Nació en Belmonte (Cuenca) el 15 de agosto de 1527. Su padre fue el abogado Lope de León, y su madre, Inés Varela. Se mudó con su familia a Madrid y posteriormente fue profesor de la Universidad de Salamanca, donde se doctoró en Teología.

Pacheco, en su “Libro de verdaderos retratos”, lo describió como un hombre callado, agudo en sus dichos, moderado en la comida, en la bebida y en el sueño, fiel y cumplidor de sus promesas. Menéndez y Pelayo, sostiene “…del renacimiento a acá, al menos entre las gentes latinas, nadie se le ha acercado en sobriedad y pureza, nadie en el arte de las transiciones y de las grandes líneas, y en la rapidez lírica, nadie ha volado tan alto…”

A pesar de sus valiosísimas cualidades morales, fue víctima de la envidia que lo llevó a la cárcel entre 1572 y 1576, a causa de su traducción del “Cantar de los Cantares”, dedicado a una pariente religiosa para meditación personal, lo cual se interpretó como intento de publicación, en vigencia de la prohibición eclesiástica de tiempos de la reforma luterana, para velar por la autenticidad de los textos bíblicos.

Fue un prestigioso representante de la segunda fase del Renacimiento español. En estilo sencillo, utilizó la forma de la lira en sus estrofas, usando el endecasílabo para la traducción de los poetas latinos y griegos.

Él mismo dividió su obra en tres series: originales, imitaciones y traducciones.
Por sus temas, fundamentalmente moralistas, es considerada parte de la literatura ascética del siglo XVI, y podemos agruparlas en:

Dios y Cristo: Lo divino estuvo en el centro de su pensamiento. Su más destacada obra en prosa, “Los nombres de Cristo”, comenta en tres libros, escritos en forma de diálogo, los más bellos nombres atribuidos a Cristo en la Biblia.
“La perfecta casada”, es una paráfrasis del capítulo XXXI del Libro de los Proverbios sobre “La mujer fuerte”, y se lo dedicó a una pariente con motivo de su casamiento.
“Exposición del Libro de Job”, es una traducción y comentario de ese libro.
En sus Odas, entre las que se destacan “En la ascensión”, le canta a Cristo, con fervoroso lirismo.

La virgen María: es otro de sus grandes temas, al cual le dedicó por ejemplo: “A nuestra Señora”.

También le escribió al cielo, en su doble acepción de firmamento y gloria eterna: “A Felipe Ruiz”, “Noche serena”, Oda “A la música”, son poemas de esta temática.

Al igual que Gracilazo de la Vega, escribió poemas a los elementos de la naturaleza, como el agua, los árboles, el cielo y los montes. Por ejemplo: Oda “A la vida retirada”.

Falleció como Provincial de la Orden de los Agustinos en 1591.

Poemas de Fray Luis de León en Poemas del Alma