«Furia diamante», de Valeria Tentoni —Libros del Pez Espiral—


Quiero una ola que llegue hasta la costa y se trague el mundo. Esa es la sensación que te queda después de leer «Furia diamante» de Valeria Tentoni (Libros del Pez Espiral). No hay otra razón para andarse por la playa. Tampoco para leer. Devorar libros, imágenes, situaciones, para sentir cómo las palabras nos zamarrean y nos expulsan (o impulsan) hacia el abismo. Así, las olas con sus crestas, la literatura. Así, hasta que el mundo desaparezca. Hoy escribo sobre esta nueva maravilla de la bellísima editorial chilena Libros del Pez Espiral, en el que podemos zambullirnos en la narrativa asombrosa de Tentoni, donde todo es anunciación de un futuro que no sabemos distinguir con precisión. Un libro impactante que les deseo a todas.

La infancia como hilo que no cede

«Furia diamante» arranca con un cuento que mezcla ternura y misterio familiar. El silencio de los primeros años que vuelve incomprensible la vida pero que se queda impactado (en un sopapo, en un bowl de frutillas) para regresar en el futuro. Este primer cuento «Frutilla» es uno de mis favoritos. En él Tentoni se retuerce sobre la idea de la escritura sin nombrarla, va recorriendo los caminos de la memoria, para atarse a fugaces imágenes, palabras, sensaciones, y desde ellas narrar ese silencio atornillado de miedo.

Un buen punto de partida para explicar no sólo la forma en la que recordamos sino también los caminos que va tomando la escritura para contarnos sin decirlo todo de nosotros. Con este cuento el libro te engancha y te va llevando por diversos pasadizos, algunos más cerca de la fábula («Babosas»), otros aferrados a la melancolía («Lo que hay después de las nubes») y a la crueldad («El perro»). Así, recorremos un sendero de siete relatos variopintos que nos transportan a ambientes con un deje vaporoso, porque en los cuentos de Tentoni todo cabe menos la realidad, incluso la realidad.

«Furia diamante» concluye con un relato que me he visto obligada a leer varias veces. «Lo que hay después de las nubes». En él, Tentoni establece una alegoría entre el proceso mental que produce el deseo y la madurez de la experiencia, que se parecen en aquéllo de que algo en un determinado momento los frena, les impide seguir moviéndose hacia el futuro anhelado. Pero lo maravilloso del cuento no es esto sino el punto desde el que se halla contado. Ese instante en el que creemos que podríamos pasarnos la vida así, disfrutando, sintiendo. Ese deseo que hemos sentido muchas veces de que el tiempo se detenga, en ese color, en esa sensación de plenitud, que se mezcla con la certeza de que el viaje terminará y toda esa efervescencia se desvanecerá.

La crueldad, ahí, donde la infancia

La violencia en la infancia es otro de los temas que atraviesan los cuentos. Y en este punto el cuento «El perro» que me ha dejado una sensación absoluta de desolación me parece un buenísimo ejemplo. Lo que sucede sólo tiene lugar un instante, como una luz que se enciende y apaga repentinamente, y en ese ratito tienes que captarlo todo, para saber dónde están los muebles, de qué forma se han dispuesto las cosas en ese ambiente. Así es la crueldad en la obra de Tentoni, tiene un protagonismo casi invisible, se perfila a través de objetos, de sensaciones, de experiencias narradas de forma indirecta, puedes sentirla pero no tocarla. Ese es otro de los grandes aciertos de su narrativa, que puede apreciarse en «Furia diamante».

Encontramos aquí siete relatos escritos con una poderosa sensibilidad, cuya lectura nos empuja sobre la forma de las cosas. Es difícil leer a Tentoni sin sentir que algo se mueve donde tienes las vísceras. Su narrativa toma prestado mucho de la poesía (y lo mismo ocurre al revés) y su técnica de escritura es nombrar el hueco que queda al quitar la piedra. La memoria funciona así como un espejo que debe atravesarse para descubrir aquello que es más difícil poner en palabras. Me ocurrió esto, pero yo creía que lo que estaba sucediendo era otra cosa. Una cosa que va cobrando forma en la narración y que se nutre de la fantasía hasta adquirir formas extrañas.

Porque no recordamos las cosas que sucedieron lo que nos impide olvidar es lo que creíamos que sucedía, porque la infancia siempre será territorio difícil de asir, de contar con parámetros históricos o realistas. Porque la infancia es un viaje por las nubes donde miles de objetos se pegan al paragolpes del auto y se quedan ahí para siempre. La infancia, así, funciona como un punto de partida, a través del cual va pasando toda la vida. Decía Ana María Matute que es el territorio del que nunca salimos, y esta idea cada vez me parece más acertada. Porque todo lo que vino después fue una repetición de frutillas, perros abandonados, babosas y vidas rajadas por el tiempo y el frío de los otros.

Escribir desde la pulsión existencial

¿Por qué leer a Tentoni? Porque escribe desde la pulsión literaria. Al leerla puedes sentir su pasión por la palabra y por las historias, y eso es algo que vuelve intensísima la lectura. Por otro lado, sabe trabajar como pocas el tono, y te va llevando a través de imágenes (a veces más nítidas que otras) y te cuenta a través de ellas. No escribe desde la perspectiva del relato clásico donde ocurren cosas sino donde las cosas que ocurren son atravesadas por la emoción, y eso, por sobre todas las cosas, es uno de los puntos abrasivos de sus cuentos. ¿Y la ternura? En Tentoni hay una sensibilidad y una melancolía que nunca es cursi, que se nutre de ternura y crueldad, y sabe extraer de cada una el color adecuado para no caer en convenciones y clichés.

Por otro lado, como decía antes, no te cuenta historias, se centra en los momentos y en lo que producen en los personajes. Sus personajes tienen una fuerza violenta que como lector te obliga a centrarte en qué siente, sin cuestionarte la posibilidad de que en verdad esté ocurriendo lo que se narra. Pasas así a través de situaciones que son como fotografías de una vida y te descubres sintiendo el vacío, cuando al terminar la historia todo se acaba y no entiendes si realmente se ha resuelto o no el conflicto. Se dice que es la suya una narrativa del preámbulo, posiblemente no exista una mejor forma de definirla.

Y hay una última cosa: la magia de sus relatos reside en la imaginación. Tentoni nos da los elementos pero no nos dice qué sucede, como esa luz repentina que lo ilumina todo y luego se apaga. Esa imagen que intentamos asir, recordar, figurar y que reconstruimos a fuerza de memoria. Así, su narrativa nos obliga a reconstruir los hechos y dibujar un mapa de lo que está sucediendo. Este libro no es para lectores lacios. Leer a Tentoni exige mover los engranajes del deseo y la imaginación para poder captar en profundidad lo que esconde su narrativa. Así que si eres inconformista y te gusta protagonizar tus lecturas, ¡tienes que leer este cuentario!

Ahora quiero una ola, que llegue por sorpresa y me catapulte nuevamente a esas sensaciones que despierta su lectura. ¡Hay que leer «Furia diamante» para descubrirse en lo alto de la cresta!


 

FURIA DIAMANTE
Valeria Tentoni
Libros del Pez Espiral
978-956-9147-50-0
56 páginas



Debes estar registrad@ para poder comentar. Inicia sesión o Regístrate.