No hace muchos años, Gabriel García Márquez, ese respetado escritor de fama mundial que tiene en su haber obras como “Noticia de un secuestro”, “Relato de un náufrago” y “El otoño del patriarca”, publicó una novela cuyo título es, sin duda, llamativo: “Memoria de mis putas tristes”.

Lejos de ser uno de los tantos relatos que permiten deleitarse con la narrativa del Nobel colombiano, las características de esta propuesta hacen que el texto sea interpretado de diversas maneras.

Los más fanáticos de Gabo, quizás encuentren admirable a este material que reivindica al amor, mientras que otros lectores pueden sentirse algo defraudados por descubrir que, de la mente de tan talentoso autor, surgió una historia que de destacable casi no tiene nada.

Para evitar confusiones y dejar en claro qué es lo que ofrece este libro, antes de continuar con este artículo resulta importante señalar que “Memoria de mis putas tristes” tiene como protagonista a un anciano que, como regalo de cumpleaños, quiere celebrar sus noventa años de vida acompañado por una adolescente virgen dispuesta a compartir con él una noche de amor desenfrenado.

Hasta aquí, la idea central de la obra. Ahora bien: si uno se deja llevar por la trayectoria de García Márquez, encontrará hasta profunda a esta propuesta inspirada en la vejez y el enamoramiento, pero si se analiza el argumento y no se permiten influencias derivadas de la maestría del autor, puede ocurrir que hasta se encuentre fuera de lugar la trascendencia que se le ha dado, en esta oportunidad, a unas temáticas polémicas como lo son la prostitución y la explotación sexual de menores por parte de muchos adultos.

Si bien esta novela ha logrado batir récords de ventas, fue traducida a una gran cantidad de idiomas y hasta impulsó a un grupo de realizadores a crear su versión cinematográfica, también ha tenido repercusiones negativas ya que, por ejemplo, ha sido criticada en Colombia y prohibida en Irán por tener un contenido que las autoridades han calificado de “inmoral”. Dependerá de cada lector, pues, apreciar este trabajo o condenarlo por el modo que eligió su creador para hacer referencia al amor en la tercera edad.