A lo largo de su trayectoria, el escritor argentino Juan José Saer creó una gran cantidad de obras, muchas de las cuales fueron traducidas a diversos idiomas y le permitieron al autor obtener popularidad y reconocimiento tanto dentro como fuera de su país. Para evitar caer en generalidades respecto a su producción literaria, en esta oportunidad sólo vamos a hacer referencia a “La pesquisa”.

Este libro, cuyo contenido se enmarca en el género de la novela y tiene carácter policial, apareció por primera vez en 1994. En él, la acción se desencadena a partir de que Pichón Garay, un personaje conocido por los seguidores de Saer, comienza a relatar, durante una reunión de amigos, el misterioso caso de un hombre perseguido por la policía por tener como costumbre el asesinato de ancianas en París.

Como si esa situación no fuera, por sí misma, extraña en extremo, la historia se complica una vez que queda al descubierto un enigmático manuscrito cuya búsqueda obliga a emprender una travesía por un río sin orillas.

Según informa “El Mundo” a través de un artículo publicado hace algunos años en ocasión del lanzamiento en España de varios trabajos del autor, para elaborar “La pesquisa” Saer se inspiró en un hecho real que tuvo como protagonista a un muchacho francés que asesinó a más de veinte mujeres con fines de robo.

De acuerdo a las declaraciones del propio escritor, el contacto entre él y este asesino surgió por casualidad, por medio de una conversación entablada de forma grupal en un bar. Tras reconocer el rostro de ese desconocido algo enigmático en los medios de comunicación, Saer no dudó en llevar esa historia al mundo de la ficción y darle un formato propio del género negro, un desafío que, según confiesa, siempre había querido enfrentar “incidiendo en la importancia del enigma y no tanto de la solución”.

A juzgar por los resultados, la apuesta salió bien: “La pesquisa” tuvo un recibimiento exitoso por parte de los lectores, quienes no tardaron en reconocer la calidad de esta obra donde su autor desarrolló un relato policial como excusa para reflexionar sobre el crimen, la razón y la locura.