Entre 1590 y 1612, el destacado novelista, poeta y dramaturgo español Miguel de Cervantes y Saavedra escribió numerosos relatos breves que, en 1613, aparecieron publicados bajo el título de “Novelas ejemplares”.

Lejos de ser historias del montón, este material lleva el sello de Cervantes, una condición que garantiza el valor literario de este conjunto de novelas donde se pueden apreciar diversos estilos y recursos narrativos.

En “La Gitanilla”, el más extenso de los cuentos que, al igual que “El celoso extremeño”, evidencia influencias italianas, el autor se valió de la técnica de la anagnórisis, mientras que, en “El amante liberal”, conjugó elementos propios de las novelas moriscas y bizantinas para contar las vivencias de Ricardo, un caballero siciliano que ha sido privado de su libertad en Turquía.

“Rinconete y Cortadillo”, en cambio, posee características que permiten encuadrarlo dentro del género picaresco, así como la mencionada estructura bizantina vuelve a hacerse presente en “La española inglesa”, una narración inspirada en el robo de personas y la limitación o anulación de su libertad.

“El licenciado Vidriera” es otro de los títulos que forma parte de esta colección. En este caso, puede decirse que el contenido posee perfil realista y esconde varios aforismos y preceptos morales.

“El coloquio de los perros” (pieza cuyo argumento gira en torno a la conversación entablada entre dos canes, uno de los cuales respeta en su discurso los parámetros de la novela picaresca mientras que, el otro, prefiere reflexionar sobre el vínculo entre verosimilitud, realidad y literatura), “La fuerza de la sangre”, “La ilustre fregona”, “Las dos doncellas”, “La señora Cornelia” y “El casamiento engañoso” son otros de los relatos incluidos en estas “Novelas ejemplares” donde Cervantes desarrolló diferentes historias asociadas al engaño, el amor, la locura, los celos, la amistad, el honor, el cautiverio y la violencia.