Al escritor brasileño Paulo Coelho parece que le encanta la idea de elaborar materiales literarios que trasciendan los límites del relato de ficción para dar lugar a un texto capaz de influir en la vida de los seres humanos. Sus historias son entretenidas, conmovedoras, sabias y hasta son capaces de permanecer en la memoria del lector en forma de enseñanza.

Aquellos que quedaron cautivados por los mensajes esperanzadores incluídos en “El alquimista”, consiguieron entender, aceptar y mejorar su realidad a partir de la lectura de “Brida” o se emocionaron con las vivencias de la protagonista de “La bruja de Portobello”, no deberían dejar de leer “Once minutos”, otro de los interesantes libros del brasileño.

En esta propuesta de perfil pasional cuyo título está inspirado en el tiempo promedio que puede llegar a durar un encuentro íntimo, el novelista intenta seducir a quienes disfrutan los relatos promotores de reflexiones con la historia de María, una joven nativa de un pueblo del norte brasileño.

Tras trasladarse a Río de Janeiro, esta muchacha conoce a un empresario que no duda en ofrecerle un buen trabajo en Ginebra. Ilusionada con triunfar en territorio extranjero, acumular dinero y obtener popularidad, María acepta el desafío sin saber que, tiempo después, el destino le jugaría una mala pasada porque su empleo no sería el que ella imaginaba. En medio de ese panorama, el mundo de la prostitución terminaría por atraparla.

Además de encontrar la descripción de una realidad dura que experimentan millones de mujeres en todo el planeta y conocer la transformación de María (quien, a partir de sus vivencias, consigue modificar su actitud ante la vida), en “Once minutos” es posible hallar referencias y reflexiones en materia de sexo y amor.

Por las características de la trama y las repercusiones obtenidas, esta novela es una de las tantas propuestas literarias que no han pasado desapercibidas para los creativos del séptimo arte. Si el libro les ha resultado interesante, entonces quizás encuentren atractiva la idea de ver su recreación en pantalla grande.