, tanto por las temáticas que abordó como por lo adelantada que fue a su tiempo o por las aportaciones de estilo que introdujo en el mundo de las letras. Sin embargo, sí es reseñable esa citada lucha por lograr un papel libre para la mujer. Y en él nos hemos querido centrar en este artículo.