¿Hemos olvidado a Jacobo Fijman?

Hay autores que no la han tenido nada fácil, a quienes les ha costado en verdad hacerse un espacio, o para quienes mantener su lugar fue complicado debido a diferentes circunstancias. Tal es el caso de Jacobo Fijman, sin duda un escritor que marcó las bases del vanguardismo argentino pero que fue fácilmente olvidado, al permanecer durante más de 28 años en un hospital psiquiátrico.

De la Unión Soviética al Borda

Jacobo Fijman nació en Besarabia (ex Unión Soviética, actual Moldova) el 25 de enero de 1898 y falleció en Buenos Aires en 1970.

A la edad de 4 años, llegó junto a su familia para radicarse en Argentina, huyendo de la crisis política y económica que asolaba a la mayoría de los países del este.

Formó parte del grupo literario Martín Fierro, donde conoció a Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo y otros autores conocidos por ser considerados creadores de una nueva narrativa y por pautar los ejes de la vanguardia literaria argentina.

Era un hombre adepto a las cuestiones místicas, lo que lo llevó a convertirse en un católico ferviente en su juventud, e incluso colaboró con varias revistas religiosas.

Cuando tenía 23 años comenzó a padecer trastornos mentales y a los 44, fue internado en el hospital psiquiátrico de Buenos Aires por una severa crisis de psicosis delirante. Comenzó para él la etapa del olvido por parte de la literatura. Sumido en la soledad del nosocomio no cesó de escribir y de trabajar, pese a que jamás salió de aquel lugar. Allí murió a los 72 años de edad.

Al margen del sistema

Fijman fue un hombre a quien le gustaba vivir a su manera, al margen de las reglas socialmente impuestas y lejos de los estereotipos. Posiblemente, sea ésta una de las razones por la que intentaron hacerlo a un lado. Después de haber sido detenido injustamente e interrogado con métodos poco democráticos, a raíz de esa experiencia padeció reiteradas crisis nerviosas y fue internado en un hospital para enfermos mentales. Fue tratado de formas inhumanas, sedado e incluso recibió electrochoques (¿a quién se le pudo ocurrir alguna vez que este tipo de métodos podían ayudar a la curación?).

Fijman pasó los últimos 28 años de su vida aislado en un hospital psiquiátrico. Durante todo ese tiempo escribió poesía y pintó, el dibujo era otra de sus grandes pasiones. Ilustraba de forma compulsiva, de la misma forma que escribía, leía y estudiaba.

Esa pasión de Fijman por el arte, que consideraba debía volver a tratarse de algo sincero y nacido desde las más hondas emociones, es lo que hace que se me vuelva más incomprensible que este poeta sea tan poco recordado. Pero se me ocurre que esto puede deberse a que su nombre se ubica entre los artistas no-canónicos, los que se salieron de las normas de su tiempo, los que no comulgaron con la estética impuesta por los autores de renombre y prefirieron un camino más bello, más auténtico y por tanto, mucho más rico.

Estoy convencida de que el olvido al que se ha sumido a Fijman tiene que ver con que el mundo no entiende lo importante, sólo aquello que le hacen creer que es importante; por eso, al hablar de literatura argentina siempre surgen los mismos nombres: los Borges, los Marechal, los Bioy Casares… ¿y qué hay de todos los otros, los que de verdad implicaron un antes y un después en la estética de la literatura nacional?

Zito Lema, tutor y difusor de la obra

Vicente Zito Lema, el principal responsable de que la obra de Fijman circulara, quien luego de haberlo entrevistado en el hospital consiguió convertirse en su tutor, expresó en cierta ocasión que una de las cosas que más le impresionaba de Fijman era su humor corrosivo y auténtico, y su bondad. Dijo:

Fijman era un poeta increíble, pero además dentro llevaba a un hombre completamente afectado, solo, desposeído y al que todos dejaron a un lado. Al leerlo y recordarlo no puedo más que hacerme algunas preguntas: ¿Dónde habían quedado todos esos hombres de Martín Fierro?, ¿Qué hay de toda esa poesía que Fijman escribió y quedó sepultada en el olvido? y por último, ¿Por qué los seres humanos nos creemos capaces de decidir quién es demente y quien no?

Lo único que puedo decirles es que al pensar en sus palabras sobre la demencia como un estado de perfección, comprendo que Fijman podía ser muchas cosas: católico, místico, poeta, vanguardista, pero por sobre todo era un hombre sensible y cuerdo.

Jacobo Fijman y su obra

La soledad es uno de los temas más presentes de su obra, la cual pareció envolver todo su entorno y llenarlo de tristeza, fundiéndolo en un dolor espeluznante. En un poema sobre la demencia titulado, “El canto del cisne”, escribe:

Este poema puede encontrarse en el libro “Romance del vértigo perfecto” publicado de forma póstuma y que encierra las mejores poesías de Fijman, escritas desde el aislamiento, donde la música y la poesía se vuelven indivisibles para dar vida a una nueva poética. Un libro donde el abismo merodea a su alrededor y golpea las débiles paredes de su mente; una obra donde también la ilustración tiene cabida, al encontrarse irradiada de imágenes visuales y de la estética surrealista.

Por último cabe agregar que Fijman tenía una clara consciencia de sus obras, pese a que el mundo estaba convencido de que estaba enfermo; sabía qué escribía y por qué.

En una entrevista, expresó que su primera obra “Molino rojo” estaba cerca del vértigo y la demencia y su título hacía referencia a un molinito rojo que había en su cocina (los que sirven para moler pimienta), porque al verlo comprendió que ese simple objeto expresaba todo lo que su poesía quería significar.

Por su parte, “Estrella de la mañana” tenía que ver con los estados místicos que lo asolaban en el período en que escribió ese libro, a través de ese título quiso expresar la encarnación de la verdad.

Todo lo que escribió se encuentra impregnado de elementos dramáticos, porque su vida fue una honda agonía que parecía nunca terminar.

El exilio, el vivir en un lugar que sentía propio pero que no sabía apreciarlo, la soledad, el abandono de los que se dijeron sus amigos y colegas, el pavor, la desazón… Todos éstos son protagonistas de las obras de un autor que debería ser protagonista de la vanguardia argentina y que, sin embargo, se encuentra escondido, como si todavía hoy -a más de cuarenta años de su muerte- alguien temiera que lo descubriéramos, que lo conociéramos, que le diéramos cabida y que le dejáramos ocupar ese lugar que les hemos dado a otros menos merecedores de la gloria.

Comentarios4

  • Albin

    la nota está muy bien redactada y es esclarecedora de una de las personalidades literarias, injustamente olvidada. Pero, la foto corresponde a otro poeta, desaparecido por la criminal dictadura

    • Tes Nehuén

      ¡Muchas gracias por avisarnos! Ya mismo la cambiaré... A propósito, ¿quién es ese otro poeta? Un besote y de nuevo gracias.

      • Albin Lainez

        es Miguel Ángel Bustos, ahí subí un enlace a parte de su obra

      • Delfina Acosta

        Gracias por recordar en este espacio a un gran artista. Y son acertadas las palabras siguientes: "Estoy convencida de que el olvido al que se ha sumido a Fijman tiene que ver con que el mundo no entiende lo importante, sólo aquello que le hacen creer que es importante; por eso, al hablar de literatura argentina siempre surgen los mismos nombres: los Borges, los Marechal, los Bioy Casares… ¿y qué hay de todos los otros, los que de verdad implicaron un antes y un después en la estética de la literatura nacional?". Excelente artículo.
        Paz, salud y bonanza !!!
        Delfina Acosta

      • Albin

        http://aromitorevista.blogspot.com.ar/search/label/Miguel%20%C3%81ngel%20Bustos

      • Raoul Shade

        Son muchos los grandes autores olvidados. Si no hubiera sido por Borges tal vez nunca se habría hablado de Macedonio Fernández, por ejemplo. Nadie tampoco se acuerda del gran poeta nicaragüense Alfonso Cortés, otro místico que terminó su vida en el psiquiátrico de Managua en condiciones infrahumanas. Nadie jamás menciona a Antonin Artaud, probablemente el más grande prosista francés del siglo XX, cuya obra completa contiene más de 22 tomos. Terminó su vida en el psiquiátrico y fue victima de muchos choques eléctricos. Quizás Ezra Pound sea el menos olvidado de los olvidados por haber descubierto y ayudado a James Joyce, T. S. Eliot, Hemingway entre otros, pero seguramente no por haber sido el más grande poeta en lengua inglesa del siglo XX. Su discípulo T.S. Eliot sí ganó el Premio Nobel. Gerard de Nerval se colgó de un poste de alumbrado en Paris y sólo lo mencionan los grandes poetas. Para el público en general está muerto. Girondo es mucho más innovador que Neruda, sin embargo, nadie los menciona. Girondo experimentaba con el lenguaje y nunca recurrió a la retorica, al sentimentalismo y a la grandilocuencia. Hiciste bien Téxil de recordarnos a uno de los tantos genios olvidados.



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