Si el escritor y político venezolano Rómulo Gallegos aún viviera, seguramente se sentiría orgulloso de la trascendencia adquirida por “Doña Bárbara”, una de sus tantas obras.

Desde que apareció por primera vez, allá por 1929, esta novela de carácter realista cuya acción se desarrolla en la sabana del Apure, no ha dejado de ser reeditada. Además, su contenido fue traducido a una gran cantidad de idiomas y, en numerosas ocasiones, originó películas, propuestas televisivas y hasta un musical.

La protagonista de esta historia es Bárbara, una rica terrateniente que obtuvo su fortuna mediante tácticas ilegales y el aprovechamiento de su poder frente a los hombres. Junto a uno de ellos, un hombre llamado Lorenzo Barquero a quien dejó en la quiebra, tuvo a una hija que ella ignora y deja a la deriva.

Al tomar conocimiento de esta situación, otro adinerado propietario de tierras, Santos Luzardo, decide llevar a su rancho a la joven y a su padre para ocuparse de ellos y ofrecerles mejores condiciones de vida. En este contexto, Doña Bárbara comienza a sentirse atraída por Santos, pero todo cambia cuando descubre que su propia hija se ha convertido en un rival. A partir de entonces, la protagonista de este relato pone en marcha un plan para arruinarlos.

Al analizar el mensaje que el autor intenta transmitir a través de esta historia, es posible asociar este texto con el que fue bautizado por Domingo Faustino Sarmiento como “Facundo. Civilización y barbarie”.

En ambos trabajos, los creadores de las obras exponen las diferencias entre dos frentes. En el caso específico de “Doña Bárbara”, puede decirse que Gallegos construye el relato con el objetivo de evidenciar el vínculo complejo entre el ser humano y su entorno. Así, el novelista aborda cuestiones como la degradación, la ambición, la avaricia y el poder, e intenta demostrar que la barbarie puede ser superada con educación y el control del instinto.