Más sobre los Hermanos Grimm

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Continuando con las obras de autores que ya no están entre nosotros pero que continúan ganándose el corazón de nuevos lectores, como Julio Verne y Hans Andersen, hoy hablaremos de los Hermanos Grimm.

200 aniversario de una recopilación histórica

El año pasado, 2012, se celebraron los 200 años de la publicación del primer volumen de relatos de los hermanos Grimm, cuyo título es «Cuentos infantiles y del hogar»; por eso, en muchos países se realizaron numerosos eventos y se lanzaron varias ediciones cuyo objetivo era conmemorar el trabajo de estos hermanos y nosotros también queremos hacerlo.

Los manuscritos de esa primera edición se encuentran guardados en el Museo Hermanos Grimm de Kassel, ubicado en Alemania, los cuales desde el año 2005 se han convertido en Patrimonio de la Humanidad. Desde entonces, miles de turistas y apasionados de las letras se acercan para apreciar este tesoro único para las letras universales.

Dos hermanos inseparables

Jacob y Wilhelm, nacidos en el 1785 y el 1786 respectivamente, comenzaron a recopilar historias y pasarlas al lenguaje escrito en 1806. Se interesaban por todos los relatos que cualquier transeúnte quisiera contarles; escuchaban atentamente a las viejas modistas, a los soldados y a los campesinos y después transcribían lo escuchado.

En esa primera edición no tuvieron éxito; posiblemente porque la situación política en que se hallaba inmersa Europa no dejaba lugar para el entretenimiento y el arte, por ende esas historias pasaron bastante desapercibidas. Sin embargo, tiempo después se editó el mismo libro pero esta vez con dibujos, además elaboraron un lenguaje menos brusco, capaz de llegar a los niños y de ser comprendido por ellos; estas decisiones hicieron que consiguieran una popularidad nunca antes imaginada.

Inseparables compañeros desde la más tierna infancia, lo hacían todo juntos. Estudiaron leyes para conseguir sacar adelante a su familia (habían quedado huérfanos de padre cuando tenía pocos años de vida) y trabajaron de bibliotecarios acercándose a los libros con gran pasión, lo cual derivó en su increíble aporte a la literatura universal.

En lo que respecta a la vida sentimental de ambos, poco se sabe. Tan sólo que Wilhelm se casó y tuvo tres hijos; su hermano no lo hizo. Algunos opinan que era homosexual y que a causa de la estricta educación que había recibido no fue capaz de salir del armario, otros opinan que jamás pudo despegarse del amor por su madre, y también hay otros que afirman que estaba enamorado de su cuñada, un amor no correspondido… Muchas son las cosas que pueden decirse pero al leer las autobiografías que ambos han escrito no podemos saber nada sobre esta porción de sus existencias. Todo parece dudoso, engañoso y hasta fantástico.

Es importante mencionar también que estos hermanos poco típicos, además de haber demostrado ser grandes cuentistas, fueron importantes lingüistas germánicos; de hecho, se los considera como los padres de la germanística. Por otro lado, colaboraron con la redacción del tratado sobre los derechos humanos y escribieron textos demócratas donde abogaban por la unificación de Alemania; lo que les costó el exilio de Hannover en 1837.

Cuentos populares para todos

Lamentablemente la literatura infantil ya no es lo que era; hoy en día se escribe a los niños como si ellos fueran tontos, como si no fueran capaces de comprender que la vida es difícil y que la crueldad está a la vuelta de la esquina.

En la mismísima Alemania se han propuesto, en este importante aniversario, republicar las obras de los Grimm con un toque moderno y más pulido, manoseando las maravillosas palabras exquisitamente escogidas por los autores.

Los cuentos tradicionales son uno de los legados más importantes de un pueblo por eso, a lo largo de los años han surgido en cada lugar autores deseosos de recuperar esos relatos que habían escuchado en la infancia y reunir en un libro todos aquellos personajes que hubieron influido en su esencia y que se hubieran vuelto compañeros inseparables.

Los hermanos Grimm adoraban su tierra y a través de sus obras buscaban irradiar de fantasía el presente, mirar el futuro desde el pasado e intentar plasmar la identidad, la esencia de su país en la literatura. A lo largo de su vida expresaron que su manera de contar esas historias intentó ser cercana, no erudita o literaria, sino real.

Cuentos de nadie

Los Grimm no fueron los únicos… Al recordar a estos dos excelentes cuentistas no podemos olvidarnos de otros como Perrault y de tantas otras historias populares rusas, hindúes, italianas e incluso españolas (me gustaría mencionar las increíbles recopilaciones que ha hecho Antonio Almodóvar de los relatos españoles)

Si bien muchos ortodoxos maldicen las adaptaciones malogradas de Walt Disney, considerando que han estropeado las versiones originales; es importante señalar que las historias populares no tienen autor, no son de Perrault, ni de los Grimm ni de Calvino… son de los pueblos, de la historia. Se trasladan a lo largo de las generaciones y no tienen versiones originales, siempre son adaptaciones, siempre son las historias narradas de boca en boca y transcritas por algún apasionado de las letras. Aunque, si debemos recomendar alguna versión posiblemente optemos por una de Grimm o de Perrault y dejemos a un costado las de Disney…

Me quedo con una frase de la escritora Ana María Shua para cerrar este artículo.

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Comentarios1

  • Amediana

    Un hermoso escrito y un justo homenaje a los hermanos Grimm, cuyos cuentos han sobrevivido las puebas del tiempo.
    Gracias.



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