Francisco de Quevedo
A una adúltera
Sólo en ti, Lesbia, vemos que ha perdido
El adulterio la vergüenza al cielo,
Pues que tan claramente y tan sin velo
Has los hidalgos huesos ofendido.
Por Dios, por ti, por mí, por tu marido,
Que no sepa tu infamia todo el suelo:
Cierra la puerta, vive con recelo,
Que el pecado nació para escondido.
No digo yo que dejes tus amigos,
Mas digo que no es bien que sean notados
De los pocos que son tus enemigos.
Mira que tus vecinos, afrentados,
Dicen que te deleitan los testigos
De tus pecados más que tus pecados.
Ver métrica de este poema
Poemas de Francisco de Quevedo
Poemas del Alma
|
Poemas Relacionados
Debes estar registrado para poder comentar. Inicia sesión o Regístrate.


















Genial...Puro Quevedo.
buena como todas las demas
15 del 3 de 2009 a las 17:51
por qué intentas, en vano, corregir a una mujer. Si al final sólo quieres que se acueste contigo?
2 del 7 de 2012 a las 00:10
No sé a quien se lo preguntas ¿a Quevedo?, pero si ya esta muerto.Además el poema aconseja de que se oculte el adulterio, más no que se dejé...
Deberían poner mas atención a un poema antes de criticarlo.