Federico García Lorca
Gacela del amor que no se deja ver
Solamente por oír
la campana de la Vela
te puse una corona de verbena.
Granada era una luna
ahogada entre las yedras.
Solamente por oír
la campana de la Vela
desgarré mi jardín de Catagena.
Granada era una corza
rosa por las veletas.
Solamente por oír
la campana de la Vela
me abrasaba en tu cuerpo
sin saber de quién era.
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Poemas de Federico García Lorca
Poemas del Alma
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17 del 9 de 2011 a las 05:24
Lo que un buen discurso puede lograr... en este caso, la Fe.
¡ Maravilloso poema !