Recordando a Josefina Aldecoa

Este viernes se cumplirá el año de la muerte de Josefina Aldecoa y para esta ocasión la editorial Alfaguara, desea rendir homenaje a esta impresionante artista española con la publicación de una obra que reúne todos los cuentos de la autora. Se titula «Madrid, otoño, sábado«, y lleva en sus entrañas las voces de medio siglo de generaciones, de sus sufrimientos, sus alegrías, sus conflictos. También yo desearía rendirle tributo a esta gran escritora, recordando algunas cuestiones que tienen que ver con su vida, su obra y su humanidad.

Una mujer en los ´50

Josefina Aldecoa nació el 8 de marzo de 1926 en Mazcuerras, un municipio de la provincia de Cantabria. Fue una importante escritora española, precursora de la nueva literatura, posterior a la época franquista.

Josefina formó parte de la Generación del 50, en la que se encontraban Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez Ferlosio, Alfonso Sastre, Jesús Fernández Santos e Ignacio Aldecoa. Con Ignacio se casó y fue de él de quien tomó su apellido, pero muchos años más tarde, cuando enviudó. Con algunos de ellos trabajó para la Revista Española, y fue la encargada de traducir el primer cuento publicado en España de Truman Capote.

Fue una indiscutible narradora. Entre sus principales novelas se encuentran «Los niños de la guerra» (1983), «La enredadera» (1984) y «Porque éramos jóvenes» (1986), fue una constante luchadora por conseguir un sistema educativo laico, libre y humanista, donde se formaran personas y no sabios.

Educación libre para todos

Una de las obras maestras de Josefina no fue un libro sino, una institución, un colegio donde los niños podían ir a aprender libremente, rodeados de arte, guiados con una buena educación, lejos de las ideas religiosas que embadurnaban toda la cultura de aquel entonces y cerca de la verdadera esencia de la vida. Estas fueron las bases del Colegio de Estilo, fundado en El VIso, Madrid en 1959 cuyo lema era «Una institución libre de enseñanzas».

Homenaje de Alfaguara

Con la publicación de «Madrid, otoño, sábado», la Editorial Alfaguara recuerda a Josefina, ofreciendo una obra que reúne los cuentos de Aldecoa. Un volumen que está cargado de intimidad, belleza y de un realismo que puede hacernos estremecer, un sufrimiento debajo de la dulzura y la madurez con la que la autora los narra. Josefina es sin lugar a dudas una de las voces femeninas españolas que más se echan de menos y que han dejado un asombroso contenido gráfico e histórico para entender la España posbélica.

Las dos pasiones de Josefina Aldecoa fueron la educación y las letras a las que se entregó con alma y vida, por esta razón me parece un merecido homenaje la difusión de su obra, donde podremos encontrarnos con los sentimientos de uno de los pilares de la literatura española de la posguerra, y además con una mujer luchadora, abrazada a la vida y deseosa de cambiar esta realidad turbulenta.

Apasionada de la vida

No he leído mucho a Josefina, pero creo que como muchas otras mujeres de su tiempo, no debe faltar en nuestras estanterías, no sólo porque posee una prosa única, sino porque además toca temas que son sumamente interesantes y universales, como la infancia, las ilusiones destruidas por un entorno árido, las relaciones familiares como hilo conductor del desarrollo de la personalidad, la muerte.

Josefina demostró una dedicación absoluta hacia los niños, prueba de ello fue su intensa labor por conseguir una educación libre, donde los niños pudieran disfrutar de un aprendizaje que no los agobiara, sino que los ayudara a formarse como personas e inclinarse por aquellas cosas que los apasionaba. Cabe aclarar que se dedicó a estudiar la relación de los niños con el arte y que de su investigación surgió el título «El arte del niño».

La muerte y la escritura

Durante diez años Josefina se alejó de la literatura, luego de la muerte de su marido y que su estado psicológico se resintiera significativamente. Fueron años en los que pese a no alejarse del mundo literario, no publicó nada, posteriormente confesó que pese a que en aquel entonces le pasaban muchas cosas, no era capaz de escribirlas o de compartirlas. Dijo que esta es una característica común en escritores, no poder contar sobre el drama reciente, necesitan rumiar, dejar pasar un tiempo para entender y luego recién poner en palabras aquello que les ha ocurrido.

Cuando regresó lo hizo con una obra que conmovió a los lectores, en la que recuperaba el hilo de los relatos de los años ´50. Una novela que se llamó «Historia de una maestra», cuando se le preguntó cuáles fueron las razones que la llevaron a regresar a la escritura, dijo «la memoria».

Estaba convencida de que ninguna experiencia vivida se queda encerrada para siempre en la censura del subconsciente, sino que tarde o temprano sale. En el caso de los escritores, y de ella misma, hay una especial tendencia a regresar a la infancia, a hablar de ese período de la existencia. En su caso ocurrió antes y durante la guerra civil.

En 1990, mientras su madre vivía sus últimos años recordaba sucesos del pasado, ese pasado que pertenecía a la infancia de Josefina. Así se despertaron en ella experiencias y hechos históricos que la llevaron a escribir esta historia de la maestra.

Cabe aclarar que esta obra despertó tanto interés que llevó a que la propia autora creará tres fantásticos libros donde se relata la historia de una mujer a lo largo del siglo XX.

La memoria de España

Sin lugar a dudas, Josefina Aldecoa pertenece a esa lista de autores españoles comprometidos con la memoria, con la historia de España y a través de sus obras ha dejado un testimonio fehaciente de la verdaderas experiencias vividas por el pueblo español.

Obras donde figuran los verdaderos datos que importan, los que no aparecen en los libros: los recuerdos y la consciencia de un pueblo devastado por la puja entre los diferentes bandos políticos, que  no han sido incapaces de velar por la libertad, por los niños, por la cultura, en definitiva por la vida de su pueblo.

Comentarios2

  • kardosdan

    Una mujer en la extensión de la palabra, comparto: cuando un escritor deja de ser humano, ya no es mas ni escritor, ni humano, un hermoso artículo en homenaje para esta inolvidable Josefina...

    • Tes Nehuén

      ¡Muchas gracias por tus palabras Kardosdan! Un abrazo

    • herminia trejo

      hermoso homenaje a una gran escritora



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