El 25 de junio de 1857 se pusieron a la venta 1.300 ejemplares de “Las flores del mal”, un poemario creado por el crítico de arte, escritor y traductor francés Charles Baudelaire que, cuatro años más tarde, sería relanzado con algunas modificaciones.

A diferencia del primer lanzamiento, la segunda edición de “Las flores del mal” ofreció treinta poemas nuevos en reemplazo de algunos textos que fueron censurados tras haber sido acusados de blasfemos y de atentar contra la moral pública francesa, aunque esa versión tampoco sería la definitiva. La obra tal y como se conoce en la actualidad, apareció en 1868 e incluyó un total de 151 poemas.

No importa si, en algún momento, impulsado por el deseo de provocar y generar reacciones en la sociedad, Baudelaire, quien se ganó el apodo de “poeta maldito” por su estilo de vida y su concepción del mal, quiso bautizar a este trabajo como “Las lesbianas” o “Los limbos”. Bajo el nombre de “Las flores del mal” (título acusado de “efectista, pintoresco y confuso” por parte del crítico literario francés Albert Thibaudet), esta colección que supo generar algunas controversias consiguió ganarse un lugar destacado en el ámbito literario, gracias al cual no sólo fue traducida a una gran cantidad de idiomas sino que, además, hizo que estos poemas se mantuvieran presentes, hasta el día de hoy, en la mente de millones de lectores.

Por esa razón, aunque, al terminar de leer este material, uno llegue a la conclusión de que no le ha gustado la propuesta, todo amante de la poesía debería leer “Las flores del mal”, un libro que, valiéndose de referencias basadas en la sensualidad, el romanticismo y el espiritualismo, y una estructura clásica pero, a la vez, audaz e innovadora, consiguió renovar el género que tanto se benefició con el talento de Charles Baudelaire.