El viernes dimos por terminados los talleres semanales con un artículo referido a las oraciones disyuntivas y hoy decidimos ampliar la información vinculada a los distintos tipos de oraciones existentes a través de los enunciados personales e impersonales.

Ambas clases de constituyentes sintácticos están determinadas por el sintagma nominal. Aunque ya lo hemos explicado en otra oportunidad, nunca está demás recordar que un sintagma o frase nominal es aquel que describe a un grupo de términos que forma un constituyente maximal cuyo núcleo está establecido por un pronombre, sustantivo o adjetivo sustantivado.

Aclarada esta cuestión, volvamos a centrar la información en las oraciones personales, un grupo de enunciados cuya característica más sobresaliente es la de tener sujeto. En la práctica, este tipo de oraciones está representado a través de frases como “Mario es un hombre trabajador”, “María es una joven estudiosa” y “Laura tiene muchas obligaciones”.

Por el contrario, las impersonales carecen de sujeto debido a que el verbo no lo admite. Dentro de esta categoría, además, están incluídos tres subgrupos: el de oraciones unipersonales (las cuales están vinculadas a fenómenos atmosféricos), gramaticalizadas (aquellas que utilizan los verbos ser, hacer y haber de modo impersonal) e impersonales reflejas (donde el verbo aparece junto al pronombre reflexivo se).

“Ayer por la mañana nevó”, “Hoy a la tarde llovió”, “Hay un regalo para ti en el patio”, “En esa zona se vive con tranquilidad” y “En ese restaurante se come muy bien” son algunos ejemplos que pueden ser utilizados como punto de partida para poder identificar cuáles son, en la práctica, las oraciones impersonales.