La muerte de Mario Benedetti, sin duda, causó un profundo dolor en miles de personas. Su desaparición física es una realidad que todavía genera tristeza. Muchos lo extrañan, otros lo recuerdan con ternura y hasta hay quienes aún se resisten a creer lo que ocurrrió. Sentimientos y consideraciones aparte, todos lo respetan y reconocen los aportes que hizo en vida.

Por fortuna, ese legado dejado por este escritor uruguayo no corre peligro de desaparecer. En esas obras, pues, es posible encontrar a un Benedetti saludable, creativo y sabio.

No por casualidad, al enterarse de su fallecimiento, más de uno despidió a este destacado exponente del mundo de las letras con una frase simple pero profunda: “Gracias por el fuego”.

Como sabrán, estimados lectores, esa expresión corresponde al título de uno de los libros que, pese a la censura que sufrió, pudo trascender a escala internacional, hasta el punto de ser traducido a más de nueve idiomas e inspirar una versión cinematográfica.

En “Gracias por el fuego”, el también autor de “La Tregua” ofrece una historia marcada por el deshonor y la muerte donde los personajes experimentan, de forma colectiva, una gran impotencia que desencadena en ellos una crisis moral. Pese a este panorama, todos encuentran la valentía para enfrentar lo que les toca vivir, tanto a nivel social como personal.

En ese contexto se desarrolla la acción protagonizada por Ramón Budiño, quien comienza a planear el asesinato de su padre, un hombre que, desde su punto de vista, representa lo peor de la nación uruguaya y de una clase social que le ha escapado a las responsabilidades por el miedo de ser víctimas de la censura.

Frustración, corrupción y compromiso son los tres ejes que, en esta novela, dan lugar a un interesante relato que el maestro uruguayo escribió inspirado en una generación que intentó erradicar el conformismo y la inmoralidad.