Desde hace unos días, los sustantivos se han transformado en protagonistas de Poemas del Alma. Además de haber definido al término, hemos comenzado a explicar las características de cada uno de ellos ya que, como recordará más de un lector, esta clase de palabras que suele funcionar como núcleo del sujeto de la oración, está sujeta a distintas clasificaciones.

En este contexto, por ejemplo, ya nos hemos ocupado de definir a los sustantivos colectivos y a los comunes, mientras que en esta oportunidad los presentados serán los propios.

A diferencia de otros casos, esta clase de sustantivos no resulta difícil de reconocer ya que son aquellos que nombran a personas, animales, ríos, países, instituciones o cosas específicas. En otras palabras, se puede decir que esta categoría incluye a todos esos sustantivos individuales cuya función es la de distinguir del resto a cada individuo de una misma clase, especie o género.

En cambio, los sustantivos comunes son aquellos que nombran a todas las personas, animales o cosas de la misma clase. Por ejemplo, “hombre” y “mujer” son sustantivos comunes, mientras que “Nelson Mandela” y “Rigoberta Menchú” son sustantivos propios.

Por su perfil individualista, este tipo de términos se aplica a un solo ser, animal, cosa o persona. Además, los sustantivos propios tienen la particularidad de que siempre su letra inicial está escrita en mayúscula. Cuando un sustantivo propio aparece escrito en minúscula, estamos ante una falta de ortografía (se escribe “Carlos” y no “carlos”, o “María” en lugar de “maría”).

“Manuel”, “Cecilia”, “Buenos Aires”, “Julio Cortázar”, “Gabriela Mistral”, “Biblioteca Nacional de Argentina”, “Francia”, “Renault”, “Perú”, “La Habana”, “Ebro”, “Club Atlético Boca Juniors”, “Gabriel Batistuta”, “Mafalda” y “Mickey” son sólo algunos ejemplos que pueden contribuir en la identificación de esta clase de palabras que se conoce bajo el nombre de sustantivos propios.